¿Demoler el estadio Centenario? La pregunta que conmueve a Uruguay, de cara al Mundial 2030

El mítico estadio Centenario de Montevideo
El mítico estadio Centenario de Montevideo Fuente: AP - Crédito: Matilde Campodonico
Nelson Fernández
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24 de abril de 2018  • 16:40

MONTEVIDEO.- En un país lento para procesar decisiones y lento para construir, fue la gran obra más rápida de la historia. El empuje pasional de uno de los países más futboleros hizo posible en 1930 la construcción del escenario del primer Mundial de Fútbol, y ahora cuando el sueño de volver sede de la Copa de la FIFA, se abre la discusión de tirarlo abajo. Eso, claro, para construir uno más moderno en su lugar.

Sólo el manejo público de la posibilidad de hacerlo, despertó asombro y una reacción de alergia de los uruguayos que quieren al Estadio como a su propia casa. Allí gritaron goles históricos, ahí se abrazaron fuerte con desconocidos, lloraron de emoción o con desconsuelo, levantaron a un hijo en andas con el festejo de una vuelta olímpica, se angustiaron, rieron, se apretaron el pecho por un dolorcito en el corazón, pero también en ese coloso de cemento, saltaron gritando que la dictadura iba a terminar, vieron espectáculos de carnaval, recibieron del exilio a Los Olimareños, a Zitarrosa, ovacionaron a un Beatle, se emocionaron con Pavarotti, y celebraron los 100 años del mayor tango, La Cumparsita.

¿Remodelarlo o demolerlo? Esa es la cuestión. Lo concreto es que el Uruguay quiere aprovechar los 100 años del primer mundial.

"La revisión en profundidad del Estadio Centenario es una materia pendiente y una obligación en cualquier caso, haya sede o no haya sede", dijo el Secretario Nacional del Deporte, Fernando Cáceres.

En los preparativos para conseguir junto a la Argentina y el Paraguay, la sede del Mundial 2030, el gobierno uruguayo prepara un llamado internacional para proyectos de reforma del Estadio. Y eso puede tener muchas variantes, incluso la opción de verlo caer, para que otro nueva pueda construirse en su privilegiado lugar, con las condiciones exigidas por la FIFA, que permitan al Uruguay tener un estadio acorde al siglo XXI.

Hay un antecedente cercano, que también mostró una construcción en tiempo ágil: el "Campeón del Siglo". Y esto tiene vínculo con algo similar a lo ocurrido con el Centenario. El primer gol de la historia de los mundiales fue hecho por el francés Lucien Laurent al minuto 19 del partido que la selección gala derrotó 4 a 1 a México, en el Estadio de los Pocitos del club Peñarol. Aquel estadio se desarmó en 1933 y el equipo aurinegro trasladó su campo a otro barrio.

El 28 de marzo de 2016, Peñarol inauguró un moderno estadio con las condiciones de FIFA. La construcción de este "Campeón del Siglo" en suburbios de Montevideo, alienta al Uruguay a seguir el ejemplo con el Centenario, pero este ya no es la cancha de un club, sino la de todos los uruguayos.

Leo Messi, en su último partido jugado en el Centenario de Montevideo.
Leo Messi, en su último partido jugado en el Centenario de Montevideo. Fuente: AP

El Estadio "tiene un valor intangible que tiene que ver con lo simbólico, con la historia del deporte y el fútbol", dijo Cárceres, quien reconoció que el Centenario "es una referencia para todos los uruguayos y tiene una carga emocional muy fuerte", lo que exige cuidado extremo con el plan a ejecutar.

El representante del gobierno de Tabaré Vázquez en el deporte, dijo que "cualquiera de las hipótesis son movilizadoras y hay una primera reacción natural", y subrayó una característica de los uruguayos de conservar sus cuestiones: "en Uruguay quizás un poco más intensa de la resistencia a los cambios".

¿Hay avance en los proyectos? "En los ultimos 10 o 15 años hubo propuestas de estudios de arquitectura y de inversores que se resumen en dos tendencias, una que construye el proyecto sobre la base de la estructura actual del estadio y otra que entienden que hay que hacer una reformulación casi completa", dijo Cáceres.

Aclaro que en todo caso se propone "preservar aquellos espacios de alto valor patrimonial o simbólico y sustituir el resto de la estructura por una construcción nueva".

El principal estadio uruguayo fue declarado "Monumento Histórico del Fútbol Mundial" por la FIFA el 18 de julio de 1983. Pero su significado va más allá del fútbol, porque la peculiar y confusa formación del estado Oriental, en medio de una guerra entre las Provincias Unidas y el Brasil, determinó que cuando el Uruguay quiso poner una fecha patria como principal, las opiniones se dividieron entre dos acontecimientos y cuando se aproximaba en la region los festejos por el "centenario" de los países, el Senado votó por una fecha y Diputados votó por otra.

Los dos partidos tradicionales chocaban en sus propuesas; los blancos querían marcar el 25 de agosto de 1825 por el acto de independencia de Brasil, y los colorados pretendían elegir el 18 de Julio de 1830, por la Jura de la primera Constitución que marcaba la fundación institucional del país.

Ambas quedaron como fechas patrias, pero los colorados que eran gobierno, aprovecharon la realizacion del primera Mundial de Fútbol, para construir el Estadio en tiempo récord y ponerle de nombre "Centenario". De esa forma, el '30 marcó el mojón de los primeros 100 años, y eso hacía referencia al 18 de Julio, que también sería la avenida principal de Montevideo.

La selección celeste venía de consagrarse como la mejor del mundo en fútbol en los Juegos Olímpicos de 1924 (Colombes, Paris) y de 1928 (Amsterdam), lo que dio derecho a organizar el primer Mundial, y marcó el nombre de las dos tribunas populares.

La final del Mundial de 1930 la jugaron los rioplatenses, con el triunfo de Uruguay 4 a 2 frente a la Argentina.

El Estadio sigue siendo ícono y uno de los paseos tradicionales de domingo para los uruguayos. La Torre de los Homenajes de la Tribuna Olímpica es donde se iza las banderas de los campeones.

Y en el Centenario también está el Museo del Fútbol, una escuela pública y una seccional de Policía. Entonces, con el peso de la historia y el simbolismo, ¿qué hacer ahora con "el Estadio"?

"No debemos renunciar a ninguno de los caminos", dice Cáceres, quien explica que se trabaja en "la definición de tres grandes ejes, el diseño arquitectónico de un nuevo estadio, la financiación de las obras del mismo y el modelo de gestión".

Todo pesa pero "lo más importante es que Uruguay y su gente se den la posibilidad de soñar el país que queremos para el 2030".

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