Germán Orozco, ante el desafío de sumar gloria para los Leones: "Aspiro a ser campeón del mundo"

Germán Orozco y el difícil desafío de mantener a los Leones en lo más alto del hockey mundial
Germán Orozco y el difícil desafío de mantener a los Leones en lo más alto del hockey mundial Crédito: Ricardo Pristupluk
Gastón Saiz
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3 de mayo de 2018  • 00:58

Ese cansancio tan raro que sentía a los 23 años finalmente tuvo una explicación: un linfoma de Hodgkin alojado en los ganglios del mediastino le invadía el cuerpo. Aquel cáncer que le demandó varias sesiones de quimioterapia y lo engordó 20 kilos le dio miedo. Pero no miedo a morir, sino a desconocer cómo seguiría su vida tras la enfermedad. Fue entonces cuando Germán Orozco, hoy el director técnico del seleccionado masculino de hockey sobre césped, empezó su lucha más ardua.

Debido al tratamiento se perdió los Juegos Panamericanos Winnipeg '99, cita en la que sus compañeros le colgaron una bandera de apoyo; "Somos 17, Germán Presente". Se ilusionaba con llegar a los Juegos Olímpicos Sydney 2000, pero un médico le arrebató la ilusión: "A lo sumo vas a llevar los bidones", le dijo. Para peor, ya le habían anticipado la consecuencia más dura de su padecimiento: "No vas a poder tener hijos". Bastó que escuchara esas dos frases demoledoras para que emprendiera la recuperación definitiva y cumpliera todos los sueños: además de disfrutar de sus chicos, Juan Martín (10 años) y Matilde (8), que tuvo con su esposa, Alejandra, por inseminación artificial, formó parte de aquellos Juegos en Australia porque el DT Manolo Ruiz confió en él.

Su carrera le dejó el orgullo de haber sido el capitán del seleccionado entre 2004 y 2007, en un recorrido de 1994 a 2007 en el que participó en dos mundiales (Kuala Lumpur 2002 y Moenchengladbach 2006) y dos veces en Juegos Olímpicos (Sydney 2000 y Atenas 2004) y se retiró con el ADN impregnado de su querido Banade, el club que lo formó. Además, se desempeñó como kinesiólogo de las Leonas y los Leones en diferentes períodos.

Ahora, a los 42 años, el exdefensor asume otra prueba: mantener en lo más alto a los campeones olímpicos de Río 2016 después de que los Leones forzaran el alejamiento de Carlos Retegui por chispazos en la relación entre el plantel y el cuerpo técnico. "A partir de aquel problema de salud de 1999 perdí el miedo a los nuevos desafíos. Aunque es cierto que las realidades son completamente distintas: una cosa es atravesar aquella enfermedad y otra es agarrar algo que me apasiona, el seleccionado, sabiendo de este momento difícil que vive. Es duro de afrontar, pero ideal: la chance de conducir al campeón olímpico no se le da a cualquier DT ni aparece todos los días", dice.

Germán Orozco quiere darle su propia impronta al seleccionado masculino de hockey sobre césped
Germán Orozco quiere darle su propia impronta al seleccionado masculino de hockey sobre césped Crédito: Ricardo Pristupluk

-¿En qué momento te llega?

-Debido a la situación que atravesaban los chicos, y por estas peleas que surgieron en los últimos meses, no era el momento justo. Pero el tren puede pasar una sola vez y, si no te subiste, quedaste afuera. Es un reto que estoy viviendo con mucha felicidad, disfrutando cada jornada. Todos los días tenemos que solucionar problemas, pero no importa.

-¿Sentís que se vino encima una enorme tarea?

-Recién en la tercera semana de trabajo nos acomodamos un poco, sobre todo con los horarios. Estuvimos trabajando casi días enteros con llamados telefónicos, tratando de solucionar algunos problemas internos de los chicos en medio de toda la planificación.

-¿Cómo se dieron esos charlas?

-Apuntaron a interiorizarse sobre los conflictos que los jugadores tuvieron en esta última etapa. Por ejemplo, aquellas renuncias de Gonzalo Peillat y Agustín Mazzilli en marzo. Hablamos con ellos para ver si estaban convencidos de haber tomado esas decisiones o si existía algún otro motivo. No fueron charlitas de dos minutos, sino que hubo que conversar un tiempo largo para ponernos de acuerdo en un montón de cosas. Y después, con el resto de los jugadores que están en Europa hablamos de la planificación de ahora al Mundial de India, de noviembre, porque queremos que la prioridad sea el seleccionado. Es cierto que son profesionales en sus clubes, pero no siempre se da la chance de disputar la Copa del Mundo en condición de favorito. Creo que hay que aprovecharlo.

-¿Cómo fue aquel rescate de Peillat y Mazzilli?

-Primero les pregunté cómo estaban y mi segunda pregunta fue "¿y ahora qué quieren hacer?". Los dos estuvieron muy dispuestos a reincorporarse al equipo y por eso ya están en la primera citación. Y después está el grupo, que deberá terminar de solucionar algunas cuestiones: los de acá pudieron haberles criticado a los de Europa que no eran las formas para dar su opinión, y los de allá habrán dicho que no encontraron otra manera de hacerlo si no era con renuncias. Es un tema de ellos, pero si necesitan que yo esté, estaré. Si no, lo resolverán como gente adulta y responsable.

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-¿Creés que solo a partir de esas charlas de grupo vas a trabajar tranquilo?

-No, no, no. Yo estoy muy tranquilo. Nosotros, como cuerpo técnico, no necesitamos que los jugadores sean todos amigos. Sí queremos que sean un equipo en la cancha; obviamente, cuanto mejor sea la relación entre ellos, mejor será el funcionamiento en el día por día. Pero ellos ya saben lo que logran cuando están unidos, es algo indiscutible .

-¿Estos problemas de los últimos tiempos ya hicieron bajar un escalón al equipo, en contraposición con las potencias, que siempre crecen?

-Es al revés: a raíz de estos conflictos, los chicos están con muchas más ganas de ganar el Mundial. Quieren demostrarse que están capacitados, que lo de Río no fue una cuestión de suerte ni que se dará una sola vez. Todos con quienes hablé me dijeron exactamente lo mismo y es el objetivo principal.

-¿Qué le dirás al grupo cuando tengas a todos?

-Que sean sinceros, que se pueda depositar la confianza en cada uno y que al mismo tiempo puedan confiar entre ellos. Y repetir el pedido de que el seleccionado vuelva a ser una prioridad.

Orozco fue capitán del seleccionado masculino entre 2004 y 2007
Orozco fue capitán del seleccionado masculino entre 2004 y 2007 Crédito: Ricardo Pristupluk

-¿Qué vas a hacer para contar con los jugadores de las ligas europeas?

-Estamos bajando una línea: en determinados momentos, sí o sí tienen que estar con el seleccionado. Puede ser en Buenos Aires o que nos encontremos directamente en una ciudad para un torneo. Por ejemplo, habrá uno en septiembre en Australia que será fundamental; pretendemos que ahí esté el equipo completo porque será la última competencia fuerte antes del Mundial de India. Los jugadores tendrán que pedir en sus clubes para estar con nosotros.

-El que no está, se queda afuera.

-No sé si tan estricto, pero es una de nuestras ideas.

-¿Y cómo será el estilo de juego?

-No podemos modificar demasiado la forma de juego que el equipo ya traía. Pero aunque suene contradictorio, sí debemos mejorar mucho la defensa. Además, hay que profundizar la verticalidad y llegar con más gente al ataque. Por esta búsqueda ofensiva es que necesitamos consolidar más la última línea.

-¿Sos consciente de que vas a estar bajo la lupa por los antecedentes exitosos de Retegui?

-Confío en mi trabajo y en el del cuerpo técnico. Tenemos a todos los jugadores a disposición excepto Lucas Rey, que se retiró del seleccionado. Y están los casos de Manuel Brunet, Facundo Callioni y Juan Saladino, que no habían sido citados porque no sabíamos de su situación en Bélgica, pero serán convocados más adelante. Apoyándonos en nuestra capacidad, sabemos que podemos figurar en lo más alto del hockey.

-¿Llegaste a hablar con Chapa Retegui?

-Sí. El día en que se firmó el contrato me llamó, y está a disposición para lo que necesitemos. ¿La verdad? Bien.

-¿Cuál es el sueño de máxima?

-La realidad del hockey argentino fue siempre estar entre el 5º puesto y el 8º. Estos chicos subieron ese escalón y para mí la Argentina debe mantenerse entre las primeras cuatro, cinco posiciones. Sería un fracaso no jugar una semifinal en el Mundial. Y lo que sueño, aquello a lo que aspiro, es ser campeón del mundo.

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