La era del conflicto de intereses

Francisco Olivera
Francisco Olivera LA NACION
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28 de abril de 2018  

No se convirtió en debate nacional porque se dio al mismo tiempo que otros más gravitantes como el de las tarifas de gas o el dólar. Pero la votación con que, anteayer, la Cámara de Diputados bonaerense reforzó una ley que le impide a Farmacity abrir sucursales en la provincia de Buenos Aires promete volverse tema de conversación sensible al menos dentro de Cambiemos. Y un escenario ideal para nostálgicos de enunciados contra las corporaciones. Con los balcones del recinto rebosantes de referentes de la industria farmacéutica provincial, se aprobó por un margen exiguo, 43 a 40, un proyecto del massista Lisandro Bonelli para declarar "taxativo" el artículo 14 de la ley 10.606, que les impide a las sociedades anónimas vender medicamentos. "Taxativo" quiere decir inmodificable por cualquier otra ley.

La discusión, que pasará entonces al Senado, será seguramente más visible en las próximas semanas. Primero, porque la oposición podría tomarla como la bandera perfecta anticonflicto de intereses: Farmacity fue fundada por Mario Quintana, vicejefe de Gabinete, que tiene todavía un 3% de las acciones de la compañía. Para el Gobierno se insinúa en cambio como tema envenenado y contradictorio: pone en juego su discurso a favor de la competencia y los consumidores y contra lobbies farmacéuticos o laboratorios pero, al mismo tiempo, involucra a uno de sus principales funcionarios.

Quintana, que está impedido de intervenir en cuestiones que involucren a la compañía según lo dispone la ley de ética pública, anunció públicamente hace dos semanas que había iniciado un proceso de venta de esas acciones. Pero es imposible que, hasta que la operación no se concrete, su condición de dueño no sea zamarreada por una oposición que, como pocas veces en la historia, le ha puesto el nombre de una empresa privada al discurso legislativo. "Paramos a Farmacity en la Cámara de Diputados -celebró horas después en su cuenta de Twitter la diputada kirchnerista Lucía Porto-. Junto a todos los bloques de la oposición ganamos la votación 43 a 40 frente a Cambiemos. En defensa de la salud pública, para frenar los negocios de Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y sus socios". Dentro del recinto, Lisandro Bonelli, autor del proyecto, había sido más grandilocuente y doctrinal: "Estamos discutiendo qué tipo de modelo de farmacias queremos en nuestra provincia: si un modelo sanitarista o uno de corte liberal en el que se considera al medicamento como una mercancía".

Fue una sesión dura, con cantos de euforia desde las gradas y pródiga en reproches. Y hasta formó parte de una conversación informal que tuvieron esta semana Vidal y otro de los fundadores de Pro, Horacio Rodríguez Larreta, dirigente de buena relación con la empresa. Farmacity tiene 241 sucursales en todo el país, 145 de las cuales están en la Ciudad de Buenos Aires.

Para la gobernadora es un tema incómodo que no solo le deparó reproches en la empresa sino también en las farmacias y en la oposición: no habrá modo de capitalizarlo políticamente. En Farmacity no terminan de creer el modo en que se terminó desencadenando todo. Ven con desconfianza, por lo pronto, lo que entendieron como una jugada propia del acuerdo que Vidal tiene en la legislatura con el Frente Renovador: la votación se dio en simultáneo con el tratamiento de un proyecto impulsado por Gustavo Ferrari, ministro de Justicia bonaerense, para modificar la ley de enjuiciamiento de magistrados y funcionarios de la provincia, que también obtuvo sanción. ¿Fue una moneda de cambio? Tampoco le encuentran razones a que el proyecto sobre las farmacias se haya hecho sin pasar por comisión y, una vez en el recinto, con cuatro diputados de Cambiemos ausentes: Fernando Pérez (UCR), Liliana (Denot), Sandra París (UCR) y Daniel Ivoskus (Pro). De pronto, todo pareció unificarse en una sola postura, y hasta diputados como Julio Pereyra, que tenía en privado un discurso más propenso a la competencia para el municipio del que fue intendente, Florencio Varela, terminó votando en contra.

Farmacity está presente en 13 provincias de la Argentina a través de sucursales y, en territorio bonaerense, con una franquicia en Mar del Plata. Desde 2012, cuando pidió sin éxito autorización para abrir un local en Pilar, espera que un fallo de la Corte Suprema de la Nación le destrabe la situación. La ley 10.606, origen del conflicto, no incluye a las sociedades anónimas en la lista de modalidades de farmacia permitidas, y desencadenó entonces en la provincia esquemas parecidos al de Farmacity, pero acordes con la normativa. Cadenas como Soy tu Farmacia, que tiene 61 farmacias; Zona Vital, con 14; Grupo Central Oeste, con 19; Punto Farma, con 20; Farmacias Punto Salud, con 14, y Farma 24, con 8, funcionan como SRL en asociación con un farmacéutico, como autoriza la ley. El argumento jurídico de Farmacity es que ese texto no prohíbe a las sociedades anónimas vender medicamentos sino que apenas olvida mencionarlas. En su modelo, el farmacéutico es solo empleado, no accionista.

Luego de recibir rechazos en primera instancia, en la cámara y en la Suprema Corte bonaerense, la empresa llevó un recurso de queja a la Corte nacional. No es el único litigio en que está: tiene presentada en Defensa de la Competencia una demanda contra las tres cámaras de farmacias, a las que acusa de estar negándole el alta con los afiliados al PAMI. Ese desencuentro incluye también a Farmalink, empresa que integran las tres cámaras de laboratorios del país, que valida los convenios entre prepagas y farmacias y a la que alguna vez le ha pedido, sin éxito, que intercediera en el conflicto.

El proyecto de los massistas fue entonces más que oportuno: llegó antes del fallo de la Corte, inmediatamente después de la pelea entre el Gobierno y los laboratorios por la provisión al PAMI y en medio de acusaciones de incompatibilidades. Es un detalle temporal que vuelve también relevante el momento en que se concrete la venta de acciones que anunció Quintana, que decidió mantenerse lejos de un conflicto en el que, aunque no se lo haya propuesto, incide por su sola presencia. ¿Cuánto vale una acción de Farmacity antes del fallo de la Corte? ¿Y después? ¿Esperará el tribunal a que la operación se haga? Son dilemas típicos de la era Macri. El paradigma opuesto a lo que solía ocurrir en la Casa Rosada: hasta 2015, los dirigentes llegaban sin fortuna y, si se corrompían, la adquirían desde ahí. Los gobiernos de empresarios han sido siempre vigilados desde bastante antes por sus sociedades y votantes. En un universo de tentaciones como el de la función pública, y a juzgar por las denuncias con que muchos vuelven al llano, la novedad debería ser una tranquilidad para todos.

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