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El infeliz derrotero del baterista que no encajaba y se perdió el tren de la fama

Pete Best durante una visita a la Argentina, en 1998, cuando tuvo que suspender uno de sus shows
Pete Best durante una visita a la Argentina, en 1998, cuando tuvo que suspender uno de sus shows
Carlos Manzoni
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29 de abril de 2018  • 01:48

Si se es músico ¿qué mejor que vivir en Liverpool a fines de los 50 y principios de los 60 del siglo XX? Si es pintón, ¿qué mejor que tener un pub en el sótano de la propia casa? Si se toca la batería ¿qué mejor que estar ahí cuando la banda sensación necesita un baterista para una gran gira? Pues bien; todo esto de estar en el lugar indicado en el momento indicado le pasó a Pete Best. Vaya paradoja: todo eso le sucedía justamente a él, que poco tiempo después empezaría a ser recordado por siempre como "el hombre que no encajaba".

Randolph Peter Best nació el 24 de noviembre de 1941, en Madrás, Raj Británico, donde su padre se desempeñaba como militar. Pero luego se mudaron a Liverpool. Su madre, Mona (que pronto se separó de su esposo), era propietaria del Casbah Club, que funcionaba en el sótano de su casa. Él, que amaba la música y la batería, estuvo en el momento justo en que los por entonces Silver Beatles buscaban un baterista para su gira por Hamburgo.

El hombre al que tiraron del tren - Fuente: YouTube

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Hizo muchos de los shows en The Cavern y participó de las tres sesiones previas a ser profesionales de los Beatles (la grabación en Hamburgo, la famosa "Audición de Decca" y la primera sesión de Abbey Road, donde graban una primigenia versión de Love me do).

Era el más lindo de los cuatro de la banda, tenía a todas las chicas locas por él y acababa de protagonizar una gira exitosísima con el grupo del momento. La vida le sonreía y él estaba a punto de saborear las mieles del éxito. Pero, pronto llegaría un "pincelazo" que cambiaría sus días para siempre.

Algo no salió bien: El hombre al que le hicieron perder el tren

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La noche del 15 de agosto de 1962, llegó a su casa extenuado, luego de un largo día de ensayos que había incluido un encontronazo con Paul McCartney. Fue a la heladera, tomó una cerveza y se sentó a la mesa. Fue allí cuando vio una nota que le había dejado su madre. "El manager de Los Beatles quiere hablar con vos", era todo lo que se leía. Pete se durmió con eso en la cabeza.

El 16 de agosto de 1962 no sería un día más. Caminó nervioso hasta la oficina de Brian Epstein, que era el manager del grupo, y una vez allí empezó a caminar inquieto hasta que el hombre se despachó: "Pete, no sé cómo decirte esto, pero tengo que hacerlo. Los chicos quieren que salgas del grupo".

Aún sin saber el fenómeno en que se convertirían Los Beatles de allí en más, aquella noticia cayó sobre él como un balde de agua fría. Para consolarlo, Epstein le ofreció colocarlo en otro grupo, pero ya Pete había dejado de escucharlo. Después de unos minutos sin poder articular una palabra, preguntó cuáles eran los motivos por los que había sido expulsado, pero solo recibió evasivas. La razón con más peso que Epstein pudo darle estaba relacionada con George Martin, productor y responsable del sello Parlophone.

Pero no fue una sola razón la que lo empujó fuera del tren de la fama: en efecto Martin le había bajado el pulgar porque no le gustaba su nivel; pero también se rumoreó que fue echado por ser demasiado lindo y opacar a John, Paul y George, que le tenían envidia porque les robaba todas las chicas. Años después, John Lennon habló sobre esa versión: "Este mito fue aumentando con el paso de los años y se llegó a decir que era fantástico y que Paul le tenía celos porque era guapo y todas esas tonterías. No se llevaban demasiado bien, pero en parte se debía a que Pete era un poco lento. Era un tipo inofensivo, pero no era rápido. Todos nosotros poseíamos una mente despierta pero a él nunca se le contagió".

Se le endilgó también que llegaba tarde a los ensayos (cosa que el propio Best desmintió categóricamente) y que era el único que no había querido hacerse el característico corte con flequillo. Lo cierto es que sea por lo que sea, Pete fue reemplazado por un tal Richard Starkey, más conocido como Ringo Starr, que ya el 18 de agosto de 1962 (dos días después del despido de Pete) empezó a tocar los platillos. Poco después, Los Beatles explotaron y fueron un fenómeno mundial. No hace falta decir todo lo que vino después para "los cuatro fantásticos de Liverpool".

Pero las desgracias de Pete le llegaban todas juntas. Según cuenta Fernando Blanco, especialista en Los Beatles y miembro de la Banda Nube 9, un gran amigo suyo, Neil Asspinal, dejó embarazada a Mona, su madre, y, encima, se fue a trabajar con Los Beatles. "En un momento, le pregunta a Pete si le molesta que se vaya a trabajar con la banda que lo había despedido, y Pete, que era buenazo, le dice: «Andá tranquilo»", comenta Blanco.

Para poder ganarse la vida, mientras Los Beatles embolsaban millones de dólares, él fue panadero y funcionario público en Liverpool. Intentó suicidarse un par de veces, pero, según sus propias palabras, fue su familia la que lo rescató. En una nota que dio al diario peruano La República en 2016 dijo: "Pensé en suicidarme, pero mi madre y mi hermano me hablaron al respecto y me dijeron que, si hacía eso, era un tonto, que iba a privar al mundo de un gran músico, a mi esposa de un gran esposo y a mis hijos de un gran padre. Desde entonces, no lo he vuelto a pensar".

En algún momento, sus aprietos económicos se desvanecieron: empezó a cobrar regalías por los temas que había grabado con Los Beatles en los dos años que integró la banda. Además, según comenta Blanco, tiene un gran éxito con el famoso Casbah Club, de Liverpool, lugar que convirtió en un "santuario" en el que vende merchandising.

Pese a todo, nunca quiso dejar la música. Lideró varios conjuntos que incluían su nombre en la denominación, como The Pete Best Combo, The Pete Best Band, Pete Best & The All Stars (antes Lee Curtis & The All Stars) o The Pete Best Four. "En 1998 vino a tocar a Buenos Aires, al Teatro Coliseo, pero se suspendió el show por la escasa venta de entradas", recuerda Blanco.

Llegado a sus 77 años, Best confiesa que ha podido superar su despido de Los Beatles, gracias a que practica mucho la meditación antes de dormir. Sin embargo, lleva una marca que no lo abandona jamás. Blanco, que compartió una gira con él por Rusia, cuenta una anécdota que da prueba de ello: "Llegamos a San Petersburgo y nos llevaron a hacer un tour a las dos bandas. En un momento, el guía del ómnibus dice que entre nosotros está una de las figuras de Los Beatles y que lo quieren homenajear con una canción. Yo no te puedo explicar la cara del tipo cuando la música empezó a sonar: le pusieron The Yellow Submarine, un tema que toca y canta Ringo Starr. El tipo se quería morir".

Tal es su fama de malogrado que, casi 60 años después del episodio que lo marcó para siempre, hasta una célebre serie de televisión se permitió meter el dedo en su llaga. En uno de los capítulos de Dr. House, Hugh Laurie, el actor que interpreta al famoso médico Gregory House, dice que un paciente que tiene una arteria que no puede seguir el ritmo normal tiene el "mal de Pete Best". Toda una alegoría del "hombre que no encajaba".

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