El adiós a Miguel Ángel Campanino, un caballero de una romántica etapa del boxeo argentino

Miguel Campanino, leyenda del boxeo pampeano
Miguel Campanino, leyenda del boxeo pampeano Fuente: Archivo
Ariel Ruya
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1 de mayo de 2018  • 18:30

Su estirpe pertenece a otra generación, cuando el arte era la técnica de los guantes, sin la prepotencia, la furia de los puños. La destreza sutil de pegar y no ser tocado, que inmortalizó Nicolino Locche, el Intocable. Símbolo de La Pampa, parte inoxidable de una era romántica del boxeo, en los años setenta, murió el pasado lunes Miguel Ángel Campanino, el Zorro, a los 73 años, luego de una larga enfermedad. Cultor del gimnasio, sofisticado en el rectángulo, su clase se sostuvo, también, en la humildad. Un caballero del ring, un caballero sin los guantes. "Sacrificio tienen los albañiles, los que andan trepados a un techo. Lo mío es un deporte, no es un trabajo", solía decir, cuando le señalaban sus largas horas en la sombra, bajo el sudor del gimnasio.

Los especialistas no le encontraron defectos. Era elegante, fiero, atlético y bonachón. Nació en Santa Rosa el 30 de noviembre de 1944. Nunca extravió la humildad, ni siquiera, cuando cosechó títulos de variados tenores. Su historial es extraordinario: como amateur realizó 37 peleas, con 31 victorias, 3 empates y 3 derrotas; en el rubro profesional, de 102 combates, obtuvo 95 victorias, 4 empates y 3 caídas. Fue, también, campeón argentino y sudamericano welter.

La recordada pelea con Pipino Cuevas

Pipino Cuevas vs. Miguel Angel Campanino

5:34
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Tuvo la oportunidad de su vida frente a Pipino Cuevas, un boxeador explosivo y corajudo, el 12 de marzo de 1977. Combatió por la corona del mundo y perdió por KO en el Toreo de Cuatro Caminos, en México. El combate fue una obra maestra del suspenso. Una trompada, sorpresiva, acabó con el argentino en la lona. "Le metí un gancho izquierdo a la mandíbula y cayó contra las cuerdas. Él era un gran boxeador", contó alguna vez el mexicano, un fuera de serie hasta que se cruzó con Thomas Hearns, sufrió un rotundo KO y su carrera cambió para siempre. Campanino se consagró campeón argentino en 1974 y cuatro años después, logró ser campeón sudamericano.

El sepelio se realizó ayer por la tarde, en el cementerio Parque. Fue el adiós definitivo a una de las glorias de nuestro boxeo, un adiós en silencio, a pesar de su grandeza.

Por: Ariel Ruya

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