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La mano de Mario Ledesma: cómo Jaguares pasó de ser un equipo vulnerable mentalmente a uno con convicciones

Otro partido reivindicatorio para los Jaguares, que atraviesan su mejor momento desde su creación
Otro partido reivindicatorio para los Jaguares, que atraviesan su mejor momento desde su creación Fuente: AFP
Alejo Miranda
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28 de abril de 2018  • 22:08

El primer acierto de Mario Ledesma cuando asumió el mando de Jaguares estuvo en el diagnóstico. Un equipo con un enorme potencial y, a la vez, un indescifrable bloqueo mental que no le permitía plasmar esa virtud dentro de la cancha. Entre los incontables retoques que debió hacer, puso en primer plano ese costado intangible. Diez partidos más tarde, Jaguares es un equipo con una identidad, un estilo de juego y una convicción que lo elevaron a un sitial impensado no hace mucho.

El éxito 20-13 ante Blues en la madrugada del sábado marcó un nuevo hito en la historia de este equipo. Por primera vez derrotó a un equipo de Nueva Zelanda, con el aliciente de haberlo conseguido nada menos que en el mítico Eden Park de Auckland. La tercera victoria consecutiva, todas como visitante en la extenuante gira por Oceanía, quinta en los últimos siete partidos, lo coloca igualado con Bulls en la 8a colocación, última plaza clasificatoria a los playoffs.

Ponerse a hacer cuentas a seis fechas del final parece contraproducente, pero deja de serlo rápidamente cuando se advierte que es el propio Ledesma quien alimenta este tipo de mentalidad ganadora, siempre privilegiando el proceso por sobre el resultado.

Sucede que las victorias alimentan victorias, y así como en los años anteriores la frustración acumulada por el plantel durante la primera parte de la temporada se hacía extensiva a los Pumas, cabe esperarse lo mismo esta vez, aunque en sentido contrario, en la medida en que Jaguares mantenga la intensidad hasta el final del Súper Rugby.

A pesar de que los triunfos tardaron en llegar, Ledesma logró mantener al equipo encarrilado por el mismo camino y nunca puso en cuestión ni uno de sus principios. Tenía un argumento sólido sobre el cual construir: cuando el equipo atacaba atendiendo los principios del sistema de juego lastimaba a cualquiera. Stormers, Lions o Hurricanes, por nombrar tres derrotas que dejaron cosas positivas. De a poco, fue ajustando cuestiones más técnicas y con ello empezaron a sucederse los triunfos.

Primero, simplificó el plan de ataque. Pases cortos, carreras derechas, imposición en el punto de contacto, liberación rápida. Así aparecen los espacios por los extremos y los backs conservan su explosividad sin caer en jugadas complicadas que ponen en jaque la posesión. Ayer el cuidado de la pelota fue clave en condiciones climáticas complicadas (viento y lluvia) y la diferencia en ese rubro entre un equipo y otro resultó determinante.

Luego recuperó la solidez defensiva, un estandarte del rugby argentino que parecía olvidado en los últimos dos años y que reapareció progresivamente. La disciplina sigue siendo intermitente, aunque hay avances. Ayer en el primer tiempo el exceso de penales puso a Jaguares contra las cuerdas, y en el segundo, simplemente atendiendo las recomendaciones del árbitro, mejoró ostensiblemente. Un rubro clave cuando en las giras siempre dirigen árbitros de la nacionalidad del equipo local.

También resulta determinante la confianza que recibieron algunos jugadores. El equipo casi no tiene puntos bajos y los que entran desde el banco elevan el nivel general, como ayer lo hicieron Bertranou, Montoya, Lavanini y Lezana, por caso.

El último avance notorio está en las formaciones fijas. En el Eden Park, el dominio en el scrum y en el line-out fue lo que inclinó la cancha a favor de los Jaguares. Algo impensado apenas unas semanas atrás, cuando el equipo padecía horrores en ambas formaciones.

La efectividad a la hora de la definición sigue siendo una deuda pendiente. Lo fue en el primer tiempo, lo mismo que en las dos victorias previas. Pero la convicción para nunca bajar los brazos y no frustrarse ante las oportunidades desperdiciadas es la gran diferencia respecto de las campañas anteriores.

Lo más auspicioso es que todavía hay mucho por mejorar, aunque poco por cambiar. No importa si al final mira el desenlace del Súper Rugby por televisión. El camino a los cuartos de final está pleno de rivales directos, todos de fuste, que también están pasando por un gran momento. Sustentado en el carácter, Jaguares muestra fecha a fecha un crecimiento progresivo. En la medida que lo sostenga aun contra la adversidad, en la medida en esa mentalidad se traslade naturalmente al seleccionado, la misión de Mario Ledesma estará cumplida.

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