Suscriptor digital

Las diferentes formas del miedo

El desarrollo del Festival de Cine Fantástico y de Terror Blood Window, organizado por el Incaa en Pinamar, permitió desentrañar los espectros cotidianos de un género que atrae multitud de fanáticos..., empezando por los protagonistas
El desarrollo del Festival de Cine Fantástico y de Terror Blood Window, organizado por el Incaa en Pinamar, permitió desentrañar los espectros cotidianos de un género que atrae multitud de fanáticos..., empezando por los protagonistas
Mariano Vespa
(0)
29 de abril de 2018  

Cae la noche del Viernes Santo. Más de quinientos jóvenes zombis bailan "Thriller". La luna llena anuncia una atmósfera de estupor. Uno de ellos se distingue del resto: no solo por su aspecto, sino también porque es el único que se equivoca en la coreografía y gira para el lado inverso. Es Chucky. Nadie se atrevería a recriminarle tal error, en parte por el miedo a que desenfunde su cuchillo, y otro tanto porque el disfraz solo le permite a su cosplayer ver a la altura de los pies de su alrededor, a través de agujeros que miden la tercera parte de un ojo regular. Aun así, el muñeco maldito se integra a la danza pletórica, donde los maquillajes FX relucen. Al costado de la explanada, avanza la oscuridad. Dentro de una órbita agradable, como lo es la nomenclatura en Pinamar –por ejemplo Simbad o De las Nereidas–, la calle Jason merece respeto. Desde allí avanza otro grupo de chicos con carteles en letras multicolores que desaprueban el desfile: "Jesús no está muerto. Está vivo. Pagó el precio de los pecados. Por su muerte vivo. ¿Por quién darías la muerte vos?". A doscientos metros, en el Teatro de la Torre, una canción de Black Sabbath antecede la proyección de Re-Animator (1985), película de terror insignia, cuyo productor, el estadounidense Brian Yuzna es el invitado especial del primer Blood Window, Festival de Cine Fantástico y de Terror organizado por el Incaa en Pinamar, que homenajea los cincuenta años del mítico Sitges catalán.

LOS PRIMEROS ESCALOFRÍOS En El libro de los géneros, reeditado hace poco por blatt&ríos, Elvio Gandolfo considera que, a diferencia de la narrativa erótica, ligada al trance, el cine de terror tiende a la mirada parpadeante: "El espectador se cubre los ojos con la mano, pero casi de inmediato entreabre dos dedos para ver, para entrever". En un pasaje de "Thriller", esa vibración resuena: "Comenzás a congelarte mientras el horror te mira directamente entre los ojos. Estás paralizado". Yuzna considera que el aprecio al terror se inocula desde la infancia: "Es como fumar –le dice a la nacion revista–, si empezás después de los 20 tiene otro gusto. El terror siempre genera algo físico, algo que te infecta. Tiene que ver un componente sexual, algo transgresor. Los fans reales tratan de saltar la frontera de lo aceptable". El primer recuerdo que tiene en relación al miedo está vinculado con su infancia en Panamá, en los años 50: "Iba al cine todos los domingos, toda la tarde. Vi Creature with the Atom Brain (1955), que no es una buena película, pero para un niño de 6 años era algo muy impactante. Me sentí físicamente muy mal. Después de eso mi madre dijo ?nunca más’, pero a la semana volví a la sala". Otros invitados al festival, como Eva De Dominici, Demián Rugna, o Jessica Herrlein, también atestiguan que el miedo irrumpió a temprana edad, más cerca de la vida cotidiana que del cine en sí.

Demián Rugna con el productor Brian Yuzna;
Demián Rugna con el productor Brian Yuzna;

"Recuerdo dos cuestiones –dice Eva De Dominici, distendida en el lobby del hotel–. Una fue un robo en mi casa, que fue bastante grande y hasta tuve que ir al psicólogo. Al día de hoy estoy sola en casa y paniqueo un poco. Otra es que cuando tenía 3 años un hombre vestido de payaso intentó secuestrarme en un supermercado". Protagonista de No dormirás, del uruguayo Gustavo Hernández, Eva incursiona en el género en el papel de Bianca, una joven actriz de teatro que tiene que sobrellevar el insomnio que exige la obra y la aparición de fuerzas sobrenaturales que merodean un hospital abandonado. A Jessica Herrlein, en cambio, no le impresionan los payasos. En su perfil de WhatsApp, de hecho, tiene una foto con Andy Muschietti, director de la remake de It. Si bien su nombre no aparece en el catálogo, su presencia es fundamental: interpreta a Pennywise y junto con otros cosplayers, como Michael Myers –su marido en la vida real–, Morticia, Pinhead, El Cadáver de la novia y –a no olvidarse– Chucky, generan un clima de frescura y participación para Blood Window, que surgió tras la interrupción del mítico Pantalla Pinamar. Los cosplayers son héroes anónimos, combinan extravagancia punk y amor sincero hacia sus personajes. Nadie quiere perderse una foto con ellos, ya sea el intendente Martín Yeza, los directores o cualquier niño que se acerque a la escenografía ad hoc.

El vínculo de Jessica con el cosplay surgió en 2012, a partir de una fiesta de disfraces. Justo se había estrenado Batman: el caballero de la noche, y con su novio pensaron en vestirse como el Guasón y Harley Quinn, personaje que no apareció en el film, pero sí en videojuegos. Esa fue la génesis de una treintena de disfraces. Si bien admite que de chica no miraba películas de terror, reconoce que a partir de distintas escenas paranormales hogareñas, el miedo la fue envolviendo: "En 2007, había fallecido un tío de mi papá y yo me quedé con una cómoda. Desde que estuvo ese mueble en la habitación se escucharon ruidos. Llegabas a casa y sentías que se cerraba la puerta corrediza, pero vos ibas y estaba intacta. Dos veces me escucharon hablando a mí en la habitación y yo no estaba. Historias así hay muchísimas".

Maquillaje para concursantes
Maquillaje para concursantes

La presencia de un mueble místico, efecto metonímico de una arquitectura que genera suspenso, también está en Aterrados, cuarto film de Demián Rugna, que se estrena comercialmente esta semana. Con un leitmotiv que aúna distintas tradiciones, un guion sólido, giros desconcertantes y buenas actuaciones, como la de Maxi Ghione, la película está destinada a ser una referencia ineludible. La trama, que propone develar la causa de un abismo maléfico, surgió a raíz de dos ideas que se juntaron. En una ocasión, él se despertó, prendió el velador y le dio la sensación de ver dos pies cruzando la habitación. Luego, un vecino había demolido la casa y todas las mañana lo despertaban los martillazos. En relación con sus primeros miedos, Rugna vuelve a su infancia: "Vengo de una familia de padres separados y muchos conflictos. Cuando era chico veía pelis y dibujaba historietas muy violentas. Me llevan a una psicopedagoga, que les dijo que canalizaba la violencia de mi casa a través del arte". El padre de Demián era pai umbanda, pero nunca se involucró en ese contexto: "Hubo una relación desde muy chico con lo esotérico, pero nunca terminé de creer. Una vez la vi a mi hermana poseída hablando en portugués. Me llamaba la atención, pero no creo que sea lo más importante que me influyó".

EL REFLEJO DE LOS OTROS

Gandolfo considera que el horror, a diferencia de otros géneros populares, puede huir de la decadencia. Toma como punto de apoyo a Stephen King, que discrimina entre un nivel gross out –incómodo, chirriante–, y otro ligado a temores arcaicos o ancestrales, ambos necesarios para la pervivencia del terror. Ese carácter dual no solo se percibe en las historias, sino también en los guiños a la tradición. En muchos casos, el terror se subordina a tópicos fijos y recurrentes. Quizá la apuesta que manifiestan películas argentinas recientes como Aterrados, Los olvidados (de los hermanos Onetti, disponible en Netflix), Clementina (Jimena Monteoliva), entre otras, tiene que ver con el énfasis en sutilezas que intentan correrse de la matriz. De todos modos, no hay que soslayar el peso de determinadas películas formativas. De Dominici elige El resplandor y Una mente brillante: "Soy muy cinéfila. Empecé a ver pelis antiguas para entender de dónde venimos. Me gusta cuando te quedás pensando más de una hora después de la peli y esa reflexión crece al otro día. El cine es un lugar que me da esperanza". Sus actrices favoritas no provienen del terror, pero han participado en películas noir, como Audrey Hepburn y Lauren Bacall.

Eva de Dominici, Chucky y el director uruguayo Gustavo Hernández
Eva de Dominici, Chucky y el director uruguayo Gustavo Hernández

Herrlein lista a Chucky I y II, La historia sin fin, Laberinto y las de Alien, pero no pierde de vista aquellas con fuerte impronta fantástica como Godzilla o Jurassic Park ,"los detrás de escena, como creaban los gritos de los dinosaurios, me interesan los efectos especiales y el maquillaje".

Lo primero que hizo Rugna fue manifestarle a Yuzna su admiración por Re-Animator, la primera película que produjo. Además, menciona como imprescindibles las de Jason, Pesadilla, Lost Boys, Robocop y las de Spielberg, entre otras. "Básicamente, son todas esas pelis de mediados de los 80 que llegaron en VHS y triunfaron. La que más me movilizó fue Invasión extraterrestre, que me emocionó tanto, que me produjo ganas de hacer algo". Si bien Yuzna se formó en Bellas Artes, se formó en las salas y en el quehacer, acompañando a su amigo Stuart Gordon, director de Re-Animator. Destaca lo valioso que fueron las producciones de Hammer. A diferencia de otros géneros, en los que siempre buscó ver la mejor película, en terror siempre vio de todo. También se nutrió del primer Bond, de la nouvelle vague –Godard y Truffaut– y de producciones históricas, como Cleopatra. "Siempre me gustó Dalí y el concepto de los sueños asociado con el terror", resume.

Prefiero el cine de género porque es el cine de Méliès, todo sintético, que tiene un estilo me representa. En Society [su primer trabajo como director, 1989], junto con el encargado de los efectos especiales escogimos imágenes y formas de un libro de Dalí para representarlo. Fundamentalmente el cuadro The great masturbator".

La actriz chilena Ximena del Solar
La actriz chilena Ximena del Solar

DETRÁS DEL ESPEJO ALGO SE ASOMA

Hablar de miedo, muchas veces, genera miedo. ¿Cómo funciona el miedo en una actividad que busca producirlo? ¿Existe un metamiedo, ligado al quehacer de cada uno? Como Jessica no se dedica de lleno al cosplay, sino que trabaja en una base de emergencias médicas, se muestra tranquila: "De todas formas –aclara–, una incertidumbre inicial es cómo va a reaccionar el público. Desde el maquillaje, por supuesto, me genera tensión que se vea mal el maquillaje, que se manche, sobre todo en interpretaciones que tengan mucha producción, como Pennywise". A pesar de su corta carrera, Eva de Dominici siempre transitó por el riesgo. Su familia no estaba ligada al mundo del espectáculo, pero ella quiso estar en Chiquititas. Después de algunos castings, pudo participar. Luego de incursionar en varias tiras de televisión y algunas películas, el guion de No dormirás la tomó por sorpresa, y después de la experiencia, afirma que le gustaría seguir probando dentro del género. Aun así, reconoce que su propia inseguridad le genera incomodidad: "Esa mezcla de miedo y adrenalina de estar probándote a vos misma y ante la gente. Siempre comparo las audiciones con un ring. Tenés que gustarles a todos, al productor, a la gente. A veces me pregunto por qué una elige actuar. Aunque parezca extrovertida, a veces por dentro me muero de vergüenza. Siempre me pregunto si estará bien determinado camino o esta decisión". Rugna, que fue galardonado en el Festival Rojo Sangre 2017, asocia el miedo con la idea de filmar películas fantásticas o de horror en un país cuya tradición es dispersa. Desde Bruselas, donde presenta Aterrados en el festival belga de cine fantástico (BIFF), enfatiza: "En las tres etapas de filmación hay dificultades. Ya sea la primera apuesta, el presupuesto que alcance, y que el público argentino vaya a ver género. Cuando encaro un proyecto el principal miedo es de producción, que no me alcancen las horas para dedicarle a una puesta en escena. No es poética mi respuesta, pero es enfrentarse con la realidad de estar en un circuito de producción donde el tiempo es dinero y dinero es lo que menos hay.

En ese sentido, Yuzna admite que el primer catalizador que tuvo para hacer cine fue el dinero. Aún hoy, tres décadas después del estreno de Re-Animator y de Society, se pregunta por qué tuvo tanta resonancia. Y en su concepción, está la clave para entender cuáles son sus temores en relación al futuro del género: "En cine siempre decidís cosas: colores, acciones, cuadros. Stuart Gordon había dedicado su vida al teatro y había estudiado cómo contar historias con buenos actores. Yo aprendí al lado de él y de los directores artísticos y los cámaras. Hoy con el iPhone todos quieren hacer cine y hacer su propio guion, su montaje, su dirección. Nadie sabe rodearse. Los han convencido de que el hecho de hacer una película es sinónimo de ser artista. El egoísmo es la patología de nuestra época".

Yuzna se levanta del sillón y apoya con fuerza los pies. Antes de despedirse, deja en claro su postura: "Como alguien que fabrica zapatos, tiene que producir muchos años para que salgan buenos; así es el cine".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?