Mohamed Salah, en la ruta de Cristiano Ronaldo, Forlán y James Rodríguez: el nuevo candidato a héroe mundialista

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
En octubre, Mo Salah produjo una conmoción en Egipto: clasificó a la selección al Mundial
En octubre, Mo Salah produjo una conmoción en Egipto: clasificó a la selección al Mundial Fuente: LA NACION
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27 de abril de 2018  • 09:30

El clima era asfixiante. Irrespirable. Desde hacía ocho minutos, el Borg El Arab Stadium asistía incrédulo a un escenario que nadie había querido imaginar para esa noche de octubre del año pasado. Con el gol del empate, Congo estaba a punto de consumar la eliminación del favorito y subcampeón del continente. Los ochenta y cinco mil fanáticos esperaban un milagro y sabían perfectamente a quién debían destinarle sus ruegos. Alá en el cielo y "Mo" en la tierra.

Tomó la pelota con determinación y se propuso como único objetivo cruzar el remate con firmeza y no pensar en nada más. Una nación entera esperaba que no fallara ese penal, como nunca había fallado antes. La pelota ingresó pegada al caño, justo adonde él había elegido su destino. Vale la pena escuchar la transmisión oficial. La angustia liberada por el relator es la de un país agradeciendo la ofrenda del futbolista. Lo que vino luego fue un torbellino de confianza traducido en gambetas, asistencias y goles. Egipto clasificado al Mundial Rusia 2018 y su carrera desatada para transformarse en uno de los mejores jugadores del mundo.

Mohamed Salah brilla en el ataque del Liverpool y sueña con escribir la mejor historia del fútbol del continente negro. Rusia, Uruguay y Arabia Saudita podrían ser sus víctimas. Favorito al día de hoy para ganar el Botín de Oro como goleador de la temporada, su ilusión de replicar en tierras moscovitas todo lo hecho en Anfield lo impulsa para crecer a cada minuto. Jürgen Klopp en Inglaterra y Héctor Cúper en el seleccionado cuentan con una bala de plata. Salah fantasea con levantar la "Orejona" en Kiev y ser el héroe inesperado en el Mundial. La vida de los mundiales está repleta de éstas pequeñas historias.

James Rodriguez y Diego Forlán saben perfectamente de que se trata estar a pleno en el momento justo y en el lugar indicado. Los dos fueron Bota de Oro en citas mundialistas como goleadores de la competencia y tiraron del carro para que sus selecciones tuvieran actuaciones destacadas. El fútbol es un deporte de conjunto, pero ambos tienen pequeños orgullos personales. En el caso del uruguayo fue elegido el mejor jugador de la Copa del Mundo en Sudáfrica 2010, mientras que la secuencia del control de pecho y volea al ángulo del "zurdo cafetero" frente a los charrúas se repite hasta el cansancio como el máximo exponente de 2014 en la lista de favoritos del premio Ferenc Puskas. La carrera de ambos es brillante pero el pico se produjo en esos treinta días con diferencia de cuatro años. Ellos como pocos supieron entender el momento.

En 2006 Cristiano Ronaldo no era la superestrella de los tiempos actuales. Se consagró campeón de la Premier con el United aunque su registró mostró apenas 12 goles en 47 partidos. Fue elegido como el mejor jugador joven de la Liga pero fue la Copa del Mundo la que lo impulsó con una fuerza arrolladora para ya nunca más volver la vista atrás. Fue el lugarteniente de Luis Figo para llevar a Portugal a jugar los siete partidos y lograr el cuarto puesto. La decepción de la Euro 2004 en la que los lusos perdieron la final en casa ante Grecia, quedó en buena medida salvada por la performance mundialista. Scolari exprimió al máximo las posibilidades de aquel chico ambicioso que con 21 años quería tomarse al mundo de un sorbo. A partir de allí ya nada sería igual.

Como tampoco lo fue para Hakan Sukur y Davor Suker. El turco convirtió el gol más rápido de la historia de los mundiales (en Corea-Japón 2002) en el juego por el tercer y cuarto puesto ante Corea del Sur cuando apenas se llevan jugados ¡11 segundos!. Su recorrido futbolístico no tiene grandes luminarias pero fue el faro que ilumino a los turcos para subirse al podio detrás de Brasil y Alemania. Un mes enfocado a pleno en el objetivo. Nada más y nada menos que eso.

Suker es héroe nacional en Croacia. Sus seis conquistas en Francia 1998 lo elevaron al bronce. Pocos recuerdan que en el Mundial de Italia '90 fue parte de la lista de 22 del seleccionado yugoslavo que eliminó la Argentina de Bilardo por penales. Sin jugar ni un solo minuto, Davor se quedó con las ganas de experimentar la sensación mundialista. La política, la Guerra de los Balcanes y la vida de futbolista le dieron revancha ocho años más tarde, pero ya formando parte de la selección dueña de una de las camisetas más lindas de la historia de los mundiales. A la hora de jugar, todos ya sabíamos quién era ese simpático delantero que habíamos conocido al lado de Maradona cuando Diego desembarcó en Sevilla. Artillero del Real Madrid, Suker tuvo un 1998 único, coronado con esos siete partidos en los que los campos de juego franceses vieron su tremenda calidad. Antes y después siempre siguió presente su categoría de goleador, pero jamás como en aquellas tardes en las que su patria fue su fuente inspiradora.

La historia sigue y podríamos incluir a Stoichkov con Bulgaria en Estados Unidos '94 o a Francois Oman- Biyik con sus bailes simpáticos en cada grito de gol de Camerún, para anclar los recuerdos en Italia '90.

Rusia 2018 es una realidad que nos espera con formas ya definidas. Cuesta pensar que la selección argentina descubra un nombre que este fuera del manual. Todo nos lleva a pensar que "será Messi o ninguno" y en esa afirmación está la fortaleza y la debilidad de la sentencia.

El fútbol necesita de héroes inesperados y los mundiales saben escribir historias perfectas. Un mes. Treinta días. Jugar como nunca. Y disfrutarlo para siempre.

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