Un hombre que construyó su poder desde el fútbol de ascenso

Creció bajo la tutela de Grondona, pero supo adaptarse a los cambios
Alberto Cantore
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20 de abril de 2018  

El ascenso está tatuado en su piel. Desde 1987, Francisco Javier "Pipo" Marín camina las categorías menores del fútbol argentino. Acassuso, el club del que fue boletero, control, intendente del campo de deportes, secretario y presidente de la comisión de fútbol y también vicepresidente, es también el puente que le posibilitó acceder a la Asociación del Fútbol Argentino. En el edificio de la calle Viamonte 1366 tejió contactos y fue titular de la Mesa Directiva desde la Primera D hasta la B Metropolitana.

Construir pequeños espacios de poder le permitió afianzarse dentro de la estructura de la AFA y la correcta lectura de cada momento político, una virtud de Marín, soldado inquebrantable de Julio Humberto Grondona -le pagó un tratamiento médico y favoreció a Acassuso con los adelantos de los derechos de TV, dinero con el que el modesto club redujo de manera considerable la deuda con la AFA-, no dudó en aliarse con Marcelo Tinelli cuando el empresario y conductor televisivo se tentó con presidir la AFA. Marín fue quien armó el aparato para que los clubes de la Primera B Metropolitana se alistaran bajo la figura de quien pretendía renovar el fútbol argentino.

El 3 de diciembre de 2015, durante la escandalosa votación que terminó con 38 votos por candidato, aunque había 75 dirigentes habilitados para sufragar, Marín lanzó una frase que pintó el cuadro: "Si Grondona reviviera por 24 horas, no le alcanzaría el tiempo para cagarnos a patadas en el culo a todos". Después de la tarea de la Junta Interventora aceptó la invitación de Claudio Chiqui Tapia, que fue ungido titular de la AFA y abrió espacios para los clubes de Ascenso: Marín ocupa el cargo de vocal titular y es presidente de la Comisión de Deportividad y Responsabilidad Social y Sustentabilidad. La aceitada relación con Tapia lo acercó a un cargo en la Ceamse, un nombramiento que es investigado, después de una denuncia que retomó la legisladora Graciela Ocaña.

Logró que un club sin infraestructura ni estadio habilitado como Acassuso sea protagonista en la Primera B Metropolitana y fue quien invitó al Brujo Manuel a viajar a Quito cuando la Argentina se clasificó al Mundial de Rusia 2018.

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