Villa Olímpica: el desafío de que sea un polo de integración en el sur y no un gueto

Los departamentos, listos para ser entregados al Comité Olímpico
Los departamentos, listos para ser entregados al Comité Olímpico Crédito: Gentileza GCBA
Concluidos los Juegos de la Juventud, los departamentos se venderán mediante créditos accesibles; fortalecer la oferta de salud, educación y transporte y la mixtura social será clave para que el barrio prospere
Nicolás Cassese
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27 de abril de 2018  

Desde la terraza con un pequeño espacio verde de la Villa Olímpica, Horacio Rodríguez Larreta contempla el paisaje urbano de torres brutales, autopistas y descampados de Villa Soldati . "Hay que lograr la mixtura para evitar que esto se convierta en otro gueto", dice mientras mira las torres de Lugano I y II, un complejo habitacional de los 70 que, en muchos aspectos, sirve de ejemplo de lo que no hay que hacer.

En los próximos días, el gobierno de la ciudad le entregará las llaves del flamante conjunto edilicio al Comité Olímpico Internacional. Allí dormirán los atletas que en octubre participarán de los Juegos Olímpicos de la Juventud y las unidades ya tienen sus camas, algunas en versión extendida para alojar a los altos jugadores de básquet. Pero dos semanas después, cuando terminen los juegos, la Villa Olímpica empezará a jugarse su destino.

Si se cumplen los sueños de Rodríguez Larreta, el complejo será un oasis de civilidad en el postergado sur de la Capital, un barrio que ayudará a levantar la zona más pobre de Buenos Aires. La otra opción es que no logre remontar vuelo y el deseo de progreso termine en una nueva pesadilla de exclusión, el "gueto" al que se refiere el jefe de gobierno, como ya ocurrió con otras soluciones habitacionales gestadas desde el Estado, como Fuerte Apache, un monstruo de 25 torres que queda en Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires , y hoy lucha por dejar de ser un aguantadero.

La Villa se construyó en el ex Interama
La Villa se construyó en el ex Interama Crédito: Gentileza GCBA

"Esto no es vivienda social", aporta Juan Maquieyra, que, a los 31 años, maneja uno de los presupuestos más abultados del gobierno porteño, el del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) e, incluso desde lo semántico, busca alejarse lo más posible de antiguos proyectos frustrados. El IVC es el organismo detrás de este y de los otros planes puestos en marcha para solucionar los problemas de las 250.000 personas que, según Rodríguez Larreta, sufren carencias de vivienda en Buenos Aires. A ellos apuntan los diferentes proyectos, nacionales y porteños, para construir 8000 viviendas y otorgar unos 20.000 créditos blandos.

Condiciones

La Villa Olímpica aportará 1050 departamentos, de uno, dos y tres ambientes. Las unidades de dos ambientes, de entre 36m2 y 80 m2, tendrán un valor promedio de $1.641.739, tras la aplicación del descuento del 14% por un subsidio a cargo del gobierno local. Para estas unidades, en un crédito a 20 años, las cuotas tendrá un valor promedio de $10.000, mientras que para un préstamo a 30 años será de $8200. En el caso de las viviendas de tres ambientes (de 50m2 a 105 m2) el valor será de $2.314.838 y las cuotas, de $14.000 y $11.400, respectivamente.

El interior de las unidades, con logos alusivos
El interior de las unidades, con logos alusivos Crédito: Gentileza GCBA

Las condiciones resultaron tan atractivas que la alta demanda hizo que el primer día colapsase la página digital para comprar las viviendas. Al final se anotaron unas 10.000 personas, o sea que 1 de cada 10 accederá a una vivienda cuando se otorguen, en los próximos meses. El criterio de asignación prioriza a los vecinos del barrio y también a policías y maestros porteños, entre otras circunstancias. La clave, explica Maquieyra, no solo es que las cuotas y el ahorro previo son bajos, sino que a la hora de postularse se pueden incluir los ingresos en negro.

Pero además de un sistema de acceso flexible, otro factor para el éxito del proyecto -admite Larreta- es si logra una integración verdadera con el resto de la ciudad. Con ese objetivo en mente, trabajan en varias direcciones. Una es evitar los conjuntos habitacionales autosuficientes, replegados sobre sí mismos, como Fuerte Apache, que terminan impidiendo la circulación de gente y los aíslan del tejido urbano. Para eso es fundamental mejorar el transporte público y la oferta de salud y educación, una carencia histórica del sur de la Capital. También apuntan a que haya una mezcla social, vecinos de diferentes extractos y condiciones, lo que evita la segregación. La falla en algunos de los complejos habitacionales del pasado, señala Maquieyra, fue que el Estado mudó a gente que antes vivía en la villa y la dejó desamparada en sus nuevas viviendas, lo que terminó reproduciendo su anterior esquema de exclusión.

Optimismo

Roberto Converti, director de la carrera de arquitectura de la UADE, es optimista y rescata la planificación aplicada al desarrollo de la Villa Olímpica. "Es un proyecto que plantea una inserción urbana muy interesante en una zona no reconocida ni prestigiada", dice. Su opinión es que hay que abandonar la idea de "construir viviendas" para pasar a soluciones más integrales. En ese sentido, recuerda que hubo experiencias exitosas en el pasado y rescata el barrio Los Andes, una manzana de casas obreras inaugurada en 1927 que sobrevive con su impronta de barrio en el corazón de Chacarita.

¿Será ese el espejo exitoso en el que se mirará la Villa Olímpica dentro de un par de años? Enclavada en un predio de fracasos míticos -como el Parque de la Ciudad, la Disneylandia vernácula que soñó la dictadura, con la Torre de Interama como guardiana-, el sueño de una casa digna para más de 1000 familias espera el veredicto de la historia.

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