Como una remake de la crisis venezolana, Ortega sigue el guion chavista

La represión, el crecimiento del movimiento estudiantil y el bloqueo a la oposición replican la situación de Venezuela
La represión, el crecimiento del movimiento estudiantil y el bloqueo a la oposición replican la situación de Venezuela Fuente: Reuters - Crédito: Rodrigo Arangua
Daniel Lozano
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27 de abril de 2018  

MANAGUA.-Tres policías nicaragüenses vigilaban ayer la famosa rotonda de Hugo Chávez en Managua para evitar males mayores, preocupados porque una nueva ola de protestas se la lleve por delante. El principal símbolo de la alianza revolucionaria que durante 11 años atornilló en el poder a Daniel Ortega se levanta gigantesco en medio de la capital. Detrás, protegidos por su sombra, el matrimonio presidencial saluda a un público invisible.

"La rotonda debe cambiar de nombre y debe ser en honor a los héroes y mártires de abril", adelantó el exembajador Bosco Matamoros, unificando algunas de las propuestas realizadas en los últimos días. Algo que hoy parece inasumible para el gobierno, pero que no puede ocultar que los paralelismos entre ambos conflictos van mucho más allá de los símbolos.

Según las últimas estimaciones de los organismos de derechos humanos, la cifra de víctimas mortales ronda la cuarentena y la de heridos se acerca a 500. Todavía se buscan desaparecidos. En Venezuela , los tres meses de protestas arrojaron una cifra de entre 135 y 140 muertos, según distintas fuentes.

Aquí comienza la primera similitud con las protestas antigubernamentales en Venezuela: fuerzas policiales y paramilitares, llamadas turbas sandinistas en Nicaragua , protagonizaron la represión, actuando de la mano en algunos de los frentes, realizando detenciones ilegales, robando y maltratando a los jóvenes.

Tanto en Venezuela como en el país centroamericano fueron los jóvenes los que se lanzaron a la calle, apoyados por el Movimiento Estudiantil y formando parte de él; los venezolanos, para exigir la vuelta al orden constitucional; los nicaragüenses, para demostrar su inconformidad ante la reforma de la seguridad social. A ambos se les sumaron otros sectores sociales hasta convertirlo en un clamor popular contra los abusos del poder del chavismo y del clan de los Ortega.

Desde el poder la respuesta siguió el mismo guion: culpar a quienes protestaban y acusarlos de cumplir órdenes imperialistas. "El cinismo criminal de Ortega no tiene límites. Ahora resulta que los muertos de la Upoli [Universidad Politécnica] se mataron entre ellos, que tienen y fabrican armas, que blindan vehículos. La coartada para una nueva oleada represiva", advirtió la historiadora Dora Téllez, antigua dirigente renovadora sandinista. Una remake de lo vivido en Venezuela.

Después de la represión le toca al mantra del diálogo y la paz. "Invitemos a Dios a esta mesa del diálogo por la paz. Que reine el amor en nuestros corazones", arengó ayer la vicepresidenta Rosario Murillo, mujer de Ortega, en una intervención radiofónica. Unas palabras que hubiera usado sin pestañear el propio Nicolás Maduro .

Mediación

La propuesta de diálogo de Ortega fue aceptada por la Iglesia Católica, que ejercerá de mediadora tal como hizo el Vaticano en las negociaciones del año pasado entre el chavismo y la oposición venezolana. Los enviados de la Santa Sede fracasaron en su misión, pero acusaron al gobierno de Caracas de incumplir los acuerdos. "Que los criminales que han asesinado y torturado a nuestros hijos no piensen que el diálogo nacional será un manto de impunidad. Ante todo, verdad y justicia", advirtió ayer el obispo Silvio José Báez.

Si Ortega repite la jugada de su aliado Maduro, el diálogo le serviría para ganar tiempo cuando las protestas han agrietado su poder. El líder sandinista estaría jugando es un escenario ya conocido para las revoluciones, pero no lo haría por primera vez. El laboratorio electoral de Managua ha reconvertido y adelantado algunas de las recetas chavistas contra la oposición: la toma de las cúpulas de los partidos opositores a través de la Justicia, la ilegalización de los partidos más rebeldes, el apartamiento de los candidatos más populares, el cierre de colegios electorales para dificultar el voto y el tribunal electoral trabajando para el gobierno, entre otras.

Los resultados en ambos casos fueron exitosos. De hecho, el "hijo de Chávez" se enfrentará el 20-M al exgobernador Henri Falcón, que al igual que Maximino Rodríguez no contaba con el apoyo de toda la oposición. Ortega lo derrotó por más de 50 puntos de diferencia.

El Frente Amplio por la Democracia apostó por la abstención en 2016, al igual que lo hace actualmente el Frente Amplio Venezuela Libre en Venezuela, donde figuran la Unidad Democrática, exchavistas, la Iglesia Católica y el Movimiento Estudiantil. Como si de una remake se tratara.

  • 63 muertos: Hubo en el marco de las protestas registradas la semana pasada en Nicaragua, según informó ayer la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH); la cifra sextuplica el número de muertes informadas por el gobierno de Daniel Ortega; además, el organismo señaló en su reporte que todavía hay 15 nicaragüenses desaparecidos tras la represión de las fuerzas de seguridad

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