"Todo quedaba encerrado en el silencio de la Iglesia"

Un sacerdote se retiró en 2015 tras pedir transparencia en los casos de pedofilia
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22 de abril de 2018  

PARANÁ (De un enviado especial).- Hace ocho años se reunió en el seminario de Paraná el consejo presbiteriano para analizar los casos de abuso. Una de las víctimas se había acercado a un sacerdote para contarle cómo Justo Ilarra había abusado de internos en el seminario de menores. Dio detalles de lo que sucedía en las noches, cuando el cura apagaba las luces del pabellón donde dormían entre 15 y 20 niños.

José Dumoulín era uno de los sacerdotes que estaban en esa reunión en el seminario y la sorpresa lo invadió, especialmente cuando escuchó a un cura que se paró y dijo: " Justo Ilarraz y yo fuimos abusados en este lugar cuando éramos niños".

Dumoulín admitió -en diálogo con la nacion- que esa confesión fue "demoledora" y mostraba con claridad que desde hacía décadas ocurrían cosas "aberrantes" que "todo quedaba encerrado en el silencio de la propia Iglesia".

Y agregó: "En ese momento, ninguna autoridad hizo absolutamente nada. Solo reinó el silencio mientras a este sacerdote se le caían las lágrimas".

En el libro Abusos y pecados, Daniel Enz retrató esa escena que recuerda el cura Pepe. "El único que lo miraba fijo, como tratando de intimidarlo, eran quien estaba en la cabecera del encuentro, en la soledad de la mesa, el arzobispo de Paraná, monseñor Juan Puiggari. El cardenal y arzobispo emérito, Estanislao Esteban Karlic, estaba ubicado en la primera fila de los cleros, pero solamente agachó la cabeza", señaló en su investigación.

La pelea de un grupo de sacerdotes, entre los que se encontraba el padre Pepe, para que se investigaran los casos de abusos sexuales en el seminario de Paraná terminó mal. En diciembre de 2015, Dumoulín presentó su renuncia como cura de la parroquia Santa Rosa de Lima, de Villaguay, y lo hizo a través de una durísima carta pública que dirigió al arzobispo Puiggari.

Dumoulín, como el párroco de San Benito Abad, Leonardo Tovar, fueron dejados a un lado por sus colegas por la postura que tomaron respecto a los casos de pedofilia. "Nos hicieron un vacío dentro de la Iglesia", reconoce.

En la carta que le envió a Puiggari le advirtió sobre la necesidad de "aclarar muchas situaciones que siguen siendo turbias, con respecto a comportamientos totalmente inapropiados de muchos sacerdotes con doble vida, que tienen mujer, hijos, el problema de la homosexualidad y pedofilia, el uso del poder y del dinero".

Dumoulin había denunciado antes de alejarse de la Iglesia a otro cura por abusos. El sacerdote Marcelino Moya carga con dos causas por promoción a la corrupción de menores y otra por abuso sexual simple.

Dos exmonaguillos denunciaron al cura como el responsable de haberlos abusado cuando eran menores de edad, después de haberlos convencido de que podían compartir actividades en su habitación.

Según esas denuncias, una de las víctimas tenía 12 años cuando fue ultrajado, la otra, entre 14 y 16 años.

Para el exsacerdote Dumoulín, "la Iglesia nunca tuvo voluntad de llegar a la verdad ante estos hechos aberrantes. Durante 20 años hubo distintas maniobras para evitar que esto saliera a la luz".

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