España: echaron a los padres de las tribunas y los chicos empezaron a ganar

Echaron a los padres de las tribunas y los chicos empezaron a ganar
Echaron a los padres de las tribunas y los chicos empezaron a ganar Crédito: Captura de pantalla
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16 de abril de 2018  • 14:27

El nivel de agresividad expresado por los padres de los futbolistas menores en sus presentaciones en las divisiones inferiores, es tan famoso como antiguo. Pero esa presión desmesurada hacia los menores, no es propia de los torneos argentinos sino que puede vivirse en otros países como España. Allí, tras una pelea entre adultos , se le prohibió a los padres presenciar los partidos de sus hijos. Y, desde entonces, los chicos mejoraron su rendimiento.

Según publica el diario El Pais, el disparador del episodio fue un encuentro entre el Gallarta B, un equipo infantil (13 y 14 años) del País Vasco que compite en el grupo 5 de la Liga B de fútbol escolar de Bizkaia, y el Ikhoba Kirol Kluba. Aquel 3 de marzo, el público local fue amonestado por el árbitro con una tarjeta negra (medida implantada en 2012 por la Diputación Foral de Bizkaia para castigar el mal comportamiento) por insultarlo reiteradas veces. Luego de finalizado el partido, el padre de uno de los jugadores del Gallarta B trató de agredir al juez, quien volvió a aplicarle la misma sanción al club. Ante este episodio, la Federación Vizcaína de Fútbol (FVF) decidió castigar con tres fechas sin público al equipo, al que también le fueron retirados tres puntos.

Lo notable fue que, a partir del castigo a los seguidores, el conjunto vasco mejoró su bajo rendimiento. El primer encuentro sin público lo ganó por 6 a 0 frente al Trapagarán, el segundo lo empató en cero con el Zuazo y volvieron a perder el tercero, 4 a 0 con Ortuella; casualmente -o no tanto- la última fecha antes de que los adultos volvieran a presenciar los partidos.

"Ellos estuvieron muy a gusto sin público y en vista de cómo les han ido los resultados, a lo mejor los niños pueden llegar a decirles a sus aitas que sin ellos disfrutan más del fútbol", dijo Iñaki Ortega, presidente del CD Gallarta. El dirigente también reconoció que al principio la sanción le pareció exagerada, aunque cambió de opinión tras observar la reacción de los chicos.

En la misma línea, Jaime Pocovi, secretario del Comité de Competición de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares, aseguró: "El 90% de los episodios que manejamos no tienen que ver con el mal comportamiento de los jugadores, sino de entrenadores, aficionados o padres".

El hecho que tuvo como protagonista al Gallarta B no fue el único. Por caso, también hubo agresiones y golpes entre los padres de la UE Alaró y la UD Collerense, de categoría infantil, que llegó a los grandes medios de comunicación de España. En ese caso, se le impuso una multa de 750 euros a ambos clubes y se envió el vídeo que registró la pelea a la Guardia Civil. También fueron famosas las trompadas que se repartieron dos adultos, entre UD Telde y la UD Guía de la liga Juvenil Nacional en el estadio Pablo Hernández de Telde, Gran Canaria.

Consecuentemente, se realizaron una serie de congresos para tratar de evitar ese tipo de episodios y se tomó la decisión de redactar un Código Ético que se remitió a todos los clubes.

Violencia en el fútbol infantil de la Argentina y Uruguay

En Argentina, también es un tema que preocupa a dirigentes, técnicos y padres. El debate surgió una vez más luego de que un adulto fuera acusado por varios testigos de pegarle a un chico de 12 años. Sucedió al término de un encuentro entre Brown de Adrogué y General Lamadrid que se disputó en el barrio porteño de Villa Devoto. En 2017, también hubo una batalla campal entre madres, padres y otros familiares, tras un un partido entre Casino y Río Tercero, en Córdoba.

En Uruguay también es una cuestión que se analiza entre los protagonistas. Al punto que desde 2016, Alexander Moreira, presidente de Racing infantil, impulsó las campañas con las frases impresas en las camisetas: "No me grites, alentame" y "Me avergüenzan tus gritos", cuyo fin fue concientizar a los adultos sobre la problemática.

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