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Cuando un tiburón no alcanza para bajarte de la tabla

Sebastián Fest
Sebastián Fest LA NACION
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17 de abril de 2018  

Hay fanáticos del surf que sostienen que si subirse a una tabla para domar olas fuera obligatorio, nuestras sociedades serían mucho más felices y menos violentas. ¿Exagerado? Apenas. Pocas cosas más relajantes que aguardar la ola correcta. Recostado o sentado sobre la tabla, el surfista (bueno o malo, lo importante es la intención) segrega endorfinas, disfrutando por adelantado el breve viaje hacia la playa. Aunque, claro, esa felicidad surfer tiene un pero (¡siempre lo hay!): los tiburones. Los ataques en las aguas de Australia, Sudáfrica y Florida son relativamente frecuentes (y hay que subrayar el relativamente), mientras que en la Isla de la Reunión ya es altamente riesgoso lanzarse al mar. El domingo le tocó a un argentino, Alejandro Travaglini, zafar de un tiburón a los golpes y metiéndole la tabla entre las fauces. Completó la hazaña barrenando, ya sin la tabla, una ola hasta la playa. Sí, leyeron bien. Sucedió en el salvaje oeste australiano, la costa sobre el océano Índico. Defenderse a golpes de un tiburón en medio del agua y salir con vida es una historia que muy pocos pueden contar. Le sucedió al campeón Mick Fanning tres años atrás en Sudáfrica. Y nunca dejó de surfear. Bien puede pensarse que lo mismo ronda por la mente de Travaglini.

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