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River tiene calma y festejó los 200 partidos de Marcelo Gallardo con un triunfo clave

Noche feliz para Gallardo: festejó sus 200 partidos como DT de River con un triunfo
Noche feliz para Gallardo: festejó sus 200 partidos como DT de River con un triunfo Fuente: AFP
Juan Patricio Balbi Vignolo
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26 de abril de 2018  • 22:06

Hay paciencia en Núñez. La ansiedad de los primeros partidos del año ha quedado de lado. Los murmullos en las tribunas del Monumental ya no están. Se percibe esa típica calma del equipo que parece haber encontrado el rumbo y el viento siempre lo favorece. Ayer, Emelec volvió a dificultarle la tarea, tal como en Ecuador. Pero River estuvo lejos de ser un manojo de nervios: tuvo un mal primer tiempo, remontó con creces en el segundo gracias al determinante ingreso de Quintero y terminó ganando 2-1 para ser líder del Grupo D.

Fue una noche de festejos. Antes del partido, decenas de hinchas de Palmeiras desfilaron con su camiseta en los alrededores del estadio, tras visitar el Museo del club. Y, claro, en las conversaciones con los argentinos no faltaron los comentarios sobre el triunfo ante Boca en la Bombonera. "¡En Colombia pierden con un gol de Teo!", le grita un fanático a una cámara de televisión, mientras sus amigos cantan en contra del clásico rival. Un clima completamente diferente al que se vivía previo al triunfo en la Supercopa.

Es que, claro, el octavo título de Marcelo Gallardo como DT en Núñez fue un antes y un después. Y hoy el contexto es totalmente diferente. En la victoria de anoche, el Muñeco alcanzó los 200 partidos del ciclo (102 triunfos, 55 empates y 43 derrotas, con un 60,1% de efectividad) y el club lo homenajeó con una camiseta conmemorativa. Su equipo también le respondió en la cancha: es la quinta victoria en fila del Millonario, que no pierde hace 12 partidos (la última caída fue el 24 de febrero ante Vélez por 1-0).

Pese a que enfiló su rumbo en la Copa y le sacó dos puntos a Flamengo y cuatro a Independiente Santa Fe, nuevamente un rival conservador le complicó los planes, tal como ocurrió en el 0-0 con los colombianos. El conjunto ecuatoriano salió a esperar y buscó apostar a un contraataque o un error.

Ante esto, la falta de asociaciones para romper líneas fue el gran problema de un equipo que, hasta el gol de Pratto que destrabó la historia a los 20 minutos del complemento, solo había tenido dos ocasiones de gol: un mano a mano que Dreer le sacó al propio Pratto y un tiro libre de Mora que pasó cerca.

Esta vez se sintió la poca conexión entre Pity Martínez y Nacho Fernández, quienes no jugaron tan cerca, más las desatenciones de Mora y Pratto. Además, otra de las alarmas encendidas apunta al pase final: sucesivos desbordes de Saracchi, Montiel, Pity y Nacho Fernández se desperdiciaron por imprecisiones en la última puntada. Lejos de haber un clima hostil mientras los minutos pasaban, la onda expansiva de aquel triunfo ante Boca volvió a aparecer: cuando el público más gritó y alentó, llegó el gol.

Pedro Alonso, el actor de La Casa de Papel, se encontró con Gallardo antes del encuentro
Pedro Alonso, el actor de La Casa de Papel, se encontró con Gallardo antes del encuentro

Una vez más, el banco de suplentes volvió a darle a Gallardo las respuestas necesarias: seis minutos antes del 1-0, Quintero ingresó por Nacho Fernández y brindó el desequilibrio que faltaba para abrir el marcador. Con un gran pase en una jugada sucia, el enganche colombiano asistió a Pratto, quien sumó su cuarto gol en River. Hasta el actor español Pedro Alonso, intérprete de Berlín en la exitosa serie "La Casa de Papel", aplaudió y chifló en los goles como un hincha más.

Lejos está River de volver a ser aquel equipo que, ante el mínimo problema o complejo, se desesperaba. Hoy, aún con deficiencias en la creación y definición, empieza a saber jugar con la calma necesaria para estos duelos que necesitan corazón caliente, pero cabeza fría. El gol de Pity Martínez para el 2-0, con una sensacional emboquillada por encima del arquero fue la muestra perfecta, ya que pensó y eligió con clase, tras una tarea que venía siendo irregular.

El descuento de Preciado, en tiempo de descuento, rompió el récord de 620 minutos de Franco Armani con la valla invicta, aunque podría haber sido antes: cuando el duelo estaba 1-0, los ecuatorianos fallaron dos oportunidades claras para empatar. Pero en el Monumental no hubo sensación de un posible empate porque, después del primer tanto, y con Quintero y Borré (entró por Mora), más Palacios (jugó los últimos 15 minutos en lugar de Pratto), el Millonario manejó la pelota a su gusto y pudo haber logrado un resultado más abultado.

Los 200 juegos de Gallardo como entrenador se celebraron con una sana costumbre: ganar en el Monumental en un torneo internacional. Es que de los 29 juegos que disputó en casa, contando Copa Libertadores, Copa Sudamericana y Recopa Sudamericana, ganó 20, empató seis y perdió tres. El viento a favor le da calma a River, lo enfila en la presente Libertadores y le permite soñar con un futuro mejor tras un inicio de año turbulento.

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