Charly revalidó su título de leyenda

Con felicidad, Charly García tocó para sus fanáticos en el Gran Rex, que corearon con locura todos sus temas
Con felicidad, Charly García tocó para sus fanáticos en el Gran Rex, que corearon con locura todos sus temas Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Con un público de todas las edades, llenó el Gran Rex
Gabriel Hernando
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2 de mayo de 2018  

Entre las 3200 personas había fans de todas las épocas y edades: desde algunos más mayores en compañía de sus hijos hasta jóvenes por debajo de los treinta años que redescubrieron a la leyenda viviente, en especial gracias a Random, su último álbum de estudio, que lo mostró en muy buena forma compositiva, además de estar nominado en siete categorías para los próximos premios Gardel 2018. "Decían que estaba acabado, que no iba a componer más...", lanzó Charly, con ironía, momentos antes de iniciar el concierto en el Teatro Gran Rex, que, tal como ocurrió en su anterior presentación en el Coliseo, se agotó a diez minutos de que las entradas salieron a la venta.

Tras esa breve presentación se despachó con "La máquina de ser feliz", "Lluvia", "Otro" y el soplo funk de "Rivalidad", nuevas canciones que fueron coreadas por el público con la misma pasión y efusividad con la que acompañan sus clásicos, que se acoplan de manera natural a una lista de temas que va desde "No soy un extraño" hasta "Instituciones" pasando por "King Kong", "Cerca de la revolución", "Rezo por vos" y "Fax U". La noche ganó en emoción y entró en ebullición de la mano de la muy festejada "Reloj de plastilina", la siempre contundente "Yendo de la cama al living", el toque cool de "In the city that never sleeps" y un triplete demoledor conformado por "Me siento mucho mejor", "Promesas sobre el bidet" y "Demoliendo hoteles".

Como un auténtico director de orquesta, el creador de "Parte de la religión" marcó el pulso en todo momento. García daba la señal para los cortes, cambios de ritmo y los finales y mantuvo un ida y vuelta constante con sus seguidores, aunque sin apelar a demasiados discursos y con las canciones enganchadas y casi sin intervalos.

Las dos pantallas de video cobraron un singular protagonismo en dos pasajes destacados del show: uno fue al acompañar los acordes de "Los dinosaurios" con imágenes de la dictadura y del juicio a las juntas, y otro exhibiendo históricas escenas de un Charly fuera de control en diferentes conciertos y en la vía pública (placas rojas de Crónica TV incluidas) mientras en el escenario, y en calidad de invitado, el mismísimo Billy Bond se sumó a García para entonar una feroz versión de "Loco (no te sobra una moneda)", ante el delirio del público.

Para algunos su voz ya no es la que era, sus dedos se deslizan por las teclas del piano quizá sin la misma técnica de antaño, mientras que otros añoran su desempeño y su desparpajo en vivo. Sin embargo, sobre el escenario del Gran Rex se vio a un Charly haciendo lo que más le gusta, que es tocar en vivo, arengando desde una actitud rockera intacta, hasta la despedida bien arriba con "Fanky" y "Nos siguen pegando abajo". Con un público que lo idolatra y que festeja sus nuevas canciones, el músico parece estar viviendo una segunda juventud.

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