El detrás de escena de una suspensión muy conversada

Fuente: AFP

El árbitro Tello cambió de opinión en pocos minutos; hubo bronca en Gimnasia y alegría en Boca; el partido se jugará el 9 de mayo

30 de abril de 2018  

LA PLATA.- La lluvia nunca paró. Facundo Tello, el árbitro de Boca vs. Gimnasia,no dudaba. Transcurrían los minutos de una mañana pasada por agua en La Plata. Sin embargo, el juez, luego de pisar el campo de juego en dos ocasiones, seguía insistiendo en que el partido no corría ningún riesgo: "Estoy sorprendido por lo bien que está. Se juega". Incluso, media hora antes del comienzo volvió a ratificarlo. Pero una reunión corta tiró todo para atrás y el encuentro se suspendió. La decisión conformó plenamente al xeneize, pero quedó a la vista que del lado del Lobo no todos dieron la mano con total acuerdo. Desde un guiño con sonrisa al portazo e insultos, todo el detrás de escena que se vivió con la postergación.

En esos pocos minutos que restaban para que los equipos salieran al campo se decidió una reunión. Guillermo Barros Schelotto (entrenador), Juan Carlos Crespi (dirigente) y Santiago Vergini (capitán), del lado azul y oro, y Darío Ortiz (técnico interino), Gabriel Pellegrino (presidente) y Fabián Rinaudo (capitán), del lado blanquiazul, se juntaron para debatir si se podía jugar. No hicieron falta tantas palabras ni un debate extenso y, entonces, la reunión fue un abrir y cerrar de ojos. Los dirigentes, según le contaron fuentes cercanas a la nacion, se pusieron de acuerdo: el partido debía postergarse, determinación que tomaron junto con Tello, que coincidió en que la tormenta no iba a cesar. El Mellizo y el defensor boquense avalaron, pero en el volante y en el entrenador interino del conjunto platense quedó una sensación de injusticia.

Mucho se discutió en estos días sobre la decisión de que los Barros Schelotto pusieran un equipo casi completo de titulares para intentar asegurarse el bicampeonato sin importar que las piernas estuvieran cargadas para el viaje a Barranquilla, en el que Boca quedar afuera de la Copa Libertadores. Por eso los gestos: el factor climático le vino muy bien a Boca. Los jugadores completarán un descanso de una semana y la tensión ahora se reduce.

Gimnasia pretendía jugar, eso está claro. La rabia de Fabián Rinaudo, quien salió de la reunión arrojando insultos al aire, es la muestra cabal de que el Lobo no quería que el partido se suspendiera. El conjunto platense, que llegaba con seis derrotas en fila, precisaba sumar y la oportunidad de vencer al puntero significaba una oportunidad excelente. Porque con el debut del Ortiz -que expuso menos su idéntico enojo- en el banco de suplentes y algunos cambios en la formación, el plantel tripero se tenía confianza. La ilusión era dar el golpe, ese que nadie imaginaba, y así comenzar a revertir un presente complicado.

A Guillermo se lo vio salir serio y tranquilo, consciente de que la postergación le ahorraría preocupaciones y el desgaste de sus mejores futbolistas. Y Crespi, con un guiño y una sonrisa más grande que la Bombonera, dejó a la vista que era un buen domingo para Boca. Igualmente, sólo algunos dirigentes de la institución azul y oro hicieron declaraciones.

Rinaudo no quiso hablar sobre la suspensión. El presidente de Gimnasia, Gabriel Pellegrino, sí conversó con la prensa y sus declaraciones fueron hacia otra dirección. Mientras las sospechas contra un supuesto escenario de presión por parte de Boca crecían, él se mostró sereno, analítico y no puso reparos a la decisión de Tello. "La cancha estaba en condiciones y los dos clubes queríamos jugar, pero de qué vale empezar un encuentro y tener que suspenderlo a los diez minutos. Además, corríamos el riesgo de que se lesionara un jugador". Y agregó: "Lo más lógico era esto. Estoy de acuerdo con Tello".

Hubo otro tema importante que empezó a aparecer en los medios en forma de rumor a partir de la suspensión: que desde el club boquense se harían cargo de los gastos del operativo de seguridad que significa jugarlo otro día. Aquello tomó mucha fuerza, pero más de un dirigente de Boca, consultado por la nacion, lo desmintió. "Es una mentira. A nosotros nos conviene que no se juegue, pero la realidad es que nos ayudó el tiempo. Ni la AFA ni el árbitro". Además, no hay que descartar que el reencuentro se dispute en el Estadio Ciudad de La Plata y con la posible presencia de hinchas de Boca.

Fuentes cercanas a este medio aseguraron que el partido se jugará el 9 de mayo. Resta sólo la comunicación oficial de la AFA, pero es acaso el único día coherente para volver a verse las caras: en la semana, el xeneize viajará a Barranquilla y el campeonato finaliza el 13. Por ende, antes de que se juegue la última jornada de la Superliga existe sólo esa posibilidad.ß

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