Catsitters, los niñeros que cuidan de los gatos cuando sus dueños están de vacaciones

Juliana Mendoza
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19 de abril de 2018  • 12:54

"Nos vamos de vacaciones, pero ¿qué hacemos con nuestra mascota?". Este diálogo puede ser moneda corriente para muchas personas que convivan con un integrante de cuatro patas, sobre todo si este integrante es un felino. Es que los gatos sufren mucho más que los perros los cambios de ambiente y las personas, por lo que tardan en acostumbrarse a nuevos espacios. Por esta problemática, surgieron los catsitters, una suerte de niñeros y niñeras que cuidan de los "hijos" animales cuando sus compañeros de casa no están en el hogar. LA NACIÓN habló con tres profesionales que trabajan con esta modalidad, contaron por qué eligieron su profesión y cuánto salen estos servicios.

Agustina Machado tiene 24 años y trabaja únicamente de catsitter. Ella es parte de una organización llamada Momo Catsitter que, con 5 compañeros más, cubren todas las zonas de la ciudad de Buenos Aires. Su experiencia como cuidadora de gatos empezó con los hogares de tránsito: ella ofrecía su casa para cuidar a animales que estaban en la calle y ahí conoció de todo. "Tuve mamás embarazadas, con cachorritos, gatitos viejitos o jóvenes, también gatos con problemas renales o que fueron esterilizados. Además de que tengo mis propios gatos, toda esta experiencia me preparó bastante para entender cómo es su cuidado", contó la joven.

Cuando Machado empezó hace 3 años, no había un servicio parecido que le diera confianza. Su propia necesidad de dejar a sus propios gatos al cuidado de una persona y la falta de profesionales que puedan hacerlo hizo que se le ocurriera explotar esta práctica. "Hay una realidad que es que el gato es de la casa, al perro lo podemos llevar a otros lados, pero si al gato lo movemos a un lugar nuevo, se va a estresar y enfermar". Así fue que arrancó Momo y ahora es su principal fuente de ingresos. Ya perdió la cuenta de la cantidad de gatos que cuidó en su vida, pero en estos 3 años que lleva en Momo Catsitter, tiene en su agenda unos 250 a 300 animales cuidados.

Mariana Ayala, en Facebook Fémina Marion, tiene 30 años y es fotógrafa. Empezó a trabajar de catsitter este verano como para ganar unos pesos además de su profesión. Ella no tiene empleadores, es independiente y arrancó cuidando gatos de amigos y familiares. En los últimos meses le surgieron clientes por fuera del entorno y estaba tan a gusto con el trabajo que decidió seguir. "Siento una conexión muy especial con los gatos", contó a LA NACIÓN. Hasta ahora cuidó a cuatro gatos, cree que como es un servicio relativamente nuevo, mucha gente desconoce que existan los niñeros para animales.

Agustina Tracey tiene 33 años y empezó a principios del 2016 con el catsitting. Ella es guionista y escribe en una revista, pero el cuidado de los gatos se transformó en una segunda profesión cuando los trabajos freelance escasean: así nació su emprendimiento Pet Poppins. Después de un año y medio de ser catsitter, Tracey lleva cuidados a más de 60 gatos. "Quería tener una entrada haciendo algo que me gustaba mucho. Me angustiaba volver a una oficina y el amor por los animales es algo muy primario en mí como el amor por la escritura", contó a LA NACIÓN.

El servicio

Según Tracey, cada servicio varía dependiendo del cliente. Ella cuida tanto perros como gatos, y los dos animales tienen personalidades particulares. Mientras que los gatos suelen ser más independientes, los perros necesitan paseos incluso hasta dos veces por día para que desagoten la vejiga y gasten energía. Pero también puede pasar que sean mayores o tengan algún tipo de enfermedad y no puedan salir. "Hace poco me pasó que estaba cuidando a una perra viejita que le tenía miedo a la casa, entonces me tenía que quedar con ella toda la noche para que no se asustara", contó la guionista.

Estas situaciones también se dan en el mundo felino. Desde condiciones renales, diabetes o incluso castraciones recientes que precisen cuidados en sus heridas, los catsitters se enfrentan con muchas posibilidades a la hora de cuidar gatos y están preparados para contener a estos animales en todas sus condiciones. Por eso ofrecen desde ir un par de horas hasta dos veces por día o, incluso, mudarse a la casa con el animal.

A pesar de la atención médica que puedan otorgar los catsitters, su trabajo es que los animales tengan agua y alimento frescos, limpiar la caja sanitaria y que las mascotas se diviertan un par de horas mientras sus dueños están afuera de sus casas. Y lo más importante: que los animales tengan todo el amor que no reciben mientras sus dueños están de vacaciones. "Jugamos, los mimamos, cumplimos cualquier capricho que el gatito tenga y ponemos mucho énfasis en hacer lo que quiera", dijo Machado. Dentro del servicio, se incluye un parte diario de videos y fotos a los dueños para que revisen cómo están sus mascotas.

Los precios de los servicios varían según lo que requiera cada cliente. Por una hora, los catsitters pueden cobrar desde $100 a $270. Algunos tienen un precio especial si el animal necesita medicación y algunos de estos precios cubren hasta 5 gatos en el hogar. Para los que ofrecen mudarse en la casa, estos niñeros cobran una suma de alrededor $500 por noche. En todas las modalidades, los catsitters tienen una entrevista previa con el dueño y los animales para conocerlos personalmente, saber su rutina y establecer un vínculo con las mascotas.

Un trabajo gratificante

Cuando Tracey se quedó sin trabajo hace unos años, se deprimió mucho. Pero estar con animales le levantó mucho el ánimo. "Son divertidos y cariñosos, trabajar con ellos me hace muy bien, me dan buena energía", contó. Si bien no es algo estable porque tiene temporadas más altas que otras, ella elige el catsitting porque la flexibilidad de horarios le permite escribir y manejarse como ella quiera. Lo mismo para Machado: ella rescata que puede ser su propia jefa y que lo más gratificante es trabajar de darle amor a los gatos.

Para Ayala es diferente. Ella acaba de empezar y todavía su emprendimiento se está consolidando con timidez. Lo que más le gusta, además de brindar su compañía a estos animales, es que como fotógrafa los usa de inspiración e incluso oferta sesiones de fotos a los gatitos para los dueños.

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