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"Es probable que Microsoft no construya el primer auto volador, pero ayudará a que otros lo hagan"

Greg Fuller durante la conferencia que brindó a su paso por Buenos Aires
Greg Fuller durante la conferencia que brindó a su paso por Buenos Aires Crédito: Microsoft
Juan Castiglione
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26 de abril de 2018  • 16:28

Greg Fuller divide sus días entre el bullicioso ritmo de Dallas y la serenidad de Seattle, que en los últimos años ha comenzado a rivalizar con la bahía de San Francisco por el cetro de la capital tecnológica de los Estados Unidos. Allí, en el lejano noroeste, es donde Microsoft tiene su centro de operaciones; más precisamente en la localidad de Redmond, a pocos minutos de la "ciudad esmeralda".

El campus de la firma fundada por Bill Gates y Paul Allen posee más de 80 edificios, de los cuales muchos de ellos hoy están destinados al desarrollo de una tecnología que hasta hace unos años parecía patrimonio exclusivo de la ciencia ficción: la inteligencia artificial . Fuller, que pasó por firmas como Accenture, Deloitte, Oracle y CSC, actualmente se desempeña como director de estrategia de Inteligencia Artificial y Big Data en Microsoft, por lo que es su responsabilidad llevar a cabo todas las estrategias en este pujante negocio, que promete ser parte fundamental del core negocios de la compañía en los próximos años.

Alejado por unos días de su rutina de innumerables viajes de trabajo entre los estados de Texas y Washington, Fuller pasó por Buenos Aires y dialogó con LA NACION sobre los desafíos que la inteligencia artificial debe sortear en 2018, la estrategia de la compañía en este mercado y la clave para ganar una carrera en la que firmas como Amazon y Google parecen correr con caballos de fuerza extra.

-La inteligencia artificial viene creciendo a pasos agigantados. ¿Qué podemos esperar de ella en 2018?

-Estamos viendo muchísimos experimentos y proyectos que, finalmente, se están convirtiendo en realidad. El ejemplo más claro de ello es la captura de imágenes en procesos de manufactura. Se ha utilizado esta técnica durante un largo tiempo dentro de las fábricas para saber cuándo un proceso de producción es correcto o ha fallado; ahora, con el uso de inteligencia artificial se pueden analizar esas imágenes de manera más profunda y saber con mayor exactitud por qué se ha fallado y cómo. Esto, sin dudas, posibilita el desarrollo de mejores modelos productivos y en los próximos 12 meses, estimo, se convertirá en una herramienta realmente operativa dentro de las empresas.

-Si bien es cada vez más popular, sigue existiendo cierta mirada apocalíptica sobre la inteligencia artificial . ¿A qué lo atribuye?

-Películas (ríe). También creo que han contribuido algunas lecturas en los últimos los años, como el libro Life 3.0 de Max Tegmark, que comienza con una visión semi apocalíptica, pero avanza hasta mostrar cómo existen movimientos en la sociedad que trabajan para crear una inteligencia artificial benévola para los seres humanos; incluso, subsiste una mirada que data de los movimientos en esta área de hace 30 años, en los inicios de la robótica, cierta falta de conocimiento. Ahora bien, si bien existen experimentos que pueden causar a simple vista algo de temor, como uno muy conocido en el que dos sistemas de IA hablando entre sí pudieron desarrollar su propio lenguaje y donde los humanos no podían intervenir porque no podían comprenderlo [ donde estuvo involucrado el argentino Martín Abadi ], la realidad es que las empresas tenemos una responsabilidad sobre ello. Microsoft, junto a compañías como Facebook y Amazon, que también desarrollan su propia tecnología de inteligencia artificial, se ha comprometido a desarrollar plataformas confiables, que contribuyan a una inteligencia artificial confiable.

-En definitiva, siempre existe un grado de control humano sobre estos sistemas...

-Así es, definitivamente.

-Ante este panorama, ¿considera que el campo de la inteligencia artificial es el trabajo del futuro dentro de la industria de software?

-Es uno de los trabajos del futuro. Voy a dividir la inteligencia artificial en múltiples categorías. Una de ellas incluye al desarrollo de algoritmos basados en modelos, el Deep Learning y los DNN (Deep Neural Networks), que seguirán siendo impulsados por las universidades. En otro nivel se ubican aquellos que desarrollan las aplicaciones que aprovechan estas tecnologías, que se consideran trabajos sumamente importantes dentro de la industria; y en tercer lugar los knowledge workers (trabajadores del conocimiento), que trabajan pensando en cómo hacer que las cosas funcionen mejor de lo que lo hacen ahora. Por otro lado, también cambiará el trabajo en muchas industrias por la implementación de inteligencia artificial. Por ejemplo, hace unos días, cuando llegamos a Buenos Aires con mi esposa, fuimos a comer a un local de comidas rápidas y el sistema de autoservicio no tomaba mi pedido, por lo que un empleado me ayudó a realizar mi compra. En este caso, se trata de un empleado que pasó de estar detrás de una caja registradora a trabajar en un nuevo rol de asistente para los clientes que hacen sus pedidos a través de las pantallas de autoservicio. Los trabajos definitivamente van a cambiar con la implementación de estas tecnologías.

Greg Fuller durante la conferencia que brindó a su paso por Buenos Aires
Greg Fuller durante la conferencia que brindó a su paso por Buenos Aires Crédito: Microsoft

-El impacto de la inteligencia artificial es más palpable y directo en mercados más desarrollados, como el estadounidense, donde existe un ecosistema robusto de hardware y software. Un usuario puede ir a un supermercado y comprar un parlante inteligente por menos de 100 dólares. En América Latina el panorama es distinto. ¿Cómo trabaja Microsoft para achicar esa brecha entre países más y menos desarrollado?

-Considero que necesitamos hacer más respecto a este tema y tenemos el compromiso de hacerlo. Aun así, en algunos aspectos América Latina está liderando el camino en lanzamiento del nuevo enfoque de inteligencia artificial de Microsoft; las compañías deben tomar riesgos para llevar a un nivel superior el uso de IA en países en vías de desarrollos. Un ejemplo de la adopción de tecnologías en la región la dio el teléfono móvil. Hace algunos años la cobertura en áreas rurales de América Latina era prácticamente inexistente, pero se pasó de la nada misma a un mercado robusto de smartphones; de la misma manera, en lo que respecta a inteligencia artificial, confiamos en que una vez que se comience a acelerar su adopción lo haga a tasas más altas que en Estados Unidos y otros países del primer mundo.

-En un mercado en el que Amazon tiene a Alexa, Google a Google Assistant y Apple a Siri, ¿Cómo ganará Cortana esta carrera?

-(Ríe) Algo que siempre repito es que Microsoft probablemente no construya el primer auto volador, pero si ayudará a que otras empresas lo hagan. En el área de reconocimiento de voz, por ejemplo, estamos trabajando con muchísimas compañías para integrar este tipo de tecnología en los productos que desean desarrollar. Por ejemplo, estamos colaborando con algunas de las grandes cadenas de hoteles para convertir a sus cuartos en habitaciones inteligentes, que el huésped pueda prender o apagar las luces con solo decirlo. Si bien hoy esto puede hacerse con algunos dispositivos específicos, queremos hacerlo mucho más general, que no dependa del parlante que toma la acción dictada por voz. Soy absolutamente consciente de que empresas como Google y Amazon compiten por ese mercado también, por lo que nosotros nos tenemos que enfocar en nuestro conjunto de tecnologías de reconocimiento de voz, combinarlas en una sola capacidad para que los desarrolladores puedan incorporarlas a hoteles, a automóviles o a donde quieran utilizarla; es allí donde podemos avanzar más rápido que otros. Respecto a los parlantes inteligentes, hemos lanzado una unidad Harman Kardon equipada con Cortana, pero realmente no se cual es el mercado para nosotros en este nicho. Lo veo similar a los móviles, nos hemos apartado del mercado de smartphones por una razón. No se si en algún momento llegaremos a ser grandes en el área de audio hogareño, pero es una rama más en la que nos estamos enfocando.

-¿La verdadera ventaja para Microsoft puede estar en el mercado corporativo?

-Definitivamente tenemos una ventaja en el mercado corporativo. Tenemos a Skype, Outlook, Office 365, LinkedIn, herramientas de productividad; somos realmente dominantes y podemos agregar acciones a través de voz y otras capacidades de Cortana para volver a estos productos aún más robustos. Vale aclarar que la API de Cortana es una API "de marca" desarrollada alrededor del sistema de habla de Cortana, pero tenemos otras capacidades en reconocimiento de voz, por lo que algunos clientes comerciales no utilizan Cortana ya que, por ejemplo, uno de los requerimientos para activar el sistema es decir "Hey Cortana", al igual que "Hey Alexa" en Amazon. Poder llevar nuestras APIs de habla a los productos de cada vez más clientes es la meta a futuro.

-¿Los desafíos éticos de la inteligencia artificial han cambiado a lo largo de los años?

-Hace 10 años ni siquiera los considerábamos. Los desafíos éticos son muy válidos y debemos ser especialmente cuidadosos con ellos. Tenemos un compromiso por el desarrollo de una IA ética, desde nuestro presidente, Satya Nadella, para abajo, estamos comprometidos con ello y tenemos que hacerlo. Existen tendencias que tenemos que observar cuidadosamente; por ejemplo, elaborar un modelo o algoritmo para trabajar de forma específica en algo está bien, porque estás buscando algo específico. En cambio, si el resultado no es buscado con un propósito, puede ser un problema. Por ejemplo, en reconocimiento facial, existe el desafío de como entrenar a tu plataforma; sí de manera completamente no intencional se lo entrena para detectar ciertas características de piel o étnica, es posible que se dé algún sesgo. Algunos sistemas de reconocimiento facial no reconocen ciertas características étnicas en rostros, por lo que hay que ser cuidadoso en cómo se la utiliza.

-Al ser la inteligencia artificial nueva tecnología de moda, las muchas empresas corren a implementarla. ¿Considera que en muchos casos se está forzando esta integración?

-Es exactamente lo mismo que pasó con el Big Data hace 2 años. "No sé por qué estoy haciendo esto, pero me dijeron que lo hiciera". Ahora, en cambio, es: "tengo que tener alguna implementación de IA funcionando en mi empresa". Primero hay que detenerse un momento y pensar en que se está tratando de lograr: ¿más ingresos?, ¿ahorrar costos?, ¿optimizar algún proceso? Tenemos que pensar en esa dirección para luego, de acuerdo con el presupuesto disponible, llevar a producción el producto que más impacto positivo tenga en el negocio. Mucha gente está viendo a la inteligencia artificial como el nuevo Big Data pero, como ocurre con cada nueva tendencia, es necesario ver más allá del "hype".

-Ya disponemos de la Nube, sus datacenters y su poder de cómputo para correr inteligencia artificial de alta complejidad. ¿Qué elementos son necesarios para llevarla a un nuevo nivel?

-Creo que hay distintas maneras de mirarlo. Como dijiste, tenemos el poder, tenemos distintos elementos con los que realmente se está logrando una arquitectura operacional que pueda hacer lo que uno quiera con un problema de índole comercial. Estoy en este negocio desde hace 30 años y he visto muchas tendencias llegar tan rápido como se fueron, pero lo que realmente hace que eventualmente una de ellas sobreviva es contar una plataforma sólida que permita ejecutar se forma eficiente las ideas, que brinde seguridad a las bases de datos y a los usuarios y que a la que sea fácil unirse. En este sentido, hemos hecho un excelente trabajo. El otro aspecto para tener en cuenta es el comercial. Tenemos que sentarnos a explorar nuevas ideas, ¿qué podemos hacer para generar un impacto? Una gran idea, una prueba de concepto, pueden atrapar la atención de un CEO, sobre todo cuando impacta en un negocio, ya sea generando 5% más de ingresos o ahorrando un 20% de los costos. Por lo tanto, hay que disponer de una estructura tecnológica robusta para que uno pueda desarrollar e invertir sobre ella y, en segundo lugar, disponer de grandes ideas que puedan entrar en producción. Una vez que se dispone de ambos elementos, todo despega muy rápido.

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