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El CEO de Uber quiere venir a la Argentina a ver a Macri

El CEO global de Uber apuesta por su perfil persuasivo para destrabar el conflicto en Buenos Aires y expandirse por el país
Sofía Terrile
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25 de abril de 2018  

MINIBIO. Origen: Khosrowshahi nació en Irán en 1969 y con menos de diez años llegó a EE.UU. en 1978, cuando su familia escapó de la revolución que instauró la república islámica. Tecnólogo: Estuvo al frente de la plataforma de viajes Expedia 13 años; ingresó a Uber hace siete meses. Competitivo, así resume su visión: "Queremos ser los desplazantes en vez de ser los desplazados"

"No sé si aceptar el trabajo porque estoy cómodo donde estoy", dice un hombre de mediana edad. "Aceptalo, ¿desde cuándo la vida se trata de no asumir riesgos?", le responde otro. El diálogo no es una parodia: se dio entre Dara Khosrowshahi, por entonces CEO de la agencia de viajes virtual Expedia, y su par de Spotify, quien lo estaba convenciendo de que asumiera como número uno de Uber, la empresa de tecnología (¿o transporte?) que se expandió a 633 ciudades del mundo mientras crecían sus escándalos en la prensa.

La llegada de Dara Khosrowshahi a la compañía ocurrió hace siete meses y pinta un estereotipo optimista de Silicon Valley: directivos tecnológicos que dialogan entre sí con frases motivacionales. El lado oscuro de la meca de la innovación, sin embargo, también existe. Uber fue hasta hace poco uno de sus participantes, con un único objetivo de crecer a toda costa. Cuando asumió, el ejecutivo nacido en Irán cambió la lista de valores de la compañía. A la cabeza hoy hay una sola frase: "Hacemos lo correcto. Punto".

Con esta nueva cara al frente, que tiene un perfil dialoguista, la empresa pretende hacer las paces con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y, eventualmente, expandirse a otros 30 centros urbanos del país. En diálogo con la nacion durante una visita fugaz a Chile, reafirmó sus intenciones en el país. "Los argentinos aman nuestro servicio y creo que cuando la situación se pone difícil es cuando más se puede demostrar si alguien está verdaderamente comprometido", dice. Asegura que Buenos Aires es la ciudad de la región que más rápido crece en cantidad de usuarios: actualmente, según datos de la compañía, suma 600.000 activos.

-En Chile se reunió con el presidente y el ministro de Transporte. ¿Esperaría el mismo recibimiento en la Argentina?

-Cada país es distinto y no tengo expectativas específicas. Estoy dispuesto a ir a la Argentina para tener un diálogo directo con el Presidente, su gabinete o con los legisladores, para que quede claro que queremos construir un negocio en la Argentina. El gobierno actual da la impresión de un perfil muy "proinnovación" y "proemprendimientos" que combina con lo que nuestra marca representa. Creo que es necesario que entiendan que queremos ingresar al país de manera constructiva.

-Desde el gobierno de la ciudad se describió como un "error" la manera en la que entraron a Buenos Aires. ¿Cree que hay oportunidades para enmendarlo?

-Espero que sí. Cometimos errores en el pasado, pero lo importante es aprender y no repetirlos. La manera en la que nos acercamos a cualquier mercado tiene que ser única para las necesidades de esos consumidores, pero también para las reglas y las regulaciones que existen allí.

Los directivos de Uber tienen un contrincante aún más aguerrido en Buenos Aires: los taxistas. Khosrowshahi les dedica algunas palabras: "El diálogo solo es posible cuando ambas partes parten de un terreno igualitario, y no pienso que una conversación que empiece con amenazas pueda ser constructiva". Por otro lado, destaca que en algunas ciudades Uber permite a quienes manejan taxis unirse a su plataforma y que es su deseo asociarse con más conductores de todo tipo.

"Si no puedes contra ellos, únete" no es la propuesta del ejecutivo, pero casi lo tiene escrito en la frente en las negociaciones de integración que encara con servicios de taxis, bicicletas de alquiler y hasta transporte público. El objetivo final, dice, es que Uber sea una plataforma para que las personas puedan transportarse de un punto a otro de la manera más eficiente, barata y segura posible. Cuando se lo consulta sobre la posibilidad de que eso cree un monopolio del transporte, el CEO se ampara en el concepto de "asociación", una palabra que está entre sus preferidas. Añade: "Nuestros planes requerirán muchos proveedores, no vamos a poder hacerlos solos".

Vientos de cambio

Khosrowshahi habla como si hubiera fuerzas mayores, olas a las que Uber simplemente se sube, a pesar de que, en realidad, tiene el poder suficiente como para hacer que algunas cosas sucedan. En la transformación de la industria automovilística, la compañía trabaja como "socia", a pesar de que hoy los planes están congelados por un accidente fatal. En marzo de 2018, en Tempe, Arizona, un auto autónomo con tecnología hecha en Uber atropelló a una mujer. "Fue una verdadera tragedia, pero aunque todos los desafíos tecnológicos pueden venir con retrocesos, la innovación continuará", asegura, y añade que hay que esperar a que la tecnología madure para que no haya dudas sobre su seguridad.

Esa carrera por el auto autónomo está intrínsecamente relacionada con otra fuerza que está haciendo que la industria automotriz mute: "De sector manufacturero pasará a ser uno de servicios en el que el usuario apretará un botón para pedir un auto autónomo que lo llevará de un punto a otro, por lo que las ventas que hoy realizan se convertirán en suscripciones", augura. Entonces, ¿son competidores? "No, pensamos que nuestra tecnología puede impulsar la suya", dice. Si la empresa tiene pretensiones de monopolio, o al menos de megagrupo de movilidad, que todo suceda menos por canibalismo y más por juegos de seducción y sonrisas que invitan.

Otra de esas fuerzas mayores es la del trabajo "a demanda". A su juicio, es la definición del empleo del futuro: "Cualquier país que se quiera mantener competitivo debería combinar modelos de leyes laborales más estructuradas y otros más flexibles". Asegura que "a demanda" y "protección" no son antónimos y recuerda que en Estados Unidos -donde el lobby está regulado- la compañía impulsa una legislación para introducir los beneficios del trabajo tradicional en el modelo al estilo freelance.

"Los trabajadores tienen que tener beneficios de pensión y de salud y no debería haber diferencias entre aquellos que prefieren trabajar para una empresa y aquellos que prefieren tener múltiples jefes", resalta el número uno de Uber. A pesar de la parte "inevitable" en su discurso, con la descripción de sus acciones Uber reconoce su poder para moldear el futuro. Y si existe ese factor demiurgo, más vale que haya diálogo que ambición despreocupada.ß

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