El show multidimensional de Fito Páez en el Luna Park

Fito Páez presentó oficialmente La ciudad liberada, su último disco
Fito Páez presentó oficialmente La ciudad liberada, su último disco Fuente: RollingStone - Crédito: Segismundo Trivero
El rosarino mezcló las canciones de su último disco, ‘La ciudad liberada’, con sus clásicos en el Palacio de los Deportes porteño. Esta noche ofrece una segunda función
Claudio Kleiman
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29 de abril de 2018  • 11:16

Es sabido que la mesura no es precisamente una de las características de Fito Páez . Su último álbum, La ciudad liberada, contiene 18 temas y dura 70 minutos. Entonces, no es de extrañar que para la presentación de este disco, en un Luna Park con entradas agotadas (la primera de dos funciones que se completarán este domingo), el rosarino haya desplegado un show extenso y expansivo, pero también memorable, con 26 temas en 140 minutos.

Y si bien el álbum puede ser demasiado como para escucharlo completo de un tirón, la estrategia de Páez funcionó a la perfección: presentar las canciones nuevas entrelazándolas con temas de distintos momentos de su carrera. Lo cual logra el objetivos de mostrar su obra como un corpus coherente pero a la vez multidimensional, donde las distintas piezas son prácticamente intercambiables, y aportan a la construcción de una visión tan abarcadora como... desmesurada. El hedonismo, la ecología, Rosario, Buenos Aires, los refugiados que Europa rechaza, la pelea con el portero de su casa, la guerra en medio oriente; el universo Páez se desliza sin transiciones de lo individual a lo colectivo, de la realidad a la fantasía, y queda plasmado en sus canciones.

De paso, Fito consigue mostrar cómo sus nuevos temas conviven en pie de igualdad con una obra que acumula una notable cantidad de clásicos. Así, la yuxtaposición de “Wo wo wo” con “11 y 6”, “Naturaleza sangre” con “Tu vida, mi vida” - que contiene un guiño a Charly García, al igual que “Se terminó”-, “El ataque de los gorilas” con “El amor después del amor”, producen efectos sorprendentes, convirtiendo el show en una montaña rusa de emociones. Hay un cierto sabor agridulce, donde el éxtasis del amor y la alegría de la música conviven con las miserias del mundo y la locura de las ciudades. Esto fue especialmente visible en “Islamabad”, con un cuerpo de bailarinas que aparecían cubiertas con velos para luego revelar lencería erótica, seguida por “Circo Beat”.

Las nuevas canciones de Páez conviven en igualdad con sus clásicos
Las nuevas canciones de Páez conviven en igualdad con sus clásicos Fuente: RollingStone - Crédito: Segismundo Trivero

Páez se caracteriza por lograr bandas que suenan potentes y ajustadas, pero la formación actual es realmente destacable. Diego Olivero en bajo, teclados y dirección musical, Juan Absatz en teclados y guitarra, el formidable Gastón Barenberg en batería y la joven revelación, el guitarrista Juani Agüero, conforman un cuarteto que suena como una verdadera orquesta. A ellos se suman Julieta Rada en coros y la invitada Fabi Cantilo, con una voz tan envidiable como su figura, que en realidad funciona como una integrante más de la banda, ya que participa en buena parte de los temas. Un momento especialmente emotivo fue su participación en “Brillante sobre el mic”, una de las grandes canciones que Páez le dedicara. El otro invitado fue Coki DeBernardi (“el secreto mejor guardado de la Argentina”, según Fito), que interpretó un tema propio, “Medallita”, para luego asumir la primera voz - junto a todo el estadio-, en “Polaroid de locura ordinaria”.

El hecho de comenzar con una intro instrumental de “Ciudad de pobres corazones”, continuar con “La ciudad liberada”, y dejar casi para el final la versión integral de “Ciudad de pobres...”, con unos solos de Agüero que consiguieron hacer olvidar al gran Gabi Carámbula, le dieron al show un carácter casi de obra conceptual. Fito, en estupenda forma vocal, terminó con “A rodar mi vida” y - atrevimiento total para el Luna -, una versión a capela y sin micrófono de “Yo vengo a ofrecer mi corazón”.

Luego, arremetió en los bises con “Dar es dar”, “Mariposa tecknicolor” y “Dale alegría a mi corazón”. Lo lógico hubiera sido terminar ahí, con la gente eufórica cantando esos temas con celulares en alto. Pero el siempre controversial Páez eligió concluir con “El diablo de tu corazón”, incluyendo su polémico video, como para dejar flotando en el aire la pregunta, “Ey,¿qué te pasa Buenos Aires?”.

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