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El avance del macrismo en el territorio peronista

Los gazebos del Estado en tu Barrio en la Plaza Papa Francisco de Villa Itatí, Quilmes, donde los vecinos tramitan desde el DNI y la AUH hasta la tarjeta SUBE, además de llevar a sus hijos al camión sanitario donde atiende un pediatra o se realizan estudios de HIV
Los gazebos del Estado en tu Barrio en la Plaza Papa Francisco de Villa Itatí, Quilmes, donde los vecinos tramitan desde el DNI y la AUH hasta la tarjeta SUBE, además de llevar a sus hijos al camión sanitario donde atiende un pediatra o se realizan estudios de HIV Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Marcelo Veneranda
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29 de abril de 2018  

Después de arrebatarle ocho intendencias al peronismo en 2015 y de consolidar su presencia en las elecciones del año pasado, el macrismo trabaja incansablemente para afianzarse en el conurbano, el corazón histórico del poder del PJ.

Allí, en las zonas más humildes de Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora o La Matanza, la realidad se percibe con contradicciones. Por un lado, la fuerte presencia de los gobiernos nacional y provincial, en forma de obras y programas como El Estado en tu Barrio. Para el año próximo, la Nación y la provincia habrán invertido US$8000 millones. Una apuesta para reducir la brecha social y también la política. Por otro lado, se percibe el fuerte impacto que generan la inflación incesante y los incrementos de las tarifas de los servicios. En medio de esas tensiones, Cambiemos avanza en su objetivo de ampliar su base de sustentación política a los sectores más desprotegidos, un bastión social que en los últimos años el peronismo empezó a resignar.

"Esto es una bendición", dice Miriam Benítez, y sus palabras suenan demasiado grandes en Villa Itatí, Quilmes, la villa más populosa del país y una de las más violentas del sur del conurbano bonaerense.

La "bendición" de la que habla Miriam son los gazebos verdes y celestes montados sobre la plaza principal de Itatí por El Estado en tu Barrio, el programa creado por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense que instala oficinas públicas nacionales, provinciales y municipales en las barriadas más postergadas.

Desde tramitar el DNI, la tarjeta SUBE y la AUH para su hija de 14 años hasta vacunar y esterilizar a sus gatos, Miriam va enumerando los días de trámites y viajes a la Capital o La Plata que se ahorró en esas carpas. Tiempo ganado para las artesanías que hace en su casa y vende por Facebook.

Pero las bendiciones se le escurren rápidamente de las manos. Con los mismos dedos, Miriam enumera que perdió su trabajo de telemarketer en 2016. Que ya no consigue gratis los remedios para su diabetes y el corazón. Que vive encerrada junto a su hija en una pieza que alquila por 3500 pesos desde la última vez que les robaron con un arma en la cabeza. Que sueña con irse pero no podría pagar los 6000 pesos que cuesta un departamento afuera de la villa. Y que, si llegara, tampoco podría pagar la luz, el gas o el agua.

Además del programa "El Estado en tu Barrio", en la Plaza Papa Francisco de Villa Itatí se instalaron juegos y una cancha de fútbol de cemento que se mantienen iluminadas por la noche
Además del programa "El Estado en tu Barrio", en la Plaza Papa Francisco de Villa Itatí se instalaron juegos y una cancha de fútbol de cemento que se mantienen iluminadas por la noche Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Esa contradicción entre las intervenciones y, sobre todo, la inversión en obra pública que Cambiemos está haciendo en los barrios más postergados del conurbano, por un lado, y el impacto de la falta de empleo, la inflación y el aumento de tarifas, por el otro, fue una constante en las recorridas que LA NACION hizo durante toda la semana por las villas y los asentamientos de municipios gobernados por el oficialismo, como Quilmes y Lanús, y por el kirchnerismo, como Lomas de Zamora y La Matanza.

Pese al nubarrón económico, Cambiemos sigue apostando fuerte al conurbano. Le arrebató ocho intendencias al peronismo en 2015, avanzó sobre los votos de Cristina Kirchner y Sergio Massa en 2017 y en 2019 cree que podrá quitarle entre cuatro y ocho bastiones más al PJ. ¿Cómo? Con la misma fórmula del año pasado: obra pública, la extensión de programas sociales y la imagen de María Eugenia Vidal.

La gobernadora promete que, para 2019, Nación y provincia habrán invertido casi 8000 millones de dólares en obras en todo el territorio bonaerense, reduciendo un 25% la deuda de infraestructura social total. Buena parte de esas cloacas, asfaltos, canales y puentes están en los barrios y villas del conurbano donde se respira peronismo.

En las últimas semanas, y en el marco de la discusión por la suba de tarifas, tanto los radicales como Elisa Carrió le reclamaron al Gobierno que no siga cargando el ajuste sobre las espaldas de la clase media que vota a Cambiemos.

Los intendentes radicales del interior bonaerense, por su parte, se enervan cuando miran los fondos que se invierten en los territorios del PJ. En este momento, por ejemplo, la gobernación está ejecutando obras por 7213 millones de pesos en 11 municipios peronistas del conurbano.

En Cambiemos rechazan que este diagrama de intervenciones sociales y obras se reduzca a lo electoral. "La mirada está puesta en la necesidad. Es el ?estar y hacer' que planteamos desde el día cero. María Eugenia repite que si hacemos las cosas bien, algo bueno va a pasar. Y no se refiere a las urnas", dicen en La Plata.

Como en 2016, cuando la crisis pegó duro en todo el país, pero castigó aún peor al conurbano, cerca de Vidal vuelven a embanderarse en el discurso presidencial, que promete que la inflación bajará y el empleo se seguirá recuperando.

Obra pesada, bolsillos flacos

Parada en la esquina de Pilcomayo y Larrazábal, en Villa Fiorito, donde atiende su bazar, Cintia Romero experimenta de modo distinto esa dualidad: se alegra por el asfalto que rodea su negocio, las cloacas que ahora evitan el mar de inmundicia frente a su vereda y las máquinas que, a media cuadra, terminan el aliviador del arroyo Unamuno. Pero el hilo se corta a la altura del bolsillo. "Están las obras, pero lo que mata es que la plata no alcanza", resume.

"Ni en el mejor momento del kirchnerismo hubo tantas obras en Fiorito. La inflación va a bajar y cuando logremos avanzar más contra la inseguridad, los vecinos nos van a acompañar", se envalentona Gabriel Mércuri, concejal de Cambiemos, funcionario provincial, hijo del cacique peronista Osvaldo Mércuri y aspirante a destronar a Martín Insaurralde de la intendencia de Lomas de Zamora.

La obra del aliviador del Arroyo Unamuno abre un tajo en medio de Villa Fiorito, Lomas de Zamora, donde el Estado avanza también en la instalaciones de cloacas, asfaltos y luces
La obra del aliviador del Arroyo Unamuno abre un tajo en medio de Villa Fiorito, Lomas de Zamora, donde el Estado avanza también en la instalaciones de cloacas, asfaltos y luces Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Su caso es ilustrativo: el año pasado, Lomas de Zamora fue escenario de una de las inauguraciones más impactantes de la campaña de Cambiemos: el Puente de La Noria, que demandó 1300 millones de pesos y desemboca justo en medio de Fiorito e Ingeniero Budge, dos de las localidades más populosas y pobres del sur del conurbano.

Aunque perdió algunos miles de votos con respecto a 2015, Insaurralde volvió a arrasar en Budge y Fiorito y le sacó diez puntos a Cambiemos, que se impuso en los barrios de clase media de Lomas y Banfield, con menos votantes.

"Lo que pasa es que acá todos cobran planes", dice Jorge, vecino del Barrio 3 de Enero, también en Fiorito. Una frase que debería haber perdido poder explicativo en diciembre de 2015, cuando el kirchnerismo dejó de administrar la caja social de Nación y provincia.

Aunque avanzó en ordenar esas partidas, el Ministerio de Desarrollo Social, que conduce Carolina Stanley, no recortó los planes sociales que dejó el kirchnerismo: por caso, las cooperativas del Plan Argentina Trabaja y de Ellas Hacen sumaron 50.000 beneficiarios desde 2015 y hoy alcanzan en todo el país a unas 256.000 personas.

Hubo "cirugía mayor" sobre los planes sociales, pero no afectó tanto a las organizaciones piqueteras, sino a algunos intendentes abiertamente enfrentados con Cambiemos. En La Matanza, por ejemplo, 5000 puestos de cooperativas fueron quitados al PJ y derivados a la organización Identidad Vecinal.

Identidad Vecinal es liderada por Lalo Creus, un dirigente ligado durante años a la Corriente Clasista y Combativa, pero que comenzó a acercarse a quienes luego se convertirían en funcionarios macristas durante la pelea del campo por la resolución 125.

Con presencia en 42 barrios, la organización se convirtió en la pata "territorial" de Cambiemos en el fondo de La Matanza. Su base está en el barrio René Salamanca, en González Catán, donde levantó una Casa de Encuentro, por donde pasan más de 300 niños y adolescentes para comer, hacer talleres educativos o practicar deportes. Allí también construye una sala con ocho consultorios médicos.

La Casa de Encuentro que el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense y la organización Identidad Vecinal instalaron en el barrio René Salamanca, de González Catán, sumará en su planta baja una sala médica con ocho consultorios
La Casa de Encuentro que el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense y la organización Identidad Vecinal instalaron en el barrio René Salamanca, de González Catán, sumará en su planta baja una sala médica con ocho consultorios Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia

Un detalle: cuando "recibió" los 5000 planes, Identidad Vecinal convocó a sus beneficiarios a trabajar: 1000 ni siquiera se presentaron. Otro detalle: aunque Creus se muestra cerca del candidato de Cambiemos en La Matanza, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, en la Casa de Encuentro de Catán LA NACION se encontró con más simpatizantes del peronismo que del oficialismo. "Ni siquiera nos llamaron para fiscalizar en las elecciones", señalaban.

Pero más que a sembrar raíces en el territorio a través de dirigentes barriales, la apuesta de Cambiemos en La Matanza también pasa por las obras: el metrobús inaugurado el año pasado insumió 1700 millones de pesos y hoy se está ejecutando un monto similar en otras obras del distrito.

Pero "la" inauguración de este año le tocará a un intendente macrista: Néstor Grindetti, de Lanús. ¿Dónde? En Villa Jardín, una de las barriadas más populosas y violentas del distrito. También, uno de los baluartes del PJ.

En los predios de Fabricaciones Militares que dan al Riachuelo, abandonados durante años, hoy se está terminando un polo educativo que enlazará un jardín de infantes y una escuela primaria y secundaria con un campo de deportes, un complejo de más de 500 viviendas, un centro sanitario y una Casa del Futuro, donde se dictan talleres de artes y oficios. Todo, a su vez, conectado a la Capital por el puente Lacarra, el primero que tendrá Lanús.

Dicho sin más vueltas, una obra que superará los 600 millones de pesos en medio de una de las peores villas del conurbano.

"Esto era drogas, tiros y muerte. Los pibes se encerraban en Fabricaciones Militares para reventarse y salir a chorear. Ahora, la gente quiere pintar la casita, progresar", dice Jorge Álvarez, dueño del kiosco El Dieguito, que quedó frente a la Casa del Futuro. De todos los consultados para esta nota, Álvarez fue el único que no se mostró jaqueado por el bolsillo. "¡Me compré un cero!", festejó con casi todos los dientes.

En medio de Villa Jardín, Lanús, y frente al Riachuelo, se levanta el Polo Educativo Villa Jardín, que enlaza un jardín de infantes y un colegio primario y secundario con más de 500 viviendas y un centro sanitario
En medio de Villa Jardín, Lanús, y frente al Riachuelo, se levanta el Polo Educativo Villa Jardín, que enlaza un jardín de infantes y un colegio primario y secundario con más de 500 viviendas y un centro sanitario Fuente: LA NACION - Crédito: Ricardo Pristupluk

Trabajo para huir

Es de noche en Villa Itatí. Pero en la plaza central, esa de la cual brota un infierno de pasillos y escondrijos, medio centenar de chicos siguen jugando a la pelota y columpiándose en las hamacas de colores estridentes.

Las carpas de El Estado en tu Barrio están guardadas, pero hay luz en el extremo opuesto de la plaza: viene de un pequeño tráiler de chapa verde que dice "Cerca de Noche", otro programa con el que el Estado intenta mantener un pie en la villa.

Dentro del tráiler, un psicólogo y un trabajador social están para recibir denuncias de violencia de género y otras urgencias. Pero no esta noche: entregan palitos de helado, plasticola e hilos a los 14 chiquitos que, bajo un gazebo, juegan a hacer artesanías.

"Antes esta plaza era barro y basura, llena de pibes fisurados que te podían meter un tiro en la cabeza si no les dabas un cigarrillo. Ahora tenemos luces led, policía y me instalaron el agua en casa", dice Virginia, que trajo a su hija a jugar con la plasticola.

Pero las bendiciones también le duran poco. Su marido perdió el trabajo en 2016 y, desde entonces, sobrevive con changas. Virginia, de hecho, no puede recordar el nombre de un vecino que haya encontrado un empleo en blanco en el último año.

No es, para nada, una diferencia sutil. La intervención del Estado y las obras le permiten vivir "mucho" mejor en la villa, dice. Pero con un empleo en blanco podría huir de ella.

Obras, millones y tironeos

3200 inauguraciones

Ese es el objetivo trazado por María Eugenia Vidal para sus cuatro años en la gobernación. Ya se concluyeron 1300 obras entre 2016 y 2017 y en La Plata se ilusionan con finalizar otras 1900 obras antes de diciembre de 2019. Estiman que, en total, esas 3200 obras insumirán US$7900 millones: el 25% de la deuda de infraestructura provincial.

Millones en tierras del PJ

Según registros a los que accedió la nacion, solamente en once municipios gobernados por el PJ la provincia ejecuta en estos momentos obras por $7213 millones: San Martín, Moreno, La Matanza, Tigre, Berazategui, Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría, Florencio Varela, Hurlingham, José C. Paz.

Las guerras de carteles

Los intendentes peronistas que mantienen buen vínculo con Cambiemos consiguen, por lo general, ejecutar algunas de las obras financiadas por Nación: asfaltos y reparaciones edilicias menores. Eso desata una "guerra de carteles" entre los candidatos de Cambiemos y los intendentes peronistas, que se disputan el rédito político de la obra.

Con esta nota LA NACION inicia una serie de crónicas que se publicarán los domingos sobre problemáticas políticas, sociales y económicas que marcan los cambios en curso en distintos puntos del país

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