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Tras la histórica cumbre entre las Coreas, en EE.UU. ya se habla del premio Nobel de la paz para Trump

El presidente de Estados Unidos se hizo eco de lo que pase en la península coreana
El presidente de Estados Unidos se hizo eco de lo que pase en la península coreana Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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27 de abril de 2018  • 08:14

WASHINGTON.- Alivio, elogios, y un pedido: el premio Nobel de la paz para Donald Trump.

La histórica reunión entre las dos Coreas, que se concretó con el apretón de manos entre el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, y el líder del régimen de Corea del Norte, Kim Jong-un, en la zona desmilitarizada que separa a los dos países fue celebrada en Estados Unidos, donde despuntaron elogios a la estrategia de "máxima presión" que aplicó la Casa Blanca de Donald Trump. Elogios de sus simpatizantes, si, pero también de sus críticos.

"¡TERMINA LA GUERRA DE COREA! Los Estados Unidos y todo su gran pueblo deben estar muy orgullosos por lo que está pasando en Corea", celebró Trump, en Twitter, su canal predilecto.

Las dos Coreas protagonizaron un encuentro histórico que le dio aire a la desnuclearización de la península, el objetivo final que ha perseguido Washington desde hace años, y que nunca antes ha estado tan cerca. Protagonista de la fuerte escalada de tensión entre Corea del Norte, Corea del Sur y su país, Trump se mostró satisfecho, aunque cauteloso, por el impasse que lograron Pyongyang y Seúl. "Sólo el tiempo dirá", evaluó, moderado, en otro mensaje.

"Luego de un año furioso con lanzamiento de misiles y pruebas nucleares, una reunión histórica entre Corea del Norte y Corea del Sur se está llevando a cabo. Buenas cosas están pasando, ¡pero sólo el tiempo dirá!", advirtió Trump.

En Estados Unidos, aun los críticos del mandatario reconocieron que ha sido una engranaje fundamental para mover el tablero asiático, al aplicar duras sanciones -ya sea con el resto de los aliados desde las Naciones Unidas, o por su cuenta, a través del Departamento del Tesoro- que atenazaron la economía norcoreana. Es una receta que su antecesor, Barack Obama, ya había aplicado con Irán.

"He sido crítico con los errores en la política exterior de Trump el año último [...] Pero el avance histórico de Corea del Norte y Corea del Sur de hoy no ocurre sin la prioridad y la presión del presidente de los Estados Unidos. Trump merece todo el crédito", tuiteó Ian Bremmer, presidente del Grupo Eurasia, y un ferviente crítico de Trump.

"Trump, [el presidente de China] Xi, Moon y Kim juntos tienen mi voto para el premio Nobel de la paz", cerró Bremmer.

No fue el único que pidió ese galardón para el magnate. Desde hace ya varios días, los columnistas de la cadena Fox, el canal predilecto del presidente y el que le brinda la cobertura más afín, piden que el mandatario sea considerado para el premio que otorga Noruega. Lo mismo ha ocurrido en el Congreso, donde algunos legisladores creen que Trump fue clave para mover el tablero asiático.

"¿Qué pasó? Donald Trump convenció a Corea del Norte y a China de que hablaba en serio sobre el cambio", dijo el senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, uno de los referentes del oficialismo. "No hemos llegado aún, pero si esto sucede, el presidente Trump merece el premio Nobel de la paz", agregó.

Durante meses, la postura de Pyongyang fue pararse firme ante las presiones externas, hasta que, en un mensaje de Año Nuevo, Kim se mostró abierto a retomar el diálogo, con un discurso que fue bien recibido por los otros países y se convirtió en el primer paso a la reunión bilateral entre ambos mandatarios.

Kim Jong-un y Moon Jae-in protagonizaron un día histórico, en una reunión en la cual acordaron avanzar hacia la desnuclearización de la península. Ambos se estrecharon la mano, primero, en Corea del Sur, y luego Kim invitó a Moon a dar un paso y "visitar" su país. Se tomaron una foto en el norte, y luego cruzaron de nuevo al sur para su reunión. En un documento oficial ya emitido, dieron a conocer los primeros resultados del encuentro, que incluyen la desnuclearización de la península, la intención de terminar con la guerra que comenzó en 1950 y de reanudar con las relaciones para que el pueblo coreano ya no esté dividido.

Trump reconoció el aport de Xi Jinping para el quiebre.

"No olviden la gran ayuda que mi buen amigo, el presidente Xi de China, le ha dado a los Estados Unidos, particularmente en la frontera de Corea del Norte. ¡Sin él hubiera sido un proceso mucho más largo y más duro!", reconoció el magnate.

La Casa Blanca dijo que espera que que las conversaciones logren un progreso hacia un futuro de "paz y prosperidad para toda la península de Corea", y que continúa con los preparativos para el encuentro entre Trump y Kim, que ocurrirá "en las próximas semanas".

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