Gran Bretaña apuesta a su viejo imperio para compensar las pérdidas del Brexit

La reunión del Commonwealth, que empezó ayer en Londres, aspira a renovar viejos lazos; arrecian las críticas de los expertos
La reunión del Commonwealth, que empezó ayer en Londres, aspira a renovar viejos lazos; arrecian las críticas de los expertos Crédito: Simon Dawson/DPA
Alfons Luna
Robin Millard
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17 de abril de 2018  

LONDRES.- La salida de la Unión Europea (UE) le está dando un nuevo sentido a la cumbre del Commonwealth que comenzó ayer en Londres, durante la cual Gran Bretaña espera renovar viejos lazos comerciales y romper con su imagen de insularidad.

"Estarán algunas de las economías de más rápido crecimiento del mundo. Será una oportunidad de reconstruir viejas amistades", dijo a la BBC el ministro de Relaciones Exteriores, Boris Johnson.

Una lengua en común y similares sistemas legales hacen pensar a Londres en las ventajas de comerciar con la Mancomunidad Británica, pero los intercambios con estos países no son de un calado tan importante como para sustituir a los que Gran Bretaña mantiene con los vecinos europeos.

Durante la campaña del referéndum sobre la UE en junio de 2016, los partidarios del Brexit jugaron la carta del Commonwealth, y denunciaron como un agravio que los inmigrantes de sus excolonias tuvieran que soportar un engorroso proceso para conseguir un permiso de residencia del que los europeos están exentos, apostando por un regreso sentimental al viejo imperio.

Resta saber si el entusiasmo por recuperar viejos lazos imperiales es mutuo. Varios países caribeños, por ejemplo, han solicitado reunirse con la primera ministra Theresa May para quejarse por el trato que reciben migrantes de sus naciones llegados hace décadas legalmente a Gran Bretaña, que no se preocuparon por regularizar su situación, y ahora son víctimas de la política de "entorno hostil" hacia los indocumentados diseñada por la propia May cuando era titular de Interior.

A este agravio contra los windrush como se conoce a esos inmigrantes por el nombre del barco que trajo al primer grupo de jamaiquinos en 1948- se suma que Gran Bretaña, cuando se unió a la Comunidad Económica Europea en 1973, perdió interés en comerciar con las antiguas colonias, lo que en algunos casos causó grandes perjuicios.

La reunión bienal de los 53 Estados miembros se celebrará en Londres hasta el viernes. El momento clave será el jueves y el viernes, cuando, entre otros, acudan el primer ministro indio Narendra Modi y el canadiense Justin Trudeau.

La última vez que Gran Bretaña recibió una cumbre de la Mancomunidad de Naciones fue en 1997. La reina Isabel II, que encabeza la organización, presidirá pasado mañana una cena para los jefes de gobierno en el Palacio de Buckingham y el viernes volverá a recibirlos en el Castillo de Windsor.

Precisamente, los líderes de la Commonwealth decidirán esta semana quién debería reemplazar a la reina, de 91 años, al frente de la organización. Isabel II ha presidido simbólicamente el grupo de naciones desde la muerte en 1952 de su padre, el rey Jorge VI, aunque el puesto no es hereditario.

La organización, de carácter voluntario, surgió para mantener los lazos históricos entre la metrópolis y sus antiguas colonias, y hasta ahora se había concentrado sobre todo en promover el desarrollo y la democracia.

El comercio interior en el Commonwealth aumentará un 17% hasta los 700.000 millones de dólares hacia 2020, según un informe reciente de la propia organización.

En tanto que miembro de la UE, Gran Bretaña no podía hasta ahora negociar individualmente acuerdos de libre comercio.

El veredicto de la prestigiosa revista The Economist sobre este acercamiento no es halagüeño: la Commonwealth "no salvará a Gran Bretaña del Brexit", anunció el último sábado, tildando esta idea de "ilusión".

Hay en la actualidad 15 países nueve de ellos miembros de la UE con los que el país mantiene mayores lazos comerciales que con sus mejores socios del Commonwealth, que son Canadá y la India. En conjunto, la UE representa la mitad del comercio británico, y el Commonwealth apenas una décima parte.

Philip Murphy, director del Instituto de Estudios del Commonwealth, fue lapidario en un artículo en The Guardian: "Lo siento, defensores del Brexit, pero apostar por el Commonwealth es un chiste. La idea de que puede tomar el relevo cuando se abandone la UE -sentenció- es una tontería".

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