Franco Armani le dio calma a River para acomodarse en la Copa y celebrar el triunfo 100 del ciclo Gallardo

Copa Libertadores Round
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Emelec

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River Plate

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  • Javier Pinola
Juan Patricio Balbi Vignolo
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19 de abril de 2018  • 23:22

GUAYAQUIL.- River viajó a Ecuador con un claro objetivo: ganar. No cabía otra variante después del empate sin goles ante Independiente Santa Fe en el Monumental. Era un duelo "crucial", tal como lo había definido el técnico Marcelo Gallardo . Más aún cuando todavía Flamengo no había igualado de local con los colombianos, en un resultado que hoy en Núñez ven con muy buenos ojos. Si perdía, quedaba último en un cerrado y áspero Grupo D, con sus aspiraciones reducidas y un panorama al menos gris. Al ganar, nuevamente con Franco Armani como figura, quedó primero y mejor orientado de cara a lo que viene.

El arquero volvió a aparecer en los momentos vitales, en esos en los que no se permite ni una milésima de segundo de indecisión. Y terminó salvando a su equipo en tres claras ocasiones: le tapó dos manos a mano al delantero Marlon de Jesús, uno en cada tiempo y el segundo sobre el cierre del juego, y demostró todos sus reflejos en un fortísimo tiro libre de Guagua. Seguro con los pies y firme para salir a cortar, otra vez se llevó todos los flashes y los aplausos.

Ante alrededor de mil hinchas de River que se hicieron presentes en un Estadio George Capwell que recibió a más de 30 mil personas, el triunfo número 100 desde que Marcelo Gallardo asumió en el club hace casi cuatro años (suma también 55 empate y 43 derrotas, con un 59,7% de efectividad) terminó siendo un desahogo, una mochila que necesitaba sacarse para afrontar lo que viene con tranquilidad.

Los primeros tres puntos en la Copa Libertadores llegaron en el momento y en el lugar preciso, porque ahora, de ganarle nuevamente a Emelec en Buenos Aires el próximo jueves, puede llegar a encaminar su andar en el grupo. Aunque no fue un partido en el que River se lució por su fútbol, el equipo aprovecha el viento a favor que logró desde ganarle a Boca la Supercopa el 14 de marzo: acumula 10 partidos invicto y su última derrota data del 24 de febrero, cuando cayó 1-0 con Vélez por la fecha 17 de la Superliga.

Tras un primer tiempo en el que fue dominador y mereció mejor suerte, el Millonario abrió el partido tal como lo había vaticinado Matías Biscay: abriendo las bandas. Instantes antes de la jugada que derivó en el gol de Javier Pinola a los 43 minutos del primer tiempo, el ayudante de campo de Gallardo le había hecho un claro gesto a los mediocampistas: abran la cancha.

La explotación de los costados con los laterales y los volantes, ante el 3-4-3 que eligió el técnico Alfredo Arias para su Emelec, era una de las llaves que el Millonario tenía para exprimir y sacar ventaja. Por eso, tras un córner despejado, Enzo Pérez recibió en la medialuna y eligió abrir la pelota hacia su izquierda (en vez de enviar un centro frontal) para Pity Martínez, quien le sirvió el cabezazo al defensor central para el 1-0.

Ya durante los primeros minutos del segundo tiempo, Emelec comenzó a llevar a River cada vez más cerca de su área, con más actitud que fútbol. El ingreso de Luna modificó el esquema a un 4-2-3-1 y, así, el equipo ecuatoriano conectó mejor sus líneas y llenó de pelotas el área rival.

Aunque sin demasiada claridad, durante gran parte del complemento las camisetas azules poblaron el terreno del equipo de Gallardo, que no aprovechó sus contragolpes y sufrió hasta el final. Así, se volvió a sostener en su gran figura, en el jugador que aparece cuando tiene que aparecer para ganar los partidos: Armani.

El plantel volverá hoy a Buenos Aires con tres puntos y mucha más calma que la que tenía cuando partió hacia Ecuador. Y en gran parte se lo debe al arquero que ya conquistó el corazón del hincha y se sigue erigiendo como el mejor del equipo. El arco de River volvió a tener dueño.

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