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Godoy Cruz tiene el ánimo por las nubes: supera contratiempos, gana el clásico y le mete presión al líder Boca

Argentina Superliga
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Godoy Cruz

Godoy Cruz

  • Victorio Ramis /
  • Santiago García
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San Martín de San Juan

San Martín de San Juan

Ariel Ruya
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27 de abril de 2018  • 19:30

Godoy Cruz tiene un enorme corazón. La revelación de la Superliga no se encoge: cree en la fuerza de los milagros. Está a tres puntos de Boca, con un partido más, es cierto. La esperanza lo lleva al límite: corre y juega con la voracidad de los que quieren hacer historia. Anoche, superó contratiempos, como dos lesiones en un puñado de minutos, superó por 2 a 0 a San Martín, de San Juan, en el clásico de la cordillera, y sigue en carrera desde el silencio de los que menos tienen. Durante 2018, creó un festín de buenos desempeños y enormes resultados: 10 triunfos, 3 empates y apenas una derrota. Diego Dabove les transformó la mentalidad, desde un triunfo de verano: un 3-2 contra Boca, justamente. El gigante que duda y espera.

El fútbol suele ser un estado de ánimo. El corazón, a veces, late más fuerte, cuando el contexto supera el juego de las tácticas y las estrategias. Godoy Cruz es un buen equipo, práctico, prolijo, vivaz, audaz. Con algunos apellidos que respaldan esa tendencia, como Angileri, un lateral con proyección; Pol Fernández, convertido en un creador; González, escurridizo y atrevido, y el Morro García, el goleador del torneo, con 14. Sin embargo, más allá de los matices teóricos y las figuras particulares, Godoy Cruz vive en una atmósfera especial, apasionada. A veces, el escenario juega su propio partido. Todo está puesto sobre la mesa.

Unos 20.000 hinchas poblaron el magnífico escenario mendocino, uno de los más bonitos de nuestro país. El Tomba se convirtió, con los años, en una referencia de primera, mientras que San Martín asoma la cabeza desde San Juan. El espectáculo se jugó con la adrenalina de los asuntos mayúsculos: se jugó con la cabeza y el corazón. Godoy Cruz, además, espía la tabla: de sellar la clasificación a la próxima Libertadores a seguir siendo la sombra de Boca. Las pulsaciones, a veces, traicionan el espíritu. El cabezazo goleador de Victorio Ramis -dos tantos en dos partidos seguidos para el reemplazante de Juan Garro, lesionado-, luego de un córner de Angileri, no frenó el impulso colectivo. La formación mendocina quiso más y, en esa búsqueda, se excedió en las formas.

Fricción, lucha y a corazón abierto, el perseguidor xeneize sufrió dos lesiones en apenas 12 minutos durante el primer capítulo. Ramis, primero, y Jalil Elías, más tarde, sufrieron molestias musculares que, tal vez, tienen relación directa por todo lo que está en juego. Por lo de adentro, por lo de afuera. El público siempre creyó: más allá de las bajas, el amor propio de Godoy Cruz provocó una reacción positiva en cadena, que se extendió en todo el escenario. El Tomba es un equipo que tropieza, pero que no se cae. Si trastabilla, se levanta inmediatamente. Tiene una fuerza colectiva extraordinaria, propia de los que vuelan alto.

Y que, sobre todo, tiene lucidez en la cabeza. Por esa vía, desde las alturas -otra vez-, Godoy Cruz subió aún más, con un cabezazo de espaldas del Morro, indomable, luego de un excelente envío de Abecasis. San Martín sintió el impacto, se aferró durante un buen rato del balón, y sufrió dos expulsiones en el final.

Godoy Cruz no se baja. Juega, pelea, gana. Boca debería tener mucho cuidado.

El resumen del partido

Por: Ariel Ruya

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