Tres emprendedores que generaron proyectos propios con el legado familiar

Crecieron en el seno de familias que se desarrollaron laboralmente en el rubro de las carteras y los zapatos; ellos armaron su camino individual con la herencia recibida y la impronta de la personalidad de cada uno
Crecieron en el seno de familias que se desarrollaron laboralmente en el rubro de las carteras y los zapatos; ellos armaron su camino individual con la herencia recibida y la impronta de la personalidad de cada uno Fuente: LA NACION - Crédito: Inés Muguruza
Carola Birgin
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5 de mayo de 2018  

Mariana Vaisman se resistió a seguir los pasos de sus ancestros hasta que el negocio de marroquinería de su abuelo cerró y ella decidió darle una nueva vida, diferente, a la marca familiar. Leonardo Mancuso aprendió valores en la fábrica de calzado de su padre y a partir de ahí construyó una firma con sus propios intereses. Yanina Andreoli forma parte de la planta de sus padres, que produce partes de calzado industrial, y en paralelo desarrolló su proyecto de calzado artesanal. Tres experiencias de vida en las que la historia se reformuló.

REABRIR EL NEGOCIO FAMILIAR DESDE CERO

Mariana Vaisman está al frente de la nueva Welcome, la marroquinería que fundó su abuelo en 1930
Mariana Vaisman está al frente de la nueva Welcome, la marroquinería que fundó su abuelo en 1930 Fuente: LA NACION - Crédito: Inés Muguruza

El olor a cuero es mi vida, mi infancia, mi todo. De entrada fue sentir que había estado ahí desde siempre, que tenía respuestas a preguntas que nunca me había hecho
Mariana Vaisman

Si a los 18 años le hubieran sugerido que, tres décadas más tarde ella seguiría los pasos de su familia, habría pensado que era una broma. Nieta de un abuelo que comenzó encuadernando libros en cuero para tener acceso a lecturas que su condición social no le permitía, y que luego logró fundar su propio negocio de venta de carteras -Welcome, en 1930-; hija de un padre que heredó un comercio y lo transformó en una marca de producción propia que incorporó también calzado, Mariana Vaisman eligió otro camino.

Fue productora de televisión y luego, junto con el pulso de su maternidad, emprendió un proyecto de fabricación de ropa para niños, que durante diez años comercializó junto a juguetes y deco infantil en su local de Belgrano: Despensa para chicos. Mientras tanto, su mamá -Carla "Pitzi" Swass- y su papá -Arnoldo Vaisman- llevaban adelante un negocio que crecía a fuerza de contar con los mejores cueros de la Argentina, un diseño signado por el buen gusto y una ubicación comercial estratégica en Retiro, cerca del turismo. Pero también, superando cada crisis del sector. La última, en 2012, resultó definitiva. Su padre decidió retirarse. Y lo hizo agradecido. Sobre todo, porque bastó anunciar el cierre de Welcome para que se formaran en la calle largas filas de compradores de toda la vida que se llevaron hasta el último producto. Pasaron dos años, el local vacío no se alquilaba. Mariana, todavía conmovida por la reacción de los fieles clientes, volvió a escuchar esa pregunta sobre seguir los pasos de la familia. Ahora tenía la oportunidad de contar con el respaldo de sus ancestros, pero para empezar de cero. Y así lo hizo. Reabrió el comercio con gráfica renovada, conservó modelos emblemáticos y desarrolló nuevos, volvió a contactar a los proveedores de su padre y siguió los pasos, esta vez, por un camino propio. "Me generó mucho estrés agarrar el negocio de mi abuelo y de mi papá. Pero ahora es una alegría", cuenta Mariana."El olor a cuero es mi vida, mi infancia, mi todo. Fue muy loco porque, intuitivamente, sabía. Claro que aprendí un montón en la marcha y mi papá me coacheó grosso -y lo sigue haciendo, especialmente con la marroquinería de hombre más pesada-, pero de entrada fue sentir que había estado ahí desde siempre, que tenía respuestas a preguntas que nunca me había hecho. Es que crecí escuchando a mis padres comentar tecnicismos de las carteras y no sé dónde estaba todo eso, pero estaba". Y se ríe al reconocer que supo desconfiar de su padre cuando miraba una cartera y decía que ese cuero era de tal o cual proveedor. "Creía que él canchereaba y ahora yo puedo hacerlo. No puedo ni explicar cómo. De la misma manera que huelo un material y ya reconozco la calidad".

Innovación + tradición

Hay continuidades y transformaciones en la renovada Welcome. "Lo primero que cambié fueron las vidrieras y mi papá se volvió loco. Él venía de la escuela de enormes exhibidores a la calle donde mostrar la mayor cantidad de producto posible, millones de cosas bajo la idea de que ´si no lo ven, no te lo van a comprar´. Yo achiqué las vidrieras, les puse un film de marco negro a los grandes ventanales. Elegí pocos productos para destacar, armé distintos criterios de combinaciones y las cambio todas las semanas. Heredé el vidrierista de mi papá, que es un genio, y el trabajo que hacemos juntos es totalmente diferente al que venía haciendo y nos entendemos perfecto. Pasa por otro estilo de trabajo".

Entre los grandes cambios de los últimos años, Mariana menciona desde la moda hasta la industria, para detenerse la relación con los clientes y la modalidad de compra: "Antes, un local era un despacho de productos. Hoy la experiencia es de otra naturaleza. Por eso puse en el local un sofá, armé espacios para probarse zapatos que antes no estaban y diseñé un lugar que invita a quedarse un rato. Por otro lado, trabajamos fuerte la comunicación con nuestros clientes, directa y a través de redes sociales".

En cuanto a los productos, también hubo innovaciones y tradiciones que abrigar. "Sostengo a ultranza el sello de la marca, que es trabajar solamente materiales de primerísima calidad. Encaramos algunos modelos desde perspectivas nuevas, como la concepción genderless en los morrales. Conservo muchas clientas de siempre, porque la gente evoluciona y porque la identidad de Welcome permanece. Hice cambios, pero hay algunos clásicos que no los voy a discontinuar. También se trata de resguardar un poco la historia".

Más información: www.welcome-leather.com.ar

DESPEGAR A PARTIR DE LOS INTERESES PERSONALES

Leandro Mancuso relanza Céntrico con estuches de diseño
Leandro Mancuso relanza Céntrico con estuches de diseño Fuente: LA NACION - Crédito: Inés Muguruza

En la fábrica de mi familia aprendí a trabajar en equipo, a elegir trabajar con buenas personas, desde los socios hasta los empleados, clientes y proveedores. Las relaciones humanas son todo
Leonardo Mancuso

SSu familia confecciona calzado desde siempre. Juan Mancuso hizo carrera en Boticelli y, hace 25 años, junto a su hijo Leonardo -quien por entonces tenía 18-, comenzó a fabricar zapatos de hombre en Trebbia SRL., planta que aún hoy conserva.

En 2009, Leonardo se independizó para fundar su propia marca, Céntrico. "Mi padre me impulsó a despegar del negocio familiar para plasmar mis intereses y generar productos desde una idea propia, donde pudieran interactuar arte, moda, diseño, viajes, amigos, experiencias. Empecé haciendo colecciones exclusivas de zapatos y accesorios de cuero".

La identidad de la firma se apoyó, además de en los productos, en un estilo de consumo. En el sótano de la tienda de Palermo había una galería de arte contemporáneo con exhibición de obras de artistas jóvenes.

En agosto del 2015 cerró el local. La marca quedó en stand by hasta ahora. Asociado con quien era social media manager de la tienda, Timoteo Rojas, Leo relanzará Céntrico el 27 de mayo con una nueva apuesta. "Sigo con los zapatos, pero la novedad está en los productos funcionales para trasladar distintos objetos -cuenta-. La idea surgió en la necesidad de resolver cómo llevar materiales a los talleres de dibujo que voy. El tamaño de las hojas y blocks, los lápices, pinceles y acuarelas no se adaptan a los bolsos y las cartucheras disponibles no suelen venir en materiales de calidad". Un tote que se hizo para él mismo sirvió de modelo para los desarrollos que siguieron y que se comercializan tanto online como en librerías especializadas.

La herencia familiar aportó una pieza fundacional al proyecto que emprende a los 43 años: lo que sucede cotidianamente de la fábrica fue la fuente de inspiración. "Ahí, cada obrero se las arregla para facilitar su trabajo y cuidar sus herramientas, hace sus fundas para las cuchillas, martillos, piedras para afilar, protectores, parches para los delantales. Todo se realiza en cuero, que es lo que está al alcance de las manos". Pero, además, la experiencia junto a su familia trajo otro legado: "En los 25 años que estuve en la fábrica, aprendí a hacer productos de calidad, pero, especialmente, aprendí a darles importancia a los vínculos: a trabajar en equipo, a elegir trabajar con buenas personas, desde los socios hasta los empleados, clientes y proveedores. Las relaciones humanas son todo", concluye Mancuso.

Más información: www.instagram.com/centrico_a/

ELEGIR LO ARTESANAL A CONCIENCIA

Yanina Andreoli creó su línea de zapatos artesanales, Lukla
Yanina Andreoli creó su línea de zapatos artesanales, Lukla Fuente: LA NACION - Crédito: Inés Muguruza

Naturalmente se fueron juntando todas las cosas que me gustan hacer: investigar, materializar, generar una unión estética, hacer con las manos, estar rodeada de gente que intenta disfrutar de lo que hace
Yanina Andreoli

Fue una caminata en la montaña la que llevó a Yanina Andreoli a dedicarse a hacer lo que hace. En 2012, después de haber decidido que el negocio familiar no era todo su mundo profesional (Seaf, una fábrica de partes de calzado industrial) y de haber estudiado cine, se fue a un largo viaje. Durante un trekking en el Himalaya nepalí tuvo una revelación. "Es un camino que se hace con profunda y genuina tranquilidad -cuenta-. Se sube lento y con una sonrisa. Hoy estoy segura de que ahí yo estaba aprendiendo algo elemental que después iba a querer imitar y conservar en mi día a día laboral", rescata de sus recuerdos. El lugar donde iniciaba ese recorrido era un pequeño aeropuerto llamado Lukla, nombre con el que bautizó a la marca de zapatos artesanales que, actualmente, a los 35 años, lidera.

Es que Yanina volvió con el imperante impulso de generar un espacio creativo personal. "Naturalmente se fueron juntando todas las cosas que me gustan hacer: investigar, materializar, generar una unión estética, hacer con las manos, estar rodeada de gente que intenta disfrutar de lo que hace".

Aprendió a confeccionar calzado con Fernando López Bizacaino. "De a poco fui comprando hormas y materiales y, como un devenir de los acontecimientos, nació Lukla". Yanina valoriza el "hecho a mano". Sostiene que, al trabajar artesanalmente, se hace a conciencia, no se desperdicia materia prima, lo que sobra se adapta. "Y un zapato de cuero bien hecho, te dura muchos años", refuerza.

Cuando ya había puesto en marcha su proyecto, se dio cuenta de que con la fábrica familiar había aprendido mucho más de lo que pensaba. "Me hace muy bien ver esas raíces tan expuestas y presentes en mis productos", dice y agrega, "como buena familia italiana que somos, nunca nos alejamos realmente. Yo sigo colaborando ahí, pero hubo un crecimiento enorme, a la hora de tomar decisiones y sostener sus consecuencias. De a poco fui aprendiendo a creer en lo que hago y el disfrute es cada vez mayor. Las pruebas y las incertidumbres siguen estando, pero por suerte la familia también y ellos siempre serán los primeros en elegir Lukla".

Más información: www.instagram.com/luklazapatos

PRODUCCIÓN: Nancy Milrud. Asistente de producción: Paula Russo. Peinó Ignacio Mora para Estudio Olivera con productos Schwarzkopf. Maquilló Carol Schmoisman para Estudio Novillo con productos YSL. Agradecemos a Manifiesto y Elementos Argentinos su colaboración en esta nota

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