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Deporte con historias

Quién es la primera mujer que dirigió un partido oficial de polo en la Argentina

Claudio Cerviño
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26 de abril de 2018  • 10:28

"¿Por qué no les dan la oportunidad de dirigir a las mujeres y nos entrenan para eso?".

La frase pronunciada por Delfina Donovan hace unas semanas a algunos dirigentes de la Asociación Argentina de Polo (AAP) no resultó inapropiada ni mucho menos. En rigor, tuvo mucha lógica si se analiza el crecimiento que está teniendo en el mundo el polo femenino, algo que también repercute en la Argentina. Torneos nacionales, internacionales, casos como el de Lía Salvo, ganando el Abierto del Jockey Club junto con Adolfo Cambiaso, Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero, todos integrantes de La Dolfina, el múltiple campeón de Palermo. O el 1° Argentino Abierto que coronó el año pasado a las hijas del propio Cambiaso y de Milo Fernández Araujo en la cancha 2 de Palermo. En un ambiente históricamente machista, las chicas se están ganando su lugar.

La AAP, en una época de constante transformación y experimentación, como lo demuestra la Evolution Cup, un certamen que arranca este jueves en Pilar y donde se probarán nuevas reglas, no perdió el tiempo y dio un paso hacia un nuevo desafío: que una mujer dirija por primera vez en nuestro país un partido oficial. Le formuló informalmente la propuesta hace 10 días a la propia Fuchi Donovan y confirmó el ofrecimiento este martes. ¿Para cuándo? Para el día siguiente. ¿Lugar? La cancha 2 de Palermo. ¿Qué partido? Un encuentro de menores de hasta 15 años de la Argentina y Estados Unidos, preliminar del comienzo de la Copa de las Naciones que protagonizaron, en la cancha 1, Colombia y Estados Unidos (victoria de los colombianos por 15-2). Un momento histórico en un escenario emblemático como el Campo Argentino.

Con 41 años, casada con Francisco Braun y madre de tres chicas (Delfina, Elina y Martina), dos de ellas ya jugadoras, Fuchi Donovan (hija de Jorge, expolista y dirigente) no es una improvisada a la hora de conducir partidos. Juega desde chica, por legado familiar y hoy tiene 3 goles de handicap. Con una enorme pasión por los caballos, alguna vez alguien le vaticinó un futuro concreto: "Vos tenés un don especial para enseñar. Tendrías que tener una escuela para enseñarle polo a los chicos". Delfina Donovan miró con buenos ojos la idea, aunque no se lo propuso como objetivo inmediato. Cuentan que fue su suegra la que le dio el impulso final: le regaló 5 yeguas como señal de que, si realmente quería, podía empezar con el emprendimiento. Así nació su vinculación con la docencia más formal y desde hace 7 años conduce, en Pilar, "El polo de Fuchi", una escuela para chicos y chicas de 4 a 14 años por la que desfilan entre 80 y 100 aprendices de este deporte. Ahí mismo, en su escuela, y con conocimiento general de las reglas del juego, empezó a dirigir partidos. "Sí, ahí los dirijo todo el tiempo, estoy acostumbrada. Pero claro, esto era algo bien diferente", admite luego de su debut oficial, en el que fue acompañada por un experto y cuádruple campeón de Palermo: el Ruso Eduardo Heguy.

El conjunto argentino ganó 9-7 y para Fuchi fue un momento muy especial. Incluidos los nervios. "Obvio que tenía mis temores, pero con el Ruso nos pusimos de acuerdo en que él llevaría el control de la situación y que, ante cualquier situación dudosa, lo hablaríamos para tomar una decisión respecto del fallo. Y la verdad es que me sentí cómoda. Los chicos fueron una maravilla, se portaron genial. No me dieron ningún problema, no protestaron. Son muy educados. Y juegan muy bien", cuenta sobre su primera experiencia.

Eduardo Heguy, hombre de mil batallas, también mostró su entusiasmo por esta apertura en el polo argentino. "Está muy buena la inclusión de Fuchi en el referato. Tiene una gran experiencia dirigiendo chicos y me parece una buena idea que en al polo femenino, que ha crecido tanto en el último año, se acerquen mujeres a dirigir. La vi segura durante el partido, entiende del tema. Y tiene un gran futuro", sintetizó el Ruso.

-Delfina, sos el primer eslabón en la Argentina del referato femenino. ¿Cuál es la idea a partir de aquí?

-La idea es promocionar y empezar a trabajar en el referato femenino. Formarme a mi y a través mi experiencia, motivar a que otras mujeres se involucren.

-Aquella frase tuya a los dirigentes disparó la inciativa entonces.

-No lo sé con certeza. Lo dije medio como un chiste a raíz de comentarios que siempre se escuchan acerca de que los varones no quieren dirigir partidos de mujeres, pero que no sabés si son verdad o no.

-Pero al final se abrió una puerta que no existía.

-Sí, pero quizá los dirigentes de la Asociación ya estaban pensando en esa posibilidad y mi comentario simplemente los ayudó a decidirse. Así llegó esta propuesta para comenzar con un proceso.

-¿Y cómo te sentiste en la cancha? ¿Qué es lo más difícil a la hora de dirigir un partido?

-Ser referí es de por sí una tarea difícil. Estudié las reglas, las conozco. Lo más complejo es cómo moverte en la cancha, para no estorbar la jugada y a la vez poder mirar bien la línea que lleva la bocha.

-Te toca empezar justo en una etapa donde se están buscando aplicar cambios en las reglas para mejorar el espectáculo.

-Sí. Y está bien. Porque si cobrás mucho, cortás demasiado el partido. Tenés que medir lo que sancionás, aunque creo que ese timming te lo da la experiencia. Y yo estoy recién comenzando. Hay un montón de foules que son infracciones, pero que no debieran cobrarse porque no conllevan peligro y a la vez se permite que el partido sea más dinámico.

-¿Qué te imaginás a futuro?

-El polo es un ambiente machista, a las mujeres nos cuesta entrar desde siempre. Hablé ya con varias polistas y están entusiasmadas con ser referís. Lo ven como una salida laboral interesante.

-No es tu caso. ¿O sí?

-No, no es mi caso, pero nunca se sabe. Lógico que ya me pregunté qué podría llegar a dirigir, en dónde. Hay mucho polo femenino por el mundo y dirigir en el exterior estaría genial. Le abre una puerta laboral a un montón de mujeres vinculadas con el polo.

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