The Man in the High Castle: ¿Y si Hitler ganaba la Segunda Guerra?

Alexa Davalos es Juliana Crane, una habitante de la San Francisco convertida en una extensión del imperio japonés
Alexa Davalos es Juliana Crane, una habitante de la San Francisco convertida en una extensión del imperio japonés
Ricardo Marín
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26 de abril de 2018  • 20:00

The Man in the Hight Castle. Creador: Frank Spotnitz (basada en la novela homónima de Philip K. Dick). Elenco: Alexa Davalos, Luke Kleintank, Rupert Evans, DJ Qualls, Cary-Hiroyuki Tagawa, Rufus Sewell. Productores ejecutivos: Ridley Scott y Frank Spotnitz. Disponible en: Amazon Prime Video . Nuestra opinión : Muy buena.

La novela de Philip K. Dick en que se basa esta serie se publicó en 1962 y fue ganadora de un premio Hugo. Desde entonces hubo varios proyectos frustrados para llevar la historia al cine, pero recién se pudo concretar con esta adaptación televisiva, de la que están disponibles dos temporadas. Se trata de una versión libre respecto al original, dado que el arco dramático que siguen los personajes con el desarrollo de los capítulos es algo diferente.

La propuesta que plantea la historia es sumamente atractiva: la Segunda Guerra Mundial terminó con la victoria de las fuerzas del Eje. Alemania y Japón ocupan -a fines de los años 50, que es el presente de la serie- la mayor parte del territorio norteamericano. El Tercer Reich controla la costa este; el imperio japonés, la oeste. Entre ambas zonas se extiende un territorio neutral, en el que las normas se manejan de forma un tanto más relajada y entre sus habitantes se tolera la presencia de algunas minorías consideradas "indeseables" por los nazis. La situación política entre los antiguos aliados es de tensión y desconfianza. Los japoneses esperan que se produzca en cualquier momento un ataque alemán con la intención de arrebatarles sus territorios. Por otro lado, entre los jerarcas nazis hay una interna feroz para heredar el poder de Hitler, que por ese entonces está muy enfermo. En este ambiente de Guerra Fría, similar a la que se dio en realidad por esos años entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, operan organizaciones de la resistencia. La línea argumental principal pasa por unos personajes que se involucran en el accionar de estas organizaciones e ingresan en una trama típica de un relato de espías. Al mismo tiempo, en el contexto que describimos antes, tienen lugar otras líneas argumentales vinculadas a las esferas del poder de ese mundo distópico imaginado por Dick.

Trailer The man in the high castle - Fuente: YouTube

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El primer acierto de la serie es el diseño de los personajes, que rehúye cualquier maniqueísmo, y los convierte en seres de múltiples aristas, que mantienen en todo momento la intriga acerca de su verdadera naturaleza al mostrar siempre zonas opacas en su manera de actuar.

El segundo acierto es el diseño de producción, con una impecable reconstrucción de época que además tiene un plus: se trata de la ambientación de ciudades y paisajes norteamericanos, conocidos por su profusa aparición en series y películas de los Estados Unidos, que se muestran decoradas y adaptadas a un mundo lleno de símbolos nazis, automóviles y artefactos de uso cotidiano de origen alemán, lo mismo que las referencias al estilo de vida propio del Japón que llevan los habitantes de la costa californiana. Algunos detalles estéticos como la fotografía desteñida y el trabajo escénico típico de las películas de espionaje ambientadas en los 50 resultan un guiño simpático.

Finalmente el montaje paralelo que aparece entre varias lineas argumentales que se retroalimentan entre sí aporta a enriquecer el ritmo y los ganchos de suspenso con que finaliza cada episodio también realzan el atractivo del programa.

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