Moyano renovó sus críticas al Gobierno y busca apoyos para impulsar un paro general

Hugo Moyano, en el centro, rodeado de Yasky y Micheli, de las CTA Fuente: Télam

Encabezó un acto con las CTA y movimientos sociales, y habló de "dictadura económica"; cuestionamientos a la CGT

28 de abril de 2018  

Con la CGT enfrascada en su interna, el sindicalismo tradicional mantendrá una inusual actitud pasiva por el Día del Trabajador. Pero en su afán de diferenciarse y de mostrarse con la guardia en alto en su enfrentamiento con el Gobierno, Hugo Moyano encabezó ayer uno de los pocos actos sindicales que se prevé por el 1° de Mayo y que sirvió, además, para conmemorar el 39° aniversario del primer paro contra la dictadura militar.

Rodeado por sus aliados de las dos CTA y los movimientos sociales, el jefe camionero redobló anoche sus críticas hacia la gestión de Mauricio Macri y reclamó un cambio de rumbo del plan económico. Cuestionó "los tarifazos" y pidió "trabajar para que el pueblo no se vuelva a equivocar en las urnas". Habló de una "dictadura económica".

Lo escuchaban a su lado los jefes ceteístas Hugo Yasky y Pablo Micheli; la líder de los docentes de Ctera, Sonia Alesso; el referente de Barrios de Pie, Daniel Menéndez, y dirigentes gremiales de las CTA y unos pocos de la CGT, como el canillita Omar Plaini y el docente Miguel Ángel Díaz.

"Hay que recuperar la dignidad a través de los paros y las movilizaciones. La dignidad vence al miedo. Hay que terminar con este gobierno, que desprecia a los trabajadores", exclamó Moyano, que estuvo a cargo del cierre en Ferro.

Antes del jefe camionero, expusieron Menéndez, por los movimientos sociales; Micheli, de la CTA Autónoma, y Yasky, por la CTA de los Trabajadores. Son todos los aliados en los que se apoyó Moyano el 21 de febrero pasado, cuando movilizó a una multitud a la avenida 9 de Julio en rechazo al avance de las causas judiciales en su contra.

"Llegó el momento de construir la fuerza nacional para decirle basta a la especulación financiera. Hay que escuchar lo que dice el pueblo, y el pueblo nos dice que tenemos que ir al paro general", desafió Yasky. Y agregó: "La CTA quiere ser parte de la CGT, pero de una CGT con una dirigencia capaz de poner el pecho por los trabajadores".

No es la primera vez que Yasky se refiere a la reunificación sindical entre las centrales obreras. Micheli también hizo hincapié en los beneficios de "la unidad en la acción".

Detrás de las declaraciones combativas para construir un paro general, existe una negociación subterránea con otros sectores que están descontentos con el Gobierno. Por ejemplo, no en vano, aparecieron ayer afiches en rechazo del aumento de las tarifas que eran firmados por la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), uno de los bastiones más poderosos de la CGT.

Moyano todavía se siente capaz de encolumnarlos en un mismo reclamo, más allá de que la CGT no adhiera a su protesta. Mantiene tropa propia entre los transportistas y da por hecho que se sumarían a una eventual huelga.

La CGT y Lula

Cruzada por su interna y a diferencia de Moyano y las CTA, la cúpula de la CGT no prevé un acto por el Día del Trabajador. Habrá apenas un comunicado que circulará entre el lunes y martes. Dos días después, el consejo directivo se reunirá para definir el cronograma para elegir autoridades.

Juan Carlos Schmid, uno de los integrantes del triunvirato de mando de la CGT, viajará el 1° de mayo a Brasil y será orador en un acto que se desarrollará en las narices del penal de Curitiba, donde está preso el expresidente Lula da Silva. Schmid fue invitado por la Central Única de los Trabajadores. Héctor Daer, otro de los jefes de la CGT, estuvo en San Pablo el día de la detención del expresidente brasileño y hasta pudo hablar con él.

Ante este escenario, el protagonismo del 1° de Mayo quedará casi en exclusivo para la izquierda y el sindicalismo clasista. Convocaron a un acto en la Plaza de Mayo, donde revalidarán sus críticas a la gestión de Macri, pero también apuntarán a la "burocracia sindical", como identifican a los dirigentes de la CGT, y presionarán por un paro general.

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