Tres propuestas innovadoras para vivir el teatro de otra manera

Experiencias teatrales no convencionales, lo que te propone para esta semana Club LA NACION
Experiencias teatrales no convencionales, lo que te propone para esta semana Club LA NACION
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2 de mayo de 2018  • 17:10

Cuando vamos al teatro, estamos acostumbrados a mirar desde la comodidad de la butaca algo que pasa en el escenario. Muchas obras nos modifican y nos hacen sentir cosas, pero lo bueno es que siempre podemos refugiar en nuestro asiento, darle la mano a nuestro acompañante y escondernos en la oscuridad del público. Nos encanta ese teatro que nos hace emocionar y reír en la intimidad, pero hoy venimos a sugerirte que te animes a ser otro tipo de espectador. Por eso te recomendamos algunas obras que, más que obras, son experimentos teatrales. ¿Estás preparado?

Conejo blanco, conejo rojo

Claudio Tolcachir, antes de abrir el enigmático sobre en Conejo blanco, conejo rojo
Claudio Tolcachir, antes de abrir el enigmático sobre en Conejo blanco, conejo rojo

¿Qué pasaría si el actor no supiera de qué se trata la obra? ¿Qué pasaría si el actor no fuera siempre el mismo sino que cambiara en cada función? Para responder a estas preguntas es necesario ir a ver esta obra de Nassim Soleimanpour que ya viajó por todo el mundo y que en cada función demuestra triunfal que tiene la respuesta. "Conejo blanco, conejo rojo" es un unipersonal que no fue ensayado ni dirigido y que cada noche es interpretado por un actor o una actriz diferente. Lo único que hay en el escenario es un sobre cerrado con un guión adentro que el actor enfrentará por primera vez a la vista del público.

Los actores convocados tienen dos reglas muy estrictas que cumplir: no pueden ver una función previa ni preguntar o averiguar detalles de lo que sucede. El contenido del sobre es siempre el mismo, solo que los actores van cambiando y tanto público como intérprete se enteran al mismo tiempo de qué va la cosa. Julieta Cardinali , Dolores Fonzi , Osqui Guzmán, Daniel Hendler , Verónica Llinás, Claudio Tolcachir, Rafael Ferro y Julieta Venegas fueron algunos de los que ya se animaron a ser parte y que guardan muy bien el secreto de lo pasa en esta obra. Habrá que ir a verla para develarlo.

La isla desierta

Los integrantes del Grupo Ojcuro, protagonistas de La isla desierta.
Los integrantes del Grupo Ojcuro, protagonistas de La isla desierta.

Una sala completamente a oscuras. Voces y aromas que circulan por todo el espacio y que no sabemos de dónde vienen. Alguien que te guía hasta tu asiento. Dejar de ver y empezar a observar otras cosas. Esto es tan solo algo de lo que se vive en La isla desierta. Si todavía no la viste, esta es tu oportunidad. Después de diecisiete temporadas de éxito, esta experiencia teatral sigue en cartel y ya se volvió un clásico. Esta obra de Roberto Arlt fue la primera en ser convertida al formato de teatro ciego, por el Grupo Ojcuro, un colectivo formado por actores no videntes y videntes. Una experiencia distinta y, sin duda, una obra en la que hay que animarse a confiar. Esa es la única manera de que se activen otras formas de mirar.

Mi hijo solo camina un poco más lento

Algunos de los actores de Mi hijo solo camina un poco más lento
Algunos de los actores de Mi hijo solo camina un poco más lento

Los domingos son los días de descanso por excelencia. Seguramente recién al mediodía solemos salir de casa para encontrarnos con amigos e ir a almorzar algo rico o para reencontrarnos en familia. ¿Se imaginan si antes de ir a almorzar fuésemos al teatro? ¿Se imaginan si hubiese una obra de teatro los domingos a las 11:30 de la mañana? Bueno, ya existe y se llama Mi hijo sólo camina un poco más lento. Cuando entramos a la sala los actores ya están ahí, preparándose para la función a la vista del público. Los vemos estirar el cuerpo, correr, calentar la voz, hablar entre ellos como actores y hasta tomar mate que convidan al público. Esta pieza croata escrita por Ivor Martinic, cuando tenía tan solo 27 años, y dirigida por Guillermo Cacace llegó para el Festival Internacional de Dramaturgia, pero fue tan halagada que se quedó y está desde hace más de dos años en cartel. Al principio circulaba en el circuito del teatro independiente, representada en Apacheta, una simple sala de ensayo. Ahora, y gracias al boca en boca, la obra se ganó un lugar en el teatro Picadero, pero sin perder su esencia: sigue siendo una experiencia emocional distinta y casera. ¿Te animás?

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