Independiente le ganó a Newell's en Rosario y sigue en la pelea por entrar a la Libertadores

Argentina Superliga
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Newell's Old Boys

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Independiente

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  • Gastón Silva
Pablo Casazza
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28 de abril de 2018  • 09:45

ROSARIO.- Ganar es terapéutico, dijo Ariel Holan, dejando en claro que los tres puntos que Independiente se robó en el Parque de la Independencia, ante Newell's, están más ligados a una cuestión de estadísticas que a rendimiento. Y se sabe, en un fútbol utilitario, ganar es, como dijo el entrenador del Rojo, una sanación. El rendimiento que pretende el entrenador está lejos de su ideario.

Porque de eso se trató de este Independiente, que se impuso 1 a 0. Fue parco, sin cambio de ritmo, con escasos argumentos si se lo compara con el modelo ganador de no hace más de un año. Tras algunos tropiezos, como ante Defensa y Corinthians, el fixture le puso a Newell's en el camino, que si bien con De Felippe dejó atrás ese halo de vulnerabilidad, aún tiene muchas materias por aprobar para ser un equipo. Entonces, integrado con muchos chicos que están en primera división solo por la crisis severa que atraviesa el club, entrega chances a sus rivales. "Los detalles siempre nos dejan sin nada", reconoció De Felippe.

En definitiva, la experiencia de un equipo armado, con una buena dosis de jerarquía individual y cierta tranquilidad para transitar determinados momentos del partido, dejó a Independiente con aire para concretar unos de los dos objetivos que le quedan en el semestre: clasificarse a la Libertadores del 2019. Talleres y Huracán serán sus dos rivales directos en esta pulseada. Uno se conformará con la Sudamericana. El otro objetivo se decidirá en Brasil el miércoles y no le queda otro remedio que ganar. Ese elixir que tanto curas las heridas y puede determinar la continuidad de Holan.

Tras la derrota con Defensa, el DT fue autocrítico y dijo que sin peso ofensivo no se puede ganar. Si la estadística fuera exacta podría decirse que Independiente tuvo "dos ataques y medio", de los cuales uno fue gol, en donde la defensa leprosa fue cómplice. En el último minuto del primer tiempo, Gastón Silva entró por el segundo palo y resolvió una buena jugada de Meza y Benítez, que ni Bianchi ni San Román pudieron sacar sobre la línea del arco.

En el complemento, el área rival le quedó tan lejos como un horizonte. Incluso se replegó en su campo, hizo tiempo, lentificó las acciones y la anemia ofensiva local hizo el resto. Independiente se curó con una aspirina en Rosario. ¿Le alcanzará la misma receta en Brasil?

Con visitantes

Cuatro mil hinchas del Rojo pudieron disfrutar del partido con absoluta normalidad y sin inconvenientes, en lo que se trató de una experiencia positiva, que podría repetirse, en cuanto al regreso de visitantes. Mas de 500 policias custodiaron el match, que no registró ningún inconveniente. Es cierto: la barra de Independiente no estuvo presente.

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