Una novela que se mete de lleno en el problema del orgásmo femenino

Crédito: Shutterstock
16 de mayo de 2018  • 16:52

El orgasmo (junto con los abdominales planos) es una de las obsesiones contemporáneas más gravitantes entre los seres humanos de todo el planeta. Ser sexuales y multiorgásmicos parece ser el nuevo mandato que agobia a miles de mujeres, y también a aquellos hombres que asumen el goce femenino como su obligación. Pero la presión por alcanzar la meta es un bumerán. Hace un tiempo llegó a mis manos Ahora me toca a mí ( Lince Ediciones), de la escritora y periodista noruega Selma Lønning Aarø, una novela de valor casi documental para estas épocas pues aborda lo que ninguna nota periodística ni estudio clínico nos cuenta sobre el flagelo de la anorgasmia. Con humor, y dosis altas de honestidad brutal, la autora describe lo que ocurre en la cabeza de una mujer que compra un vibrador como último recurso para experimentar placer sexual. Felizmente, me entero, el libro será una de las perlas para rescatar en la Feria del Libro .

Lince Ediciones

Supongo que en el lugar de Julie, la protagonista, hemos estado todos, alguna vez. Está casada, tiene hijos y lleva una vida entera fingiendo en la cama. Su marido ni se ha enterado. Un día Julie descubre un vibrador con forma de conejo. En el sex shop le aseguran que si en un mes no tiene un orgasmo, le devuelven el dinero. "Hace unos años fui al estreno de una película y nos dieron una de esas bolsas con obsequios. Normalmente se las regalo a mis hijos, así que al llegar a casa vacié la bolsa encima de mi cama. Había perfumes, cremas, chicles, champús y, tal y como dijo mi hijo de 4 años, "¡una espada láser de Star Wars!". No era una espada láser sino un vibrador. No tuve valor para explicarle, así que el lo guardó entre sus otros juguetes durante unos años, a pesar de que era un poco corta para ser una espada laser" cuenta Selma vía mail, a propósito de la versión en español, que mayo estará en todas las librerías porteñas.

Julie se entrega a la faena. Pero no será fácil. Cada vez que enciende el juguete algo la desvía del foco. El sonido del aparato le recuerda a la máquina de cortar césped de su padre, al exhibicionista del barrio con el que solía cruzarse de chica y así un sinfín de pensamientos boicotean cada intento. "Nos reímos sobre el tema, pero también me hizo pensar que la sexualidad femenina era algo comercializable, como los chicles o el perfume. Me sorprendió el hecho de que el mundo haya centrado en el orgasmo: los periódicos escriben sobre él todo el tiempo, mis amigas lo hablan en las fiestas, pero nadie hablaba sobre no tenerlos. Según las estadísticas una de cada tres mujeres no puede tener un orgasmo entonces. ¿dónde estaban estas mujeres? ¿Era éste el último tabú? Ese sentimiento me hizo escribir este libro" agrega desde su Noruega natal donde, además de columnista y redactora en dos diarios, ha publicado cuentos infantiles. Ahora me toca a mi llegó al teatro, con éxito de taquilla en su país.

"Hace poco vi en YouTube una campaña de educación sexual que llevan adelante en las escuelas primarias noruegas, y me sorprendió lo explícito y avanzado del contenido. Tan natural y abierto era el tratamiento del tema que hace imposible pensar que existan muchas Julie. Habiendo información tan clara y disponible, lo que se espera es una sociedad sexualmente feliz, pero ...¿es así? A Julie no le falta información. Toda la información acerca de cuán común y fácil es conseguir un orgasmo es lo que le causa estrés. Piensa tanto que es incapaz de relajarse, y por lo tanto, no puede alcanzarlo". Le pregunto si entre los escandinavos, como en acá y en otros países, aumentó la tasa de solteros, si son furor las apps de citas, si consumen juguetes, si visitan al sexólogo y qué lugar ocupa en los medios el tema. "La sexualidad femenina recibe mucha atención. Hoy los medios de comunicación le dicen a uno lo que necesita para ser feliz. Los juguetes son bastante comunes, también las apps, pero la cuestión es: todo eso ¿ha mejorado la sexualidad femenina? Hace poco una feminista de los años 70 que leyó el libro dijo que no tenía idea de cómo aquello por lo que ellas lucharon se acabó convirtiendo en esto" . ... gran punto!

La novela se lee de un tirón, y es ideal para compartir en pareja. Para quienes están solos, rescato un párrafo que podría sonar como un mantra. "Hoy en día lo que es motivo de vergüenza es no sentir deseo sexual. No hasta el punto de tirarse a las vías del tren, aunque nunca se sabe. Pero la vergüenza está cambiando de bando".

Por: Amanda Jot

TEMAS EN ESTA NOTA