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Pese al fastidio por el error, Guillermo Barros Schelotto sigue confiando en Agustín Rossi para el arco de Boca

Guillermo Barros Schelotto
Guillermo Barros Schelotto
Pablo Lisotto
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26 de abril de 2018  • 09:58

"Me gusta mucho jugar con los pies, pero en Boca no lo podés hacer tanto porque acá no se pueden cometer errores"

La frase pertenece a Agustín Rossi . Se la dijo a LA NACION en una entrevista realizada a fines de 2017 y plasma lo que piensa el arquero de la entidad de la Ribera. Por eso mismo, es consciente más que nadie que lo de anoche no puede repetirse. Que si bien cualquiera puede equivocarse o tener una mala noche, hay fallos que lo exponen y no se perdonan con tanta facilidad. La mitad de la Bombonera, con silbidos, se lo hizo notar, consciente de que si en lugar de un partido por fase de grupos era uno de octavos de final en adelante, costaba la eliminación.

¿Es Rossi el arquero que Boca necesita? ¿Puede el conjunto de la Ribera ilusionarse con levantar la Copa Libertadores con su presencia bajo los tres palos? ¿El club debe ir a buscar una alternativa para ese puesto en el próximo libro de pases?

El arquero se hace de aprendizajes. Para llegar a Boca me comí un autogol en un Mundial y un gol tonto vs River en la Libertadores. Asimilarlo a corta edad me permitió adaptarme tranquilo a Boca
(Oscar Córdoba, en radio Rivadavia)

Las preguntas y el análisis se potencian frente al evidente error conceptual frente a Palmeiras. Su rápida salida del área para interceptar de cabeza un pelotazo cruzado desde el sector izquierdo del medio campo se contrastó con su falta de reacción para volver a su hábitat natural, cerca de los tres palos. Su falla culminó con el gol de Lucas Lima, que sentenció la derrota.

No fue una noche sencilla para el ex Chacarita. Al minuto de juego protagonizó un blooper que casi deriva en el 1 a 0 para Palmeiras. Un comprometido pase atrás de Pablo Pérez obligó al arquero a realizar un despeje apurado, ante la presión de Keno. Su fuerte derechazo dio en la espalda del rival y casi termina en el fondo de la red. Insólito.

El blooper de Rossi, al minuto

"Prefiero no hablar nada en público antes de hacerlo con él. Pero está a la vista que cometió un error, y cuando los arqueros cometen un error se paga con un gol, que sirvió para esta derrota", explicó anoche Guillermo Barros Schelotto, fastidiado por una derrota que no estaba en los planes. Y agregó: "Vamos a trabajar de acá al domingo y a hablar específicamente con él".

El error de Rossi, en el 2 a 0

Más allá de su declaración de anoche, lo cierto es que el Mellizo confía en las condiciones de su arquero. Está convencido de que a los 22 años demostró personalidad para custodiar la valla azul y oro. Lo manifiesta con frecuencia, pero además lo ratifica con hechos: desde que debutó como titular frente a Banfield, en febrero de 2017, Rossi jugó todos los partidos del campeonato local (40), de la Copa Libertadores (4) y la final de la Supercopa frente a River. Sólo le cedió su lugar a Guillermo Sara en la Copa Argentina, donde apenas atajó en un encuentro contra dos del rafaelino.

Agustín Rossi es, después de Cristian Pavón, el hombre que más partidos jugó en Boca desde que llegó al club en enero de 2017

De todos modos, es una realidad evidente que el arco de Boca no tiene un dueño indiscutible desde que Agustín Orion, tan controvertido como con la presencia suficiente para el puesto, dejó la entidad de la Ribera luego de cinco años. Tras aquella eliminación copera frente a Independiente del Valle en julio de 2016, en la que un error suyo terminó de sentenciar la derrota, la búsqueda fue constante y en cada mercado de pases se barajaron diversas alternativas.

"El arquero que yo quiero es Agustín Marchesín", plantó bandera Guillermo en una conferencia de prensa de agosto de 2016. El ex Lanús finalmente no llegó (el presidente Daniel Angelici consideró demasiado elevado su precio de compra, cercano entonces a los 7.000.000 de dólares), y el DT debió conformarse primero con Guillermo Sara, luego con Axel Werner y, finalmente, con Rossi.

"La presencia es la cualidad más importante para atajar en Boca", le dijo el arquero a LA NACION, Precisamente eso es lo que deberá ratificar Rossi de aquí en adelante, para cambiar silbidos por aplausos. En la rueda constante que es el fútbol, eso puede suceder en el corto plazo, con, por ejemplo, una actuación destacada frente a Junior, en Barranquilla, que encarrile el camino a los octavos de final. Nada está escrito y todo depende de él. Aunque el crédito, hoy, es menor que hace un bimestre.

Los silbidos a Rossi en la Bombonera

Los que pueden llegar

Mientras tanto, la tómbola de nombres vuelve a girar. Si la decisión fuese por los Mellizos, el arquero de Boca después del Mundial sería Agustín Marchesín , a quien conocen de Lanús y con el que ganaron la Copa Sudamericana 2013. El inconveniente pasa por el presente del ex Granate en América de México, que no está dispuesto a liberarlo por menos de 10.000.000 de dólares. En esas condiciones, imposible.

Otra variante es Mariano Andújar . El hombre de Estudiantes, estuvo cerca en el verano de 2017, cuando finalmente llegó Rossi. El pase no se hizo porque El presidente del Pincha, Juan Sebastián Verón, no lo vendía por menos de 4.000.000 de dólares, y Angelici le bajó el pulgar.

Sergio Romero , que desde 2012 no se siente titular en Europa (ni en Monaco, ni en Sampdoria, ni en Manchester United) y que de todas maneras está a días de disputar su tercer Mundial con la selección argentina, también está en la órbita desde hace tiempo. Mientras que el "operativo Gianluigi Buffon " no traspasó las fronteras del rumor infundado.

"Se evaluarán todas las alternativas posibles", dicen, de manera escueta, desde la dirigencia azul y oro ante la consulta de LA NACION, mientras puertas adentro siguen reprochándose no haberle prestado más atención a las recomendaciones de Oscar Córdoba, que en al menos dos ocasiones recomendó contratar a Franco Armani cuando emigró Orion.

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