Verdurazo

Pablo Sirvén
Pablo Sirvén LA NACION
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18 de abril de 2018  

Gozan de mi extrema simpatía aquellas protestas que no solo no les hacen la vida más difícil a los demás, sino que tienden a facilitársela en algún sentido. Ejemplo: el verdurazo, que desde ayer hasta mañana tiene lugar frente al Congreso.

La Unión de Trabajadores de la Tierra, que reúne 14.000 familias de 16 provincias, está donando 30.000 kilos de verdura a quienes pasen por allí. La protesta se visibiliza, pero sin agarrársela con la gente, a la que, encima, premia con alguna lechuga o coliflor. Simpático gesto.

En el otro extremo, los piqueteros se destacan por cortar y arruinarles sistemáticamente el día a miles de ciudadanos, que no pueden llegar a tiempo a sus actividades. ¡Qué manera de hacerse odiar!

Lamentablemente, el 99,9% de las medidas de fuerza castigan al ciudadano de a pie. Prefiero que cuando se enojan los muchachos del subte abran los molinetes a que paren las formaciones. Los colectiveros deberían imitarlos y no cobrar boleto, pero no cortar sus recorridos: así honrarían mejor la memoria de su compañero asesinado sin martirizar a los pasajeros de a pie.

¡Bancarios: piensen algo creativo que no haga sufrir a los usuarios! Jorobar a los demás nunca será el principio de solución de nada.

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