Dos revoluciones ya inseparables: la alianza con Maduro se renueva

La transición en la isla no altera los estrechos lazos entre el castrismo y el chavismo
La transición en la isla no altera los estrechos lazos entre el castrismo y el chavismo Fuente: AFP
Daniel Lozano
(0)
20 de abril de 2018  

LA HABANA.- "A Miguel Díaz-Canel, nuestro hermano, lo voy a visitar pronto para estrecharle la mano y decirle que Cuba y Venezuela vamos adelante". Nicolás Maduro celebró la sucesión continuista en La Habana con el anuncio de una inminente visita a la isla.

La alegría del presidente venezolano fue correspondida por la defensa numantina empleada por Raúl Castro ayer durante su discurso de despedida. "La agresión contra Venezuela es el elemento central de la estrategia del imperialismo contra los pueblos libres de América", arengó el primer secretario del Partido Comunista Cubano ante sus 604 diputados.

Además, reiteró la "plena solidaridad" de su nuevo gobierno con Maduro y con la cúpula cívico-militar venezolana.

¿Por qué una defensa tan estrecha entre las dos revoluciones? "La suerte de los dos regímenes está intrínsecamente unida, uno depende del otro: si cayera La Habana, Maduro caería relativamente rápido porque pierde su aparato de control. Y si Venezuela cae, Cuba se vería muy aislada, con menos riesgo que a la inversa, pero también en peligro. Yo no creo que eso varíe fundamentalmente con Díaz-Canel", certifica el historiador Armando Chaguaceda.

El primer mandatario bolivariano y el nuevo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros compartieron viajes y conversaciones, tras suceder el primero a Hugo Chávez y tras acceder el segundo a la elite revolucionaria cubana, ambos en 2013. El exministro de Educación se convirtió desde entonces en enviado especial de Raúl en las conmemoraciones bolivarianas y el venezolano frecuentó los encuentros con el llamado a suceder a su "hermano mayor Raúl".

[Díaz-Canel] es representante de una brillante generación de relevo, que nació, creció y se forjó con la revolución cubana
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

Un diseño muy revolucionario que ahora se acomoda en medio de un aluvión de críticas en el interior de Venezuela ante la convicción extendida de que su país es más "Cubazuela" que nunca: colas para comprar alimentos, transportes primitivos abarrotados, escasez de productos básicos y medicamentos, emigración de jóvenes en busca de oportunidades y la extensión de las nuevas "jineteras" (prostitutas) venezolanas más allá de sus fronteras. Uno de los gritos más extendidos entre los opositores venezolanos ("Y no me da la gana una dictadura como la cubana") que cada día se parece más a su realidad.

A partir de este momento, Maduro sabe que discutirá los más coyuntural con Díaz-Canel, "representante de una brillante generación de relevo, que nació, creció y se forjó con la revolución cubana", pero que siempre contará con el consejo del expresidente. "Raúl Castro ha llevado de manera impecable las riendas de Cuba durante todos estos años", lo felicitó el "hijo de Chávez".

Entre los asuntos a debatir no solo está cómo enfrentarse al Grupo de Lima o a Estados Unidos, también su grueso cordón umbilical económico, que ha perdido tamaño por culpa de la voraz crisis venezolana. El país sudamericano envía la mitad de barriles de petróleo que hace años, y además no paga la deuda adquirida por el trabajo de los médicos caribeños en casi todos los municipios venezolanos.

Halagos

Maduro ahondó sus halagos a Raúl a través de un comunicado hecho público ayer, en el que expresa "profunda admiración y emotivo reconocimiento". Pero más allá de los festejos, Maduro ratificó "la unión solidaria e inexpugnable entre Cuba y Venezuela.

"La alianza irrestricta entre la revolución bolivariana y la castrista continuará por varias razones. Primero, porque los Castro no se van, el padre seguirá al frente del partido y el hijo en el aparato de inteligencia, controlando los centros neurálgicos del poder", atestigua Chaguaceda, que ha profundizado el estudio de ambas revoluciones. El pensador no solo destaca el vínculo personal en este tipo de regímenes, sino también el del aparato del poder en Cuba con el alto mando de la revolución en Venezuela.

Tanto Díaz-Canel como el propio Maduro estuvieron desde muy jóvenes en el punto de mira de los responsables ideológicos del PCC, el primero desde la Unión de Juventudes Comunistas (UJC) y el segundo, como joven revolucionario atraído a la isla para formarse en la escuela de cargos del partido.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.