Más que un crack: a fuerza de goles, Salah contribuye a espantar la islamofobia en Gran Bretaña

La imagen de Salah monopoliza el merchandising del Liverpool
La imagen de Salah monopoliza el merchandising del Liverpool
Adorado por los hinchas del Liverpool, la estrella egipcia en la liga inglesa se muestra orgulloso de su fe; referentes de la comunidad musulmana señalan que puede ayudar a aumentar la tolerancia
Rory Smithmay
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3 de mayo de 2018  

LIVERPOOL.- La gente ya conoce la rutina de Mohamed Salah. Mientras el vibrante estadio de Anfield, donde el Liverpool juega de local, estalla de alegría para celebrar otro de los goles del egipcio, Salah corre hacia los hinchas más cercanos con los brazos abiertos y se queda ahí plantado, como para que su cuerpo absorba la adulación de la gente.

Tras las felicitaciones de sus compañeros, camina lentamente hacia el círculo central. "Después llega esa pausa", dice Neil Atkinson, asiduo asistente al estadio y conductor de "The Anfield Wrap", un podcast muy popular entre los hinchas del Liverpool.

Salah levanta las manos hacia el cielo y luego se hinca de rodillas para postrarse ante Alá, una muestra sumamente personal de su fe musulmana. "La multitud se calma un poco, le concede ese momento de reflexión", dice Atkinson. Cuando se pone de pie hay otro rugido de la multitud, "y todos vuelven a celebrar".

Salah se convirtió en la revelación del fútbol europeo de este año. En su primera temporada con el Liverpool, convirtió 43 goles en 49 partidos. Llevó a su equipo a la primera final de la Champions League en más de una década y fue votado como el mejor jugador del año.

Su fe religiosa -y sus demostraciones públicas de ella- también lo convirtió en una figura de considerable importancia social y cultural. En una época en que Gran Bretaña lucha contra el aumento de la islamofobia y en que la política del gobierno es crear un "ambiente hostil" para los inmigrantes ilegales, Salah es un norafricano y un musulmán que no solo es aceptado, es adorado en Gran Bretaña.

"Es alguien que encarna los valores del islam y muestra abiertamente su fe", dice Miqdaad Versi, asistente general del Consejo Musulmán de Gran Bretaña. "No es la solución a la islamofobia, pero puede tener un rol fundamental".

Salah tiene apenas 25 años, pero ya está acostumbrado a ser un símbolo. En Egipto, su estatus de tesoro nacional fue confirmado en octubre pasado, cuando gracias a sus nervios de acero convirtió un penal en el último minuto que le aseguró al seleccionado nacional egipcio un lugar en el próximo Mundial, que no disputaba desde 1990. Loco de alegría, Salah fue llevado en andas por los simpatizantes alrededor del estadio de la ciudad de Alejandría.

La popularidad de Salah no es solo el resultado de su destreza en el campo de juego. Su labor filantrópica es igual de importante. "Está constantemente donando dinero para obras de caridad y para su ciudad natal", dice Said Elshishiny, el director técnico que descubrió su talento de niño en Nagrig, una ciudad del delta del Nilo.

El hecho de que no se sienta obligado a disimular su fe solo aumenta su popularidad. "A la gente le encanta que no tenga miedo de arrodillarse para rezar frente a todos en un país no musulmán y en una época de aumento de la islamofobia", dice Atta. "Es como una victoria para ellos".

En Merseyside, la región que incluye Liverpool, la comunidad musulmana -principalmente de origen sirio, yemení y bangladesí- siente lo mismo. "En Gran Bretaña los musulmanes están bajo presión", dice Abu Usamah Atthababi, imán de la mezquita Al-Masra de Toxteth, un distrito del centro de la ciudad de Liverpool.

Las cifras de la policía indican que en los últimos años, los delitos de odio perpetrados contra los musulmanes están en aumento en todo el país, con picos de crímenes por motivaciones religiosas, tras los ataques terroristas en París, Londres y Manchester. El año pasado, un informe de la organización de caridad Tell MAMA señaló que en 2016 los ataques islamófobos aumentaron un 47%.

"No solo hay pruebas de que están en aumento", dice Versi, "sino que se están naturalizando: en los ámbitos convencionales, cada vez resulta más aceptable expresar sentimientos islamófobos".

Según Versi, la toxicidad del debate en torno del Brexit así como la virulenta postura antiinmigrantes de los medios de comunicación de derecha contribuyeron a crear un contexto en el que "las personas se sienten más habilitadas para expresar puntos de vista intolerantes".

Liverpool también conoce ese tipo de problemas. La ciudad es considerada más receptiva que muchos otros lugares de Gran Bretaña: "Una ciudad de outsiders, una ciudad antiestablishment", como expresa Atkinson.

Según Radwan Albarbandi -un médico que inmigró a Gran Bretaña desde Siria hace una década y que vive en Liverpool desde 2010-, esa es una de las razones por las que la mayoría de los musulmanes se sienten "seguros y cómodos" en Liverpool. La ciudad alberga una de las más antiguas comunidades musulmanas, y en ella se construyó la primera mezquita del país.

Así y todo, la policía de Merseyside calcula que entre 2012 y 2016 los delitos de odio aumentaron un 75%. Sin embargo, Atthababi dice que Salah ayudó a "descomprimir esa presión". En Anfield, el estadio donde el Liverpool juega de local, resuenan los cantitos en su honor y los hinchas llevan banderas con su imagen, para colmo, con un tocado faraónico.

El hecho de que se festeje a un musulmán también es significativo. "Todos los musulmanes están orgullosos de él", dice Ali Aden, que vende comestibles y una variedad sorpresivamente amplia de perfumes en su puesto frente a la mezquita Al-Rahma de Liverpool. "A veces nos hacen sentir ciudadanos de segunda clase. Para alguien venido de Medio Oriente a nuestra ciudad, es un verdadero motivo de orgullo", agrega.

La letra de un cantito en su honor dice: "Si mete algunos más, me hago musulmán", y no pasó desapercibida. Aunque el canto despertó algunas críticas, Anwar Uddin, un exjugador que ahora trabaja en el programa de diversidad de la Federación de Hinchas de Fútbol, dice que es bienintencionado.

"Cosas como esa sirven para romper barreras", dice, y señala que el simple hecho de observar a Salah hacer una reverencia y reflexionar tras marcar un gol puede ayudar a "remover el estigma" que muchos asocian al ver a un musulmán rezando. "Salah puede ayudar a tender un puente entre la comunidad musulmana y el resto de la ciudad", dice Atthazbabi. "Puede mostrarle a la gente que estamos más cerca de Salah que de los extremistas".

No obstante, para otros el éxito de Salah también es importante como mensaje para los musulmanes, porque tras años cuatro años logró un regreso triunfante a Inglaterra después de haber estado sepultado en el banco de suplentes del Chelsea y pasar al futbol italiano.

"Transmite confianza, especialmente a la generación más joven", dice Albarbandi. "Se puede ver y sentir el impacto. Los jóvenes son más activos, más extrovertidos, les mejoró la moral. Salah demostró que si uno se compromete, trabaja duro y lo demuestra, nadie le va a impedir rezar, nadie le va a impedir tener barba. La gente va a respetar a esa persona, sea quien sea".

Afuera de la mezquita Al-Rahma, Abdul Aziz y Mohamed Yaffe se apuran para llegar a las plegarias del viernes. Yaffe está feliz de hablar de Salah. Es hincha del Liverpool, enamorado como nadie de la estrella del equipo. Aziz, en cambio, pone algunos reparos. "Son preguntas difíciles de responder", expresa. Yaffe lo mira con compasión. "Es hincha del Everton", dice, como explicación, en referencia al rival del Liverpool en la ciudad. Aziz sonríe. Dice que mientras Salah no meta un gol contra el Everton, está feliz por él, feliz por lo que está haciendo por la comunidad.

Esa es una brecha que Salah ya zanjó. "Primero está la fe", dice Aziz.

Traducción de Jaime Arrambide

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