Meditá en el tiempo que te lleva leer esta nota

Akash Barwal en Buenos Aires.
Akash Barwal en Buenos Aires. Crédito: Xavi Martin
Con la guía de Akash Barwal, instructor indio de técnicas de meditación.
Carmen Güiraldes
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20 de abril de 2018  • 16:14

Antes de su charla "Un viaje espiritual, de la cabeza al corazón" que dará el 12 de julio, entrevistamos a Akash, instructor de técnicas milenarias, que te propone hacer de tu vida una meditación y no simplemente una técnica diaria de 20 minutos.

¿Qué es meditar?

Es cuando tu mente no está pensando en nada. Pero, en realidad, creo que la meditación es lo que somos. Muchos estudios científicos comprueban que la meditación es la forma de descanso más profundo. Alcanza con tomarte 15 o 20 minutos dos veces por día para notar cómo todo alrededor empieza a cambiar, cómo todo se empieza a volver más relajado, tu mente está más en paz con vos mismo. Tu comportamiento con los demás, en distintas situaciones, todo empieza a cambiar. Y empezás a tener más claridad en la mente y hay más belleza en tus acciones.

¿Y cómo se hace?

Así.

Empieza despertándote a la mañana sin grandes pensamientos en la mente. Esto es una decisión de vida, y es una decisión posible. Meditar es tomar conciencia de que tengo una familia, tengo gente que amo, una casa, un hogar, más o menos todo lo que necesito. Pero la mente es imparable. Entonces, se trata de tratar de entender tu mente un poquito más, y eso ayuda mucho.

Una inhalación profunda, y después exhalás por la boca.

Es simplemente tomar conciencia de todas las cosas que tenés, de todas las cosas por las cuales trabajaste duro: ¿estás feliz con vos mismo, con tu ser? Tu esposa, tus hijos, tu marido, tu trabajo, tus compromisos, tus deseos: ¿estás de acuerdo con que nada de esto cambie?

Otra inhalación profunda, ahora con una sonrisa, y exhalás por la boca.

¿Y qué pasaría si nada cambiara? ¿Tendrías fuerza para seguir adelante? ¿Tendrías ganas de seguir adelante? No importan los problemas, no importa cómo están las cosas: en tu corazón todo está bien. Todo va a estar bien, nada importa, solo vos. Solo vos. Si estás bien, entonces todo está bien.

Muy suavemente, podés empezar a abrir tus ojos.

¿Está todo bien si nada cambia? ¿Podés seguir adelante? ¿Tenés la fortaleza para seguir adelante? ¿Cuántos personas quieren seguir adelante independientemente de cómo estén las cosas?

Es tu decisión. Sé fuerte, nada importa. De verdad. Vos decidís, es tu decisión, tu vida es tu decisión. Y el día que verdaderamente lo entiendas, ese día el miedo se evapora.

Tomá otra inhalación profunda.

¿Meditar es la fórmula de la felicidad?

Cuando era joven me preguntaba todo el tiempo para qué estamos acá. Y siempre alguien me daba una respuesta, pero en general ninguna me satisfacía. Es que para muchos la clave de la felicidad es hacer determinadas cosas, cumplir. "Sé exitoso para que puedas hacer lo que quieras: tener una familia, un hogar, instalarte". Pero después abrís los ojos y mirás a todas esas personas que tienen todo eso en cualquier lugar del mundo y no ves en ellas la satisfacción que estas cosas supuestamente deberían traer. Creo que una de las razones por las cuales muchas de las personas no son felices es porque no pueden dejar ir. Tenemos muy poco tiempo y mucho que hacer, y esto nos estresa. Entonces me parece que cada uno de nosotros debe darse cuenta de la importancia de dejar ir, la importancia de frenar un poquito. Es poner nuestra vida en perspectiva: yo lo llamo "hacer matemáticas con la vida". ¿Y cómo sería esa matemática? Verdades simples. Tomar conciencia de la edad que tenés, tomar conciencia de lo que no tenés, tomar conciencia de qué es lo que realmente te importa, qué es lo que significa cada una de las cosas que querés. Es como hacer una caminata dentro de vos mismo, tomar una inhalación profunda y preguntarte: "¿qué es lo que quiero?". Cuando finalmente te empezás a dar cuenta de que todo lo que querés es paz y felicidad, todo se ordena, viene junto.

La meditación es lo que somos.

Pero, ¿cómo se traduce esto en el día a día, que puede ser tan frustrante?

Primero: no hay nada de malo en frustrarse. Estás manejando a tu casa, por ejemplo, y hay mucho de tráfico y estás llegando tarde. Eso es todo. No es más que eso. Segundo: para mí no hay diferencia entre la vida espiritual y la vida normal. Por favor, no hagan esa distinción. Vos sos el mismo en todos lados. La vida espiritual no es lo que leés en los libros: sos vos, es tu entendimiento y tu entendimiento en este punto de tu vida es perfectamente hermoso. Tercero: si te movés con los ojos abiertos, con claridad, tu mente cambia las respuestas ante los problemas. Meditar y hacer yoga son disciplinas que ayudan a lograr esa claridad. O caminar un poco solo cada tanto, darle un descanso a tu cuerpo, entender la importancia de la comida: estas pequeñas cosas generan un gran cambio en todo tu sistema.

¿La gratitud contribuye a soltar? ¿O es más bien un estado consecuente de vivir desaprendido?

Quiero contar una historia. La primera vez que me encontré con mi maestro yo no sabía ni lo que era la espiritualidad, ni siquiera quería paz. Tenía 18 años, me gustaba Metallica, Pearl Jam, tenía novia..., todo lo que un chico de 18 años quiere. Y entonces fui a un ashram, y después de unos días observé que la gente era toda muy disciplinada, muy linda, cada uno se lavaba su propio plato después de comer, ordenaba su cuarto. Yo los admiraba, pero también me burlaba un poco: yo nunca lavaba mi plato, no juntaba la basura... Pero algo pasó. Lo conocí a él y, sin entender muy bien por qué, empecé a lavar mi plato. Fue la primera vez en mi vida que empecé a preguntarle a la gente: "¿qué puedo hacer por vos?". Y ahora, cuando miro hacia atrás, entiendo que fue la primera vez que me sentí tocado por la gratitud. Ahora siento que la gratitud es lo que nos hace humanos. La gratitud no es hacia alguien. Es estar agradecido cuando algo te toca. Realmente lo cambia todo. Si nos sucede, estamos bendecidos.

¿Cuánto tiempo lleva aprender a meditar?

Cuando decidís que querés relajarte en la vida, darte tiempo, honrar todo lo que hacés, tu mente, tu cuerpo, la tierra, todo, simplemente sucede. No toma mucho tiempo. En el momento en que decidís aprender a meditar, ahí comenzó.

En las meditaciones invitás a las personas a que abran y cierren sus ojos. ¿Qué relación directa o metafórica tiene esto con el acto de ver más o menos la realidad?

Imaginate que estuviste esperando tus vacaciones por mucho tiempo. Y salís de vacaciones y manejás hasta Mar del Plata, por ejemplo, pero en la ruta te sentís muy cansado y entonces ves una playa hermosa. Parás. Estás solo. Te bajás del auto. Te sentás. Y por un momento te olvidás de que tus ojos están abiertos. Estás mirando la playa, el mar. Estas observándolo todo. De repente no tenés más pensamientos: solo sonreís. Ese es un estado de meditación. La meditación no es algo complicado, es una plenitud en la vida de todos los días.

¿Creés que el mundo sería mejor si todo el mundo meditara?

Sí, por supuesto.

Meditar para bajar un cambio - Fuente: OhLalá

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BONUS TRACK

¿Podemos saber más sobre vos?

¿Qué te gustaría saber de mí?

Por ejemplo, ¿cuántos años tenés?

40 años.

¿En dónde naciste?

En India.

¿En qué parte de India?

En Chandigarh, una ciudad hermosa, un muy lindo pueblo. Fue diseñado por un arquitecto francés. Pero, cuando tenía unos meses de vida, nos mudados al golfo de Abu Dhabi. Allí crecí y estudié.

¿Viajas mucho?

Sí, mucho.

¿Por qué?

Porque me encanta. Y también porque forma parte de lo que hago. Así puedo ayudar y enseñar todo esto relacionado con la meditación y el Arte de Vivir.

¿Por qué hacés esto? ¿Es solo por altruismo?

Empecé a hacer esto cuando era muy joven, pero, una vez más, la edad no tiene nada que ver con lo que pasa en nuestras vidas. Desde que soy un niño me importa muchísimo descubrir para qué estamos en el planeta. Yo fui un niño normal, que hacía cosas normales: era bueno en los deportes, jugaba al fútbol... Y a pesar de todo, muchas veces me preguntaba: "¿qué más?". Empecé en esto buscando respuestas. Y mi búsqueda terminó en mi maestro.

¿En qué momento te diste cuenta de que habías terminado de aprender y que ya podías difundir tu conocimiento?

Creo que uno nunca termina de aprender. Lo único que aprendés es que nunca dejás de aprender. Y tampoco existe solo un método: todos son caminos. Un viaje puede enseñarte algo. Hasta ver la lluvia caer te puede enseñar algo. Pero tenés que estar listo para aprender, estar abierto a recibir. Y ahí es donde un maestro hace toda la diferencia. Un maestro te ayuda a abrirte a la vida.

¿Cuán importante es un maestro en esta búsqueda?

Tan importante como una madre para un hijo. Cuando yo conocí a mi maestro, sentí paz. En el momento en que lo miré, pude entender que mi búsqueda había terminado. Nunca antes había conocido a una persona que pudiera estar tan feliz y en paz, como un niño.

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