Mundial Rusia 2018. Laterales, una especie en peligro de extinción: la solución que Jorge Sampaoli le debe a Lionel Messi

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Sampaoli decidió usar línea de cuatro defensores en la selección. El problema es quiénes serán.
Sampaoli decidió usar línea de cuatro defensores en la selección. El problema es quiénes serán. Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
(0)
20 de abril de 2018  • 11:48

Existe la envidia sana, claro que existe.

Si no es otra cosa que esa envidia la que despierta España cuando despliega las alas de su ataque al lanzar con determinación y sentido a Carvajal y Jordi Alba como pistones por las bandas.

Existe esa clase de envidia, que surge desde la carencia pero también desde la admiración. ¿Qué es si no envidia lo que sentimos al ver cómo Dani Alves o Danilo desde la derecha o Marcelo y Luis Filipe en el andarivel izquierdo expanden el juego de Brasil aprovechando todo el ancho del campo?

Entre un sinfín de problemas que tiene la selección argentina a menos de dos meses del arranque del Mundial Rusia 2018, uno muy evidente es la falta de laterales puros. Sin embargo y más allá de lo que la atribulada mente de Jorge Sampaoli pueda estar pensando al respecto, es conveniente decir que la escasez de este "insumo" tan necesario dentro del juego se ha ido perdiendo con el paso del tiempo, sin que nadie le prestara la debida atención.

Como dato de color, en un repaso histórico de los equipos emblemáticos de la historia del seleccionado, Menotti en 1978 ubicó a Jorge Olguín, de profesión marcador central, como lateral derecho para garantizarse un buen manejo de pelota desde la génesis del juego, y Bilardo en 1986 inició su periplo mexicano con dos especialistas como Clausen y Garré para fluctuar a dos "laterales volantes" como Giusti y Cuciuffo.

Más allá de estas determinaciones, que no hacen más que confirmar las variantes que pueden ir surgiendo en el desarrollo de un mundial, el nuevo siglo fue el punto de partida del fenómeno de la escasez y el paso del tiempo no hizo más que profundizarlo.

Zanetti-Zabaleta en el carril diestro y Sorin en la banda opuesta fueron los únicos que ocuparon los laterales de forma natural. Luego, desde Pekerman hasta la actualidad, desfilaron toda clase de apellidos. Rarezas como mediocampistas retrasados en los casos de Lionel Scaloni y Jonás Gutierrez o centrales desplazados a la banda como Coloccini, Otamendi, Heinze, Burdisso, Rojo, Campagnaro, Roncaglia y Mercado.

Nicolás Tagliafico es el candidato más firme a ocupar el lateral izquierdo de la selección en Rusia
Nicolás Tagliafico es el candidato más firme a ocupar el lateral izquierdo de la selección en Rusia Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Sampaoli inició su ciclo con la idea armar una línea de tres centrales. Su explicación de que el fútbol argentino no cuenta con laterales de nivel internacional fue aceptada con tanta resignación como certeza. El paso de los meses y la preferencia de los jugadores le cambiaron la idea al entrenador. Ahora, con la intención de ubicar a cuatro elementos en el fondo, los problemas vuelven a la superficie. Sin olvidar la premisa muchas veces olvidada de contar con buenas destrezas defensivas, es un valor agregado todo aquello que se puede aportar en ataque desde los costados en un fútbol en el que la batalla por los espacios obliga a las llegadas por sorpresa, las distracciones y las asociaciones.

Con escasa o nula experiencia internacional, Bustos y Tagliafico dieron un paso adelante ante Italia para luego sufrir la tortura de la maquinaria española. Las alternativas de Salvio o Acuña parecen ser pruebas temerarias pensando en lo que significa semejante riesgo en una Copa del Mundo. Mercado suma puntos en la banda derecha por su oficio y el carril izquierdo aún no tiene un número puesto.

¿Cuántos mundiales pasaron desde que la selección usó por última vez laterales vocacionales y no centrales reconvertidos? Hay que remontarse a Corea-Japón 2002: Zanetti y Sorin

El nombre no resultará una anécdota y las funciones a desarrollar todavía menos. Si se observa cuánto aprovecha Messi a los laterales en el Barcelona y cuánto ellos le abren el camino cuando recibe la pelota y se interna en el campo rival, entonces se entenderá mejor la sensibilidad del tema. Siendo imposible formar un Jordi Alba en menos de sesenta días, el desafío de Sampaoli será intentar recrear las condiciones para que Leo encuentre familiaridad en algunos movimientos.

Habrá que ir a buscar a lo más profundo de la formación de juveniles para descubrir las razones de tamaña ausencia, pero lo cierto es que el puesto de lateral no parece contar con demasiados adeptos. Estamos en presencia de una especie en peligro extinción y, aunque el proceso pueda parecer inexorable, siempre hay tiempo de revertirlo.

Pensando en el futuro y en la pretensión de construir un fútbol mejor, intentarlo ya sería una buena idea.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.