El nuevo formato de la Superliga no barre del todo con las viejas sospechas

En el torneo argentino cualquier decisión genera polémica, hasta la suspensión de un partido por el mal estado del campo de juego Fuente: LA NACION
29 de abril de 2018  • 22:30

La suspensión del partido que debían disputar Gimnasia y Esgrima La Plata y Boca , en el Bosque, resultó el disparador, la chispa que volvió a encender las suspicacias, provocar desconfianza. Ahora, pero también en el pasado, todos los componentes del fútbol argentino tejen una y mil conjeturas acerca de un hecho. Con argumentos, a veces; sin datos que sostengan la postura en otras oportunidades, las voces se alzan, replican teorías con el único objetivo de no quedar relegados en un juego malicioso, donde el verdadero y único plan es tomar una ventaja. La Superliga y la denominada nueva AFA no lograron corregir ni romper con los viejos mecanismos. Después de cada fecha, los desempeños de los árbitros son blanco de fortísimas críticas, mientras que los futbolistas, directores técnicos y dirigentes ejercen presión por lo que pasó y, en el descargo, intentan blindarse para el futuro. En la cancha, pero también fuera de un estadio, los movimientos reflejan que la pretendida transparencia es una palabra que endulza los oídos, aunque no todos la aplican.

Boca acumula más de 500 días como puntero en el fútbol argentino, pero la estadística no alcanza para que desaparezca el recelo. El condimento político se enseña como la bandera por la que los xeneizes "reciben favores". La conexión entre el presidente Mauricio Macri con Daniel Angelici , máximo dirigente de Boca y operador sigiloso del Gobierno en la Justicia; la simpatía del titular de la AFA Claudio Chiqui Tapia con el club -desde brindar con una copa con el escudo en la visita de Alejandro Domínguez, N°1 de la Conmebol, hasta la frase de Marcelo Tinelli, dirigente de San Lorenzo, manifestando que es propietario de un palco en la Bombonera- alimentan el prejuicio. Como también la visita de Guillermo Barros Schelotto a la Casa Rosada, algo que los actores calificaron como "normal", después de un fin de semana en el que River, San Lorenzo e Independiente, a través de Rodolfo D'Onofrio, Tinelli y Hugo Moyano, se quejaban por los fallos de los árbitros que perjudicaban a sus equipos.

"Nos hacen tener la guardia alta", la frase con la que Marcelo Gallardo, técnico de River, describió la relación de poder que ejerce Boca. "Se vio que no fue penal [supuesta mano de Gonzalo Verón] y extrañamente al juez [Ariel Penel] lo mandaron al Nacional B. Más que un premio fue un castigo; me molesta y fastidia mucho esto como entrenador", comentó Ariel Holan, que a los días de la repercusión mediática que concentró esa jugada en el triunfo de Independiente sobre Boca fue perjudicado por la Copa Libertadores, frente a Corinthians. Y Hugo Moyano, presidente de los Rojos y suegro de Chiqui Tapia, también descargó munición gruesa: "Si bien el presidente de la AFA es mi yerno, imagino que si Macri puede favorecer a Boca, lo va a hacer. No tengo pruebas, solo están las dudas que se crean con algunos arbitrajes. Es algo que preocupa".

"Las decisiones las tomó la Superliga , nosotros acompañamos y estamos de acuerdo. Hay que cuidar el espectáculo, evitando suspicacias", la explicación de Tapia, ayer, en la puerta de la AFA, en una charla con TyC Sports

Entre tanta sospecha, como la postergación del partido entre Racing y Arsenal, decisión que se tomó con ocho horas de antelación, las palabras de Diego Dabove, entrenador de Godoy Cruz, el primer escolta de Boca, se presentan con frescura: "Si el árbitro [Facundo Tello] entendió que había que suspender el partido de Boca, está bien. No veo nada raro. Pensamos en nosotros. Si ganamos el sábado que viene, quedamos iguales", señaló quien conduce el sueño de un club que quiere inscribir con letras de molde por primera vez a Mendoza entre los campeones.

De quita de puntos y licencias

La quita de tres puntos a Newell's, por falsear la declaración jurada y ante la falta de pago a las obligaciones de los clubes con sus futbolistas profesionales, una medida que debería sentar un precedente, todavía no tiene una total confirmación del Tribunal de Apelaciones de la AFA y revocar el fallo es una esperanza que teje el presidente Eduardo Bermúdez. Sin embargo, el agitado presente político de los rosarinos podría desembocar en algo peor: que la Superliga le quite la licencia para el próximo torneo si no se aprueba la Memoria y Balance.

El 14 de mayo es la fecha que se maneja para realizar la Asamblea de socios que apruebe los números; al día siguiente, los rojinegros deberán presentar la documentación ante la Superliga. Newell's recibió un mes de tiempo extra, después del rechazo del balance en la reunión del 29 de marzo pasado.