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Para Wall Street, la suba de tasas brinda una buena señal

Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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27 de abril de 2018  • 18:05

WASHINGTON.- Esta vez, hubo pulgares para arriba. Luego de las críticas por "recalibrar" las metas de inflación, el 28 de diciembre último, y recortar la tasa de interés, en enero, Wall Street le dio ahora un guiño a la abrupta suba de tres puntos en la tasa que impuso Federico Sturzenegger para frenar la corrida contra el peso, y apuntalar la lucha contra la inflación .

El nuevo giro fue visto, entre quienes a siguen a la Argentina, como una recuperación de la soberanía sobre la política monetaria por parte del Banco Central , una novedad que alivió –sin llegar a despejar del todo– las dudas y preocupaciones por la pérdida de independencia que había sufrido el equipo de Sturzenegger con el cambio de metas.

Daniel Chodos, director de Credit Suisse, dijo que la medida fue una "buena señal" en doble sentido: porque envió una señal de independencia, y una señal al mercado de que ahora el Central ha recuperado los instrumentos de política monetaria, y los inversores pueden perder."El Central operaba con un sólo instrumento de política, el tipo de cambio, que lo empezó a usar en marzo. No podían tocar la tasa de interés. El mercado forzó al Central a ganar esa independencia de vuelta, y a hacer política monetaria con la tasa de interés también. Eso fue lo que pasó. Está bien lo que hizo el Central, fue una respuesta rápida y pragmática. Es un Central que volvió a ganar los dos instrumentos de política", explicó Chodos. "Fue una excusa perfecta para Sturzenegger para retomar la independencia de la política monetaria", agregó.

Analistas e inversores habían recibido muy mal la "recalibración" de las metas de inflación del 28 de diciembre, que se ganó el mote de "el pecado original" que forzó al Central a salir a anclar el tipo de cambio vendiendo reservas –frente a un contexto internacional adverso– al perder margen de maniobra para mover la tasa de interés. El Banco Central dijo que la decisión de subir 300 puntos básicos la tasa de interés fuera del cronograma previsto buscó "garantizar el proceso de desinflación". Pero Alberto Ramos, de Goldman Sachs, escribió que la decisión respondió más "a la administración del riesgo financiero del mercado" que a la inflación. Ramos culpó al cambio de las metas –"mal comunicado", dijo– y el "controvertido e inoportuno" recorte de tasa de enero por la presión sobre el peso, que terminó por forzar la movida.

La lectura recogida entre analistas fue que el Gobierno pagó la "recalibración" durante estos cuatro meses con credibilidad, reservas, tiempo y un rebrote inflacionario. Ahora, la expectativa es que el nuevo golpe de timón marque una vuelta de página, aunque el daño ya esté hecho, y no se haya reparado del todo.

"Definitivamente, deja en claro que Sturzenegger tenía razón, y ahora está haciendo lo posible por recuperar la credibilidad pérdida", evaluó Alejo Czerwonko, estratega del Chief Investment Office del banco de inversión UBS.

Una fuente de un fondo de inversión que había sido muy crítico con los últimos movimientos de la política monetaria desde el cambio de metas mostraba ayer un cambio de tono. "Lo de hoy es MUY bueno", afirmó en un mensaje de texto, apenas se conoció la decisión de emergencia del Consejo de Política Monetaria del Banco Central de tocar la tasa.

Así y todo, hubo quienes tomaron la decisión de Sturzenegger más como una reacción lógica para contener una mayor debacle del peso que una señal clara de que ha cambiado el equilibrio de poder interno para guiar la política económica.

"La suba de tasas es positiva. Debe ser leída como la respuesta pragmática lógica para evitar una devaluación del peso que pondría en riesgo el programa económico, más que como una señal de un rebalanceo de poder dentro del equipo económico del gobierno", afirmó Pilar Tavella, economista para la Argentina de Barclays.

Un ejecutivo de un fondo que administra renta fija dijo que el mensaje que buscó dar el Central es de "un regreso a la ortodoxia".

"No sé si va a ser recibido de esa manera. Cambiar las metas fue un acto del Poder Ejecutivo. El Central movió las tasas para calmar los ánimos. Se ve un acto autónomo del Central. Ahora, la independencia es una serie de conductas y va a llevar un tiempo recuperar esa idea", afirmó.

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