Cuando los androides toman el control: Westworld se prepara para dominar el mundo

Ed Harris, como el misterioso Hombre de Negro, y Jeffrey Wright, como el filosófico Bernard, ayudante del creador de Westworld
Ed Harris, como el misterioso Hombre de Negro, y Jeffrey Wright, como el filosófico Bernard, ayudante del creador de Westworld Crédito: HBO
Los creadores y los protagonistas de la serie de HBO anticipan lo que se puede esperar de la segunda temporada de la ficción fantástica, en la que los interrogantes filosóficos acerca del origen de la conciencia y el libre albedrío chocan de frente con las posibilidades de la tecnología
Martín Artigas
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21 de abril de 2018  

LOS ANGELES.- Westworld ha sabido muy bien ganarse el tan intrigante como incómodo mote de "serie de culto". La idea que Jonathan Nolan y Lisa Joy desarrollaron para HBO no solo tomó mucho tiempo en hacerse realidad -el piloto se grabó en 2014, la primera temporada, dos años después-, sino que además se convirtió en un fruto exótico y exquisito, de esos que pueden cautivar de inmediato o simplemente son abandonados tras un primer bocado.

Es posible que muchos esperaran una apuesta más similar a Game of Thrones por parte de la cadena estadounidense, y la idea del parque temático habitado por androides (o "anfitriones", tal como se los conoce) alimentó ese anhelo. Pero no: la serie basada en una película de 1973 sentó sus bases sobre un futuro cercano que invita a las disquisiciones filosóficas. ¿Qué es lo que nos hace seres humanos? ¿Cuáles son los riesgos de las aplicaciones tecnológicas? ¿Estamos preparados para asumir esos riesgos y convivir con ellos?

Luego de un final de temporada que puso a la rebelión androide en marcha, las expectativas por lo que se verá en los próximos diez episodios son muchas. Durante el casi año y medio que pasó desde la emisión del último capítulo, los fans de la serie revivieron en las redes un clima similar al generado por Lost varios años atrás, con teorías sobre posibles desarrollos argumentales que van desde lo aceptable hasta el absurdo o lo inverosímil.

¿El comienzo del fin?

Para avanzar en las predicciones -quienes no hayan visto la primera temporada, disponible en HBO Go, bien harían en verla antes de incurrir en spoilers- apenas hay un puñado de tráileres. Se sabe que un gran conflicto se avecina dentro de Westworld, y que serán Dolores, ahora actuando bajo su faceta más salvaje, Wyatt (Evan Rachel Wood ) y Maeve (Thandie Newton ) las líderes de esa apocalíptica rebelión destinada a rehacer no solo el parque, sino aparentemente el mundo exterior, a imagen y semejanza de estas entidades robóticas que superan en casi todos los sentidos en capacidad a sus amos humanos.

Pese a que en el clip es Dolores quien deja a las claras que ese mundo que hizo uso y abuso de ellos (los robots) está a punto de extinguirse por su mano, Wood considera que hay algo más detrás de ese llamado a la revolución. "Creo que sería demasiado básico incendiar todo, destruir el mundo tal como lo conocemos. Dolores debe tener alguna idea superadora o un plan maestro para, en todo caso, infiltrarse y hacer estallar todo desde sus entrañas en lugar de exponerse como el adversario", analiza la actriz ante la consulta de LA NACION.

Thandie Newton es Maeve, una androide decidida a recuperar a una hija que no recuerda
Thandie Newton es Maeve, una androide decidida a recuperar a una hija que no recuerda Crédito: HBO

Aunque todo el elenco tiene estrictas órdenes de no dar precisiones de lo que se verá a partir de mañana, mucho se ha especulado con la posibilidad de que Westworld no sea el único parque construido y poblado por la misteriosa corporación Delos para propiciar el cumplimiento de las fantasías de sus clientes. De hecho, en una breve escena del final de temporada, se pudo ver a un grupo de androides con atuendo de samurái, lo que hizo pensar a los fans que - tal como sucedía en la película original- el Lejano Oeste sea apenas un escenario de varios.

"Cuando firmamos contrato sabíamos que habría otros mundos, tal como sucedía en la película. Así que creo que sí, que vamos a algo de lo que pasa por fuera del parque en algún momento. Es todo lo que puedo decir -se disculpa Wood con una sonrisa-. En lo personal, me encantaría ver un mundo situado en el Antiguo Egipto, o algo más ambientado en la Segunda Guerra Mundial. Pero estas son ideas que surgen por pura diversión, porque los creadores del show son muy recelosos con la información que nos brindan. ¡No nos dan ni una pista!"

James Marsden es Teddy, el cowboy que arriba al pueblo de Sweetwater, eje de la "narración" de la que participan los clientes del parque, con la intención de proteger a Dolores de violadores y forajidos. Pero él también es un robot y, sin saberlo, repite una y otra vez sus escenas en un loop hasta que su amada destruye la historia. "Teddy ahora puede elegir quién ser; de algún modo, deja de estar encadenado a la identidad que se ha creado para él. Pero lo hace con un caos absoluto como telón de fondo, tratando fundamentalmente de sobrevivir", adelantó el actor, recordado por su papeles en Encantada y la serie de películas sobre los X-Men.

En jaque

La británica Thandie Newton compone a Maeve, una androide que regentea el prostíbulo del pueblo y que, poco a poco, comienza a darse cuenta de que algo está mal en esa realidad programada. "Maeve toma el control, se hace algunos ajustes para volverse más poderosa y se sale del loop que configuraron para ella. Creo que en ese punto es muy significativo que sea un personaje femenino, pero también representa a un montón de personas que se empoderaron y pudieron dejar atrás situaciones de maltrato y abuso para dar un paso al frente".

A Jeffrey Wright le toca interpretar a un personaje clave: Bernard, la mano derecha del creador del parque, el doctor Richard Ford (Anthony Hopkins), que tuvo que enfrentarse a su verdadera condición sobre el final de la primera temporada. En una escena memorable, Ford le hizo saber que fue construido a imagen y semejanza de su fallecido socio, Arnold Weber. "Es completamente lógico y esperable que él se pregunte quién es, dónde está parado y qué postura debe tomar de cara a esta rebelión que han comenzado los anfitriones dentro del parque -señala Wright-. Si la primera temporada fue más reflexiva para Bernard, esta segunda temporada lo llevará a vivir una crisis existencial, a cuestionarse".

"Los anfitriones son performers, actores que están programados para interpretar un determinado personaje; eso suena bastante parecido a lo que hacemos los actores. En este caso somos humanos tratando de componer a un robot imitando a un humano, lo que es bastante divertido y nos lleva a meditar sobre qué implica ser humano" -detalla-.Creo que lo maravilloso de esta serie es que, obviamente se recurre a algunas referencias literarias como Frankenstein, pero a la vez se estrechan los caminos hacia una mirada más contemporánea del mundo sin subestimar la inteligencia de la audiencia. Eso es algo muy refrescante en estos tiempos y en este país, los Estados Unidos, en el que hay tantas cosas cayéndose a pedazos, tanta desorientación y una tendencia a celebrar la estupidez".

La esencia humana

Lisa Joy, creadora de Westworld, explicó cuál es el mayor desafío que enfrentaron junto con su esposo Jonathan Nolan (hermano de Christopher y guionista de Memento y Batman: el caballero de la noche), al momento de darle continuidad a la historia. "En la primera temporada vimos un parque donde todo funcionaba bien, los anfitriones respetaban sus historias y las tramas seguían sus cauces naturales. Pero ahora, nada está bien y el parque que conocimos está cambiando drásticamente", apuntó.

Crédito: HBO

Nolan, en tanto, explicó dónde tuvieron que poner el foco para sostener la rebelión de los robots en esta segunda temporada: en los conceptos de conciencia y de libre albedrío. "Nuestra experiencia de conciencia es por un lado muy natural, pero también muy compleja. Queríamos profundizar un poco más en eso y hablamos con personas muy inteligentes: neurocientíficos, programadores informáticos, genetistas, epigenetistas, personas que intentan comprender en un nivel más granular de dónde viene la identidad y cuánto de eso se define por la naturaleza o por la crianza", señaló el guionista.

"Por tratarse de un drama, tuvimos que tener una mirada más pesimista sobre la tecnología y lo que trae aparejada -sostiene Joy-. También creo que si mirás un poco más profundo, hay un cierto optimismo en Westworld. El mensaje es: 'Este mundo no es perfecto, estas personas no son perfectas y muchos de ellos son definitivamente malvados. Sin embargo, aún hay amor real al que aferrarse'. Maeve se libera en el final de la primera temporada, tiene lo que deseaba para sí al alcance de su mano, pero decide regresar al parque impulsada por algo que va más allá de su deseo de escapar".

Y, claro, todo deriva en los costados más oscuros de la naturaleza humana. " Westworld es un parque en el que las personas pagan para convivir con la violencia. Entonces, nos preguntamos por qué sentimos tanta fascinación por la violencia ¿Es algo innato?", cuestiona Nolan.

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