"Pasé de ser el pelado a poder usar jopo"

La vivencia de un hombre que resolvió un problema que ocupaba su cabeza
La vivencia de un hombre que resolvió un problema que ocupaba su cabeza
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28 de abril de 2018  

Fue mi sobrina, de 16 años, quien me pasó el dato. En una reunión familiar me contó que había comprado por Internet un producto capilar con keratina que le había dejado el pelo superlacio y brillante. Después me explicó cómo aplicarlo y me pareció tan fácil que me quedé pensando seriamente en la opción.

Yo siempre había querido tener el pelo lacio y, sobre todo, poder usar jopo; no como Johnny Bravo sino más bien como Cristiano Ronaldo o Neymar. El problema es que mi pelo, cuando crece, tiende a ir hacia arriba; es crespo, ondulado y nunca cae. Probé usando distintas cremas, geles, hasta llegué a dormir con una gorra puesta y no, nada funcionaba.

Durante años fui "el pela" del grupo, en cuanto mi cabello empezaba a subir varios centímetros, me resignaba y volvía a raparme.

Pero lo dejé crecer y cuando el shock de keratina llegó a mi casa, me encerré en el baño y me lo puse. Leí en las instrucciones que lo mejor era usar la planchita pero, como no tenía, le robé el secador a mi madre. Y aunque la idea era que nadie se enterara, me fue imposible quedarme ahí dentro.

Mis ojos comenzaron a irritarse tanto que tuve que salir al jardín y disimuladamente me puse a limpiar la pileta, intentando que nadie se acercara y oliera el químico en mi cabeza.

Media hora después no lo podía creer. El pelo me tocaba los hombros, sin ondas, igual al de mi sobrina adolescente. Por último, me corté al ras los costados, dejándome largo arriba por el jopo y salí del baño, feliz con mi nuevo look.

Mis amigos se dieron cuenta, así que me adelanté y con tono altanero les dije: "Sí, me alisé el pelo ¿qué tiene?". No sirvió; soporté durante semanas enteras todo tipo de chiste y gifs en cada grupo de WhatsApp.

Desde entonces me hago el alisado una vez por mes. Me compré un secador superpro y aprendí a no usar demasiada cantidad de producto porque el calor no penetra y el efecto cambia. Hasta terminé enseñándole a mi exnovia y, mientras duró nuestra relación, nos lo hacíamos juntos. Ahora, que hace algunos meses volví a la soltería, cuando salgo con alguna chica por primera vez, prefiero evitar el tema, me da bastante pudor contarlo de una. Si ella tiene el pelo demasiado lacio, no puedo evitar pensar en cuál será su secreto de belleza y si será mejor que el mío.

Si querés compartir tu historia, podés mandarla a: lnmodaybelleza@lanacion.com.ar y será revelada por M&B bajo el más estricto anonimato

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