Bafici 2018: cuando el cine sale a la búsqueda de su propio reflejo

El bueno, el malo y el feo, un clásico para volver a ver
El bueno, el malo y el feo, un clásico para volver a ver Fuente: LA NACION
El spaghetti western, Cary Grant y Hitler aparecen en la sección Películas sobre películas del festival
Alejandro Lingenti
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20 de abril de 2018  

Un asunto interesante, o muy curioso, siempre potencia la eficacia de un documental. El español Guillermo de Oliveira lo encontró accidentalmente, gracias a la historia que le contó un amigo, enterado a través de un programa radial de la existencia y los planes de un singular grupo de fans del clásico del spaghetti western El bueno, el malo y el feo. Después de fundar la Asociación Cultural Sad Hill, ese particular núcleo de admiradores de la película que el italiano Sergio Leone estrenó en 1968, se abocó a una tarea titánica: desenterrar el cementerio de Sad Hill, escenario de la poderosa secuencia final del film.

De Oliveira decidió seguir de cerca esa pequeña epopeya y consiguió, además, los testimonios de figuras que participaron del largometraje ( Clint Eastwood , uno de sus protagonistas, y Ennio Morricone, encargado de su famosa banda sonora) y de algunos de sus más célebres devotos (Joe Dante, Álex de la Iglesia y James Hetfield, el cantante de Metallica). El resultado de esa combinación fue tan sorprendente y simpático como emotivo: Sad Hill Unhearted es indudablemente uno de los platos fuertes de la sección Películas sobre películas de esta edición número 20 del Bafici .

"Esta gente finalmente logró que las autoridades de Castilla y León, una de las comunidades autónomas más extensas de España, otorgara un permiso para hacer las excavaciones en septiembre de 2015. Y yo salí corriendo a filmarlos, después de haberme puesto en contacto con ellos a través de las redes sociales -cuenta el director-. La bola de nieve se empezó a agrandar y se unió gente toda Europa. Hay un matrimonio francés que recorrió varias veces los 800 km que separan su casa del cementerio, por ejemplo. Mi objetivo fue tratar de descubrir qué motivó ese esfuerzo, qué hay detrás de esa pasión".

Un dato que el director resalta como llamativo: muchos de los que se sumaron a la movida no habían nacido cuando se estrenó comercialmente el film de Leone. "No sé cuáles son las claves de un culto de este tipo -explica-. Pero creo que el hecho de que la película no haya sido tan popular en su época me parece relevante: a estos fans les gusta sentir que su objeto de adoración no es para todo el mundo".

Originalmente, De Oliveira había pensado en un cortometraje para subir en su canal de YouTube, pero el proyectó creció y se transformó en un largometraje de 90 minutos que ya se estrenó en Japón y Estados Unidos. Podría ser un buen puntapié para el desarrollo de una carrera que este español empezó a soñar cuando se maravilló con el making of de Matrix, incluido en una edición especial en DVD del film de las hermanas Wachowski. "Fue muy estimulante ver todo proceso creativo de esa película, que es una de mis favoritas. Otras que quiero mucho son Memento, Blade Runner, Apocalipsis Now, Mentiras verdaderas, Kill Bill, Rescatando al soldado Ryan y Los puentes de Madison. Las vi en mi adolescencia y me marcaron para siempre".

Dentro de esta sección del Bafici ideal para cinéfilos hay otras películas muy atractivas. Becoming Cary Grant, del inglés Mark Kidel, revela la frágil personalidad que se escondía detrás del velo de la gran estrella de Hollywood: un hombre acechado por las inseguridades que acudió a un largo tratamiento con LSD para lidiar con ellas.

Greenaway Alphabet intenta descifrar algunas de las claves de la discutida obra del veterano director británico. Es Zöe, la hija del propio Peter Greenaway, la que lo entrevista en este film que dirige su esposa, Saskia Boddeke. Un auténtico plan familiar.

Otro cineasta experimentado, José Martínez Suárez, quien desarrolló su filmografía entre fines de los 50 y mediados de los 80, es el protagonista de Soy lo que quise ser. Historia de un joven de 90, de Mariana Scarone y Betina Casanova. El realizador de Los muchachos de antes ni usaban arsénico habla de lo que sabe: cine, cine y más cine.

La asombrosa industria del cine de entretenimiento que creó Hitler para apoyar la propaganda del criminal régimen que encabezó es diseccionada al detalle en Hitler's Hollywood: German Cinema In The Age of Propaganda, film del crítico y periodista alemán Rüdiger Suchsland que incluye revelador material de archivo.

Agenda

Roller Dreams. A las 15.20, en el Village Recoleta 4. Este documental de Kate Hickey, reconocida montajista, explora la escena del patinaje artístico surgido en las décadas del setenta y ochenta en el paseo marítimo de Santa Mónica en Los Ángeles. Lo que comienza como un ejercicio nostálgico repleto de personajes contundentes y carismáticos deriva en una notable reflexión sobre el racismo en los Estados Unidos y sus muy concretas consecuencias en las vidas de las minorías.

Flora no es un canto a la vida. A las 16.40, en el Village Caballito 7. Iair Said es director y protagonista de este film en el que construye un dúo entre cómico y trágico con su tía abuela Flora. Amargada y pesimista, la anciana tiene una respuesta para todo, una manera muy peculiar de ver el mundo y un departamento que su sobrino nieto ambiciona heredar.

Dry Martina. A las 20.15, en el Gaumont. Intensa, tragicómica y desbordante la película del director chileno Che Sandoval cuenta la historia de la Martina (Antonella Costa) del título, una cantante en crisis con los hombres, con su sexualidad y con varios otros aspectos de su vida.

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