De Pisculichi a Quintero: por qué los zurdos son una debilidad para Gallardo en River

Quintero y su zurda al servicio del equipo
Quintero y su zurda al servicio del equipo
Juan Patricio Balbi Vignolo
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27 de abril de 2018  • 23:11

A lo largo de sus 18 años de carrera como futbolista, Marcelo Gallardo le pasó lustre al guante que tenía en el pie derecho por las canchas de la Argentina, Francia, Estados Unidos y Uruguay. Pero a la hora de optar como entrenador ha dejado claro que tiene una marcada debilidad por los jugadores hábiles con el pie izquierdo: de los 35 refuerzos que eligió, nueve (un 25%) son zurdos y siete de ellos se ubican de la mitad de la cancha hacia adelante. Su última incorporación fetiche, Juan Fernando Quintero , es uno de los jugadores más decisivos desde el banco de suplentes. Pero hoy es el colombiano quien aparece como una apuesta de presente y futuro, antes Gonzalo Pity Martínez y más atrás en el tiempo, Leonardo Pisculichi . Los tres enganches zurdos, los tres a cargo de la creación del equipo millonario. Es, más allá del paso del tiempo, una característica que el DT intenta respetar desde la filosofía que elige a la hora de conformar el equipo.

El ingreso de Quintero frente a Emelec, cuando el juego estaba 0-0, es fácil de explicar: River necesitaba alguien que pudiera hacerse cargo de la pelota, conectar líneas, romper espacios con pases filtrados e intentar abrir el marcador con remates desde afuera del área. ¿Y quién mejor que el enganche colombiano? Seis minutos después de entrar, asistió a Pratto para el 1-0 y se volvió la figura. Frente a Rosario Central también había participado en las dos jugadas que encaminaron el 2-0 y, ante Arsenal, convirtió un tanto en el 3-0.

"Quintero es una de las variantes que tenemos. Es un jugador que entra fresco y nos da la posibilidad de abrir un partido cuando el rival baja la guardia. Puede que le toque jugar de entrada y que, por la agresividad del rival, no sea lo mismo. No solo le pasa a él sino a muchos jugadores, que ingresan y cambian el partido. Eso está en mí. Uno puede ir viendo cuáles son los mejores momentos de cada jugador", analiza Gallardo.

Para el volante de 25 años la oportunidad es única: tras una buena presentación en sus primeros partidos en la Argentina, José Pekerman lo convocó tras tres años de ausencia para la última gira de la Selección Colombia, hizo un gol de penal en la victoria 3-2 ante Francia y mantiene vivas sus chances de ir al Mundial (estuvo en Brasil 2014). Mientras River disfruta sus pinceladas de buen fútbol, el Muñeco celebra volver a contar con un zurdo habilidoso y tiempista en tres cuartos del campo. Y todo hace recordar a su segundo refuerzo: Leonardo Pisculichi. Su llegada en julio de 2014 fue un primer indicio del gusto del entrenador. Arribó libre desde Argentinos y se volvió un pilar clave en el equipo que logró la Copa Sudamericana 2014, el primero de los ocho títulos que ostenta el ciclo del DT. ¿Qué buscaba Gallardo? La pegada de media distancia, el manejo de la pelota parada y la distribución del balón. Cuando Pisculichi bajó en esos aspectos (terminó rescindiendo en septiembre de 2016), el Millonario encontró en Pity Martínez otro zurdo picante.

En la lista de nueve refuerzos, además de Quintero, Pisculichi y Martínez, aparecen Ignacio Fernández, Andrés D'Alessandro (llegó a préstamo), Iván Alonso, Iván Rossi, Javier Pinola y Marcelo Saracchi. Exceptuando a Rossi, todos ellos son o fueron en algún momento fichas importantes dentro del esquema del entrenador.

Tiempo atrás, D'Alessandro fue un deseo cumplido que no terminó rindiendo como esperaba y Alonso fue fundamental en los momentos justos en la delantera. Hoy, Pity y Nacho Fernández son dos nombres habituales en su medio campo, Quintero lucha por su lugar con sus irrupciones y Pinola y Saracchi se afianzaron en el sector izquierdo de la defensa.

A mediados de 2016, en una entrevista con la nacion, el técnico dejaba en claro su idea: "Es un tema interesante, no es normal que se junten tantos zurdos en un equipo. A nosotros nos está pasando ahora, con jugadores de una calidad ofensiva que hasta se pueden encontrar en el mismo momento del partido, que son Nacho Fernández, D'Alessandro, Martínez, que pueden ser Andrade, Rossi, hasta Alonso. Pero no tengo dudas de que se pueden encontrar con el mismo perfil. Yo creo en el jugador inteligente, soy un enamorado de aquel que sabe resolver situaciones complejas con facilidad. Y compleja no hablo de sacarse de encima cuatro tipos o algún gesto técnico, sino jugadores que simplifican el fútbol con tan solo pensar antes que el rival. A esos los considero extraordinarios, me siento identificado y tengo varios que pueden resolver situaciones con una facilidad increíble".

En total, son 21 los futbolistas zurdos que Gallardo lleva dirigidos en River. Dos de ellos fueron emblemas, aunque no los haya traído él: Ariel Rojas (volvió también como refuerzo en 2017) y Leonel Vangioni. Otros dos no tuvieron lugar y emigraron rápidamente: Bruno Urribarri y Osmar Ferreyra. Mientras que los ocho restantes son juveniles y solo dos de ellos tuvieron regularidad: Ramiro Funes Mori y Éder Álvarez Balanta. De los restantes, solo uno continúa en el club (Nahuel Gallardo, hijo del DT) y el resto siguió otros caminos: Tomás Martínez (vendido a Sporting Braga de Portugal, hoy en Houston Dynamo de Estados Unidos), Leandro Vega, Luis Olivera y Zacarías Morán Correa (ambos a préstamo en San Martín de San Juan) y Tomás Andrade (cedido a Atlético Mineiro).

En la victoria 2-0 ante Racing en Avellaneda, River salió al campo de juego con cinco futbolistas zurdos: Pinola, Saracchi, Nacho Fernández, Pity Martínez y Quintero. Estos últimos dos hoy son la mayor atracción: uno es decisivo con su vértigo y explosión, y el otro aporta claridad, simpleza y calidad cuando el equipo lo necesita. Mientras, Gallardo disfruta poder exprimir al máximo su mayor debilidad.

El gol de Pisculichi a Boca (Copa Sudamericana 2014)

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