La terapia del otoño

Diego Angeli
Diego Angeli PARA LA NACION
Crédito: Ilustración: Costhanzo
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19 de abril de 2018  • 00:45

Todas las hojas son del viento

"A-ha" dijo el psicólogo mientras tomaba nota y escuchaba. En realidad ya no escuchaba y lo que anotaba era una lista para el supermercado. El otoño, sentado en el diván exponía sus dudas. Que siempre quiso ser verano pero terminó siendo otoño. Que siempre lo relacionan con la llovizna y los días grises y nadie valora sus tonos dorados. Que si tiene algo que ver con la bandera de Canadá. Que se siente un tibio. Que la primavera es una fiesta y él no. Que no entiende por qué es temporada baja. Que nadie le agradece que se duerma mejor. Que le gusta travestirse con la ropa del verano. Que el último hombre que festejó su llegada fue Adán, el primero.

"Tengo un plan para aniquilar masivamente a todos los humanos y provocar su extinción", dijo el otoño enojado con el mundo. "Por hoy es suficiente. La cortamos acá", dijo el analista cuando el reloj marcó los 45 sin dar ni un minuto de descuento.

Es claro que estamos ante un otoño desdibujado, con una fuerte crisis de identidad, sin liderazgo, sin iniciativa, sin proponer absolutamente nada. Eso hace que en la mitad de abril sigamos transpirando en la calle provocando el delirio de la afición estival y los abucheos de la tropa del frío. No me extrañaría alguna visita de la barra brava al plantel durante estos días.

Jueves: cielo invertido

El otoño está inestable y el jueves lo sabe. Desde las primeras horas de hoy estaremos expuestos a lluvias y tormentas aisladas, luego algunas mejoras temporarias para renovar la probabilidad de lluvia intermitente por la tarde. Sepa usted que hoy puede ligarse algún duchazo repentino que le moje los papeles. Sigue llegando aire húmedo y caluroso al estuario lo que provoca otro día caluroso e inestable. La percepción puede colocarse por encima de los 30°C, lo que producirá un eco veraniego poco frecuente para estos días pero lejos de ser anómalo. Algunos modelos señalan que a pesar de que los nubarrones puedan mostrarse bravucones, a la hora de escurrir el pluviómetro podríamos contar unas pocas gotas. Un día ciclotímico, casi bipolar, con permanentes cambios de humor meteorológico.

Viernes: barro tal vez

Nada cambia para el viernes con probabilidad de algunos chaparrones durante la mañana. La veleta seguirá ninguneando al sur y nuestra columna atmosférica se convertirá en un caldo que hará gritar a varios juanetes. Siguen las mañanas templadas con 22°C en el arranque marcando otro día de remera de punta a punta. Se estima una jornada con poco sol, húmeda, calurosa y replicando los valores de la semana. Alguna lluvia vespertina no estaría fuera de guión. Hacia el final del día se moverían las nubes, parece que la noche no corre peligro.

Sábado: memoria veraniega

De todos los casilleros del extendido el del sábado podría ser el menos expuesto a algún capricho meteorológico. Siguen los amaneceres templados, ahora con un leve aporte del viento este durante todo el día. Se prevé nubosidad variable, con pasajes más soleados por la mañana y un nuevo sobrevuelo de nubarrones promediando el día. La chance es baja pero volveremos a están receptivos a alguna lluvia cortita. La máxima se recorta en 28°C pero la saturación de humedad podría brindar una sensación mucho más alta y la exposición directa al sol en algún tramo de cielo limpio puede desatar alguna memoria veraniega. Premio para el que mantuvo limpia la pileta.

Domingo: como el viento voy a ver

La jornada dominical renueva la posibilidad de algunas lluvias intermitentes enmarcadas en otro día caluroso, húmedo inestable, con poco sol y ahora sumando al viento. La mañana puede mostrar algunos claros en el cielo, luego los cúmulos invaden el firmamento y amenazan con alguna medida de fuerza. No hay completa seguridad para una mesa afuera al mediodía, podemos esperar un día de lluvias entrecortadas que no estarán relacionadas con una entrada de aire frío, por lo tanto el termómetro no cae y se repite una enésima tarde de calor que puede llegar a ameritar algún nostálgico chapuzón.

Quedándote o yéndote

¿Qué pasará la semana que viene? ¿Se queda el calor o se va para siempre? Todo indica que la situación, lejos de mejorar, se agrava. El otoño ya no tiene los patitos en fila, puede sufrir un brote, asesinar a su analista y retirarse esposado en un patrullero. ¿Provocará la extinción de la raza humana? Si así fuera, estaré aquí para narrarlo.

Esto fue el resumen porteño. Nos vemos en el próximo episodio.

@JopoAngeli

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