Fuera de cuadro: cuando los miedos y los dolores salen de paseo

Fuente: LA NACION
Verónica Pagés
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27 de abril de 2018  

Fuera de cuadro / Idea y dirección general: Deby Wachtel / Intérpretes: Jimena Angeletti, Juliana Moreno (flauta traversa) y Fabiana Galante (piano) / Iluminación: Mili Chain / Arte: Mauro Bernardini / Accesorios: Flor Viton / Entrenamiento físico: Marina Svartzman / Sala: Pista Urbana Bar, Chacabuco 874 / Funciones: sábados, a las 18.30 / Duración: 40 minutos / Nuestra opinión: muy buena

"¿Qué le dice una persona a otra? ¿Cómo está usted? Si se diera la locura de la franqueza, ¿qué se dirían las personas unas a otras? Y peor, ¿qué se diría una persona a sí misma? Yo conmigo no hablo. No quiero contarme ni a mí misma ciertas cosas de mí misma".

La poesía fresca, absurda, sensible, alocada, pero también intensa y magnética de Clarice Lispector sale a escena de la mano de Jimena Angeletti, la actriz que eligió Deby Wachtel para este Fuera de cuadro, en el que una mujer habla con el público para hablar consigo misma. Dialoga, pero no espera contestación, y si la hay es porque ella misma la genera. Y en esa respuesta duda, saca sus miedos y sus dolores de paseo, pero también hace desfilar sus alegrías, fantasías y milagros.

De palabras, silencios, ruidos y algo de música está hecha esta propuesta pequeña, sensible, divertida y bella (todas características que suele poner en juego Wachtel en sus trabajos con absoluta comodidad).

Su actriz es perfecta para el desafío. Tiene la ductilidad necesaria para pasar de un estado a otro en apenas segundos. Tiene una mirada que a veces va a contramano de lo que dicen sus palabras, lo que provoca dulzura e hilaridad. En su largo monólogo logra crear climas y sensaciones diferentes, todas sinceras, orgánicas, sorpresivas. Y en esto tienen mucho que ver las dos músicas que la acompañan en escena. Juliana Moreno, en flauta traversa, y Fabiana Galante, en piano, siguen el ritmo de la narración, el de las palabras y, por momentos, crean un diálogo propio con la actriz que va completando sentidos o creando nuevos.

Todo está cuidado hasta el último detalle. La iluminación de Mili Chain, el vestuario, el maquillaje, la mínima escenografía, los dos o tres objetos que hay en escena. Nada está colocado al azar o llenando un vacío. Al contrario. Wachtel no les teme a los vacíos. Si están es porque algo nos están diciendo. Lo dicho, pequeña, sensible, divertida y bella es esta obra que homenajea a la escritora brasileña que se pregunta: "¿Dónde me llevará esta libertad mía?". Y no hace faltan respuestas.

Aclaración: Pista Urbana Bar, como dice su nombre, es un bar, lo que significa que la obra siempre empieza un poquito después de las 18.30 para que el público tenga tiempo para pedir alguna consumición, o no.

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