Usemos las pruebas Aprender

Manuel Álvarez-Trongé
Manuel Álvarez-Trongé PARA LA NACION
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19 de abril de 2018  

Los resultados de las pruebas Aprender 2017 brindan una nueva oportunidad. Su objetivo es brindar evidencia rigurosa para mejorar el proceso de toma de decisiones. La información servirá a las autoridades, a los directivos, a los docentes, a la escuela, a los padres y, muy especialmente, a los alumnos, que debieran verse beneficiados por los ajustes que en definitiva surjan de esta evaluación. Contar con esta información es un paso adelante y es importante remarcar que los resultados de este operativo son un medio, no un fin. Lo realmente relevante es lo que hacemos con este instrumento.

Debe hacerse hincapié en algunos datos que alertan sobre los resultados de los alumnos del último año de secundaria. Se vuelve a mostrar aquí (al igual que lo han evidenciado las pruebas ONE, Aprender 2016 y PISA) una enorme falencia en los aprendizajes en Matemáticas (el 69% no alcanza un nivel satisfactorio). En este sentido la Argentina no solo no mejora, sino que algunos de sus resultados están peor que en 2013 y peor que en 2016. En 2013 un 7,4% de los alumnos estaba en el mejor nivel, es decir, el avanzado; en 2016 ese porcentaje disminuyó al 5,2 y los resultados dados a conocer de 2017 indican que el nivel de alumnos avanzados disminuyó al 4,3%; algo parecido sucede con el porcentaje por debajo del nivel básico, que en lugar de disminuir aumenta: era 40% en 2013, 40,9% en 2016 y ahora 41,3%.

También siguen siendo dolorosos los datos de inequidad educativa. Si vemos los resultados por nivel socioeconómico, las diferencias son abruptas (en Lengua, por ejemplo, el nivel socioeconómico alto registra un 35,1% en el nivel avanzado y el nivel socioeconómico bajo solo un 4,9%) y llevaron a las autoridades que presentaron los resultados a afirmar que "la Argentina es uno de los países más desiguales".

Fuente: LA NACION - Crédito: Alfredo Sabat

En este contexto, el estado de situación que nos muestra Aprender 2017 es crítico. Aun así hay señales buenas que brindan esperanza. Los resultados muestran mejoras, por ejemplo, en Lengua (del 11% del nivel avanzado de 2013, en 2017 hemos avanzado a un 17,1% y el porcentaje de alumnos debajo del nivel satisfactorio disminuyó de 46% a 38%) y en Ciencias Sociales y Naturales, en primaria (donde hubo mejores resultados respecto de 2013). Ambos progresos abren la puerta al optimismo, recompensan muchos de los esfuerzos realizados y, si bien marcan que el trabajo arduo y coordinado debe continuar, empiezan a mostrar un camino por recorrer. Es que esta es una de las virtudes de la buena información que Aprender 2017 nos suministra: hay un excelente material para analizar con tiempo y dedicación, lo que mejorará la toma de decisiones.

Dicho todo esto debe tomarse conciencia de que los resultados Aprender 2017 deben originar preguntas de la sociedad civil. Es más, ésta debiera ser una obligación de una sociedad que pide rendición de cuentas sobre uno de los temas críticos que hacen al futuro de la Nación. En tal sentido se escuchan preguntas obligadas sobre ¿cuál es el plan educativo del país con que se piensa construir un futuro diferente en materia educativa? ¿Es el Plan Maestro que el gobierno nacional anunció el año pasado con cerca de cien metas y que se presentó para elevar al Poder Legislativo? ¿Qué pasó con ese plan? ¿Hay otro? ¿Cuál es la estrategia integral que contempla un camino de salida a los problemas recurrentes que se conocen desde hace muchos años en el nivel inicial, primario y secundario? ¿Hay consenso de los diferentes actores del sistema en las medidas de ese plan? ¿Cuál es el presupuesto que se necesita para llevarlo adelante? ¿Cuáles son sus etapas? ¿Cómo se piensa monitorear su cumplimiento? ¿Cuál es el estado actual del Programa Faro, que se presentó como un instrumento para combatir la inequidad? ¿Qué se ha hecho exactamente a la fecha en las escuelas seleccionadas?

En definitiva, los resultados de las pruebas Aprender nos brindan una herramienta y una gran oportunidad y nos dan un sentido de urgencia. La gran pregunta que debe responderse a la sociedad es cómo utilizar esta herramienta para que de una vez por todas se cumpla la ley que estable que la educación es "prioridad nacional" y que asegura en su art. 84 que "el Estado debe garantizar las condiciones materiales y culturales para que todos los alumnos logren aprendizajes comunes de buena calidad, independientemente de su origen social, radicación geográfica, género o identidad cultural". Esto no se está cumpliendo y la sociedad espera una respuesta.

Presidente de Educar 2050

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