El extraordinario fenómeno de los árboles tímidos

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27 de abril de 2018  • 19:52

La naturaleza es inmensa y sumamente misteriosa. En ella hay cientos de especies desconocidas por el ser humano y también fenómenos extraordinarios que nos dejan con la boca abierta. Ese es el caso de la timidez de los árboles, que bien podría tratarse del título de un libro de poesía de Pablo Neruda pero no, es sólo una extraña y tierna conducta que hace que sus copas, cuando crecen muy pegadas, no se toquen.

Las imágenes que genera este fenómeno son dignas de un cuadro pero aunque parezca algo mágico, la bióloga Luciana Peirone Capri nos cuenta las razones de este raro y verde rompecabezas. "La timidez en los árboles es un fenómeno muy curioso que hace varias décadas llamó la atención de quienes estudian la vegetación. Sabemos que ocurre con más frecuencia entre árboles de la misma especie y se han propuesto algunas hipótesis para explicar por qué sucede", explica quien además es integrante del CERNAR (Centro de Ecología y Recursos Naturales Renovables) del CONICET.

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"Algunos plantean que en lugares con mucho viento las ramas más altas al rozarse se quiebran o se golpean tanto que afectan el crecimiento lateral de las ramas dando como resultado este patrón. Otros proponen explicaciones más evolutivas, es decir, que esos árboles en algún momento obtuvieron ventajas al no tocar las copas y a lo largo de millones de años de evolución esa información quedó guardada en sus genes", detalla.

La timidez, a la vez de cuidarse entre ellos, les da algunas ventajas como, por ejemplo, evitar hacerse sombra unos con otros y así no competir por la luz o disminuir el contagio de plagas y enfermedades. "Se podría decir que tienen la capacidad de detectarse cerca y de dejar de crecer ´por el bien de todos´", finaliza.

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