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Quince cosas que nadie me contó sobre el puerperio

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Deborah Maniowicz
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3 de mayo de 2018  • 15:14

No importa si dura 40 días, seis meses, un año, dos o más. El puerperio es revolución, es la invitación a bucear en las profundidades de nuestro ser, a conectarnos con nuestros deseos más genuinos, a mirar con lupa cómo fuimos criados y, sobre todo, es OPORTUNIDAD.

En mi caso, el puerperio de Julieta dio origen a una certeza: mis ganas de trabajar con mamás y bebés (un deseo que ya existía y estaba silenciado) y apostar a una infancia más amorosa y consciente. En los seis meses que lleva el puerperio de Camilo confirmé este camino y sumé un proyecto hermoso de alimentación saludable para bebés y chicos que voy a lanzar en un mes (ya les voy a contar todo).

Hoy quiero invitarlas a leer esta lista de quince cosas que nadie me había contado sobre el puerperio. Soy una convencida de que hay que cuidar más y mejor a la mujer puérpera, a las madres que están dedicando toda su energía a cuidar a sus hijos, a construir el futuro. Ayudarlas, contenerlas, hacerlas sentir que están haciendo las cosas bien, que su trabajo es único e irremplazable.

1. Está bien si te enamorás a primera vista de tu hijo y está bien si no te pasa eso. Muchas publicidades nos hicieron creer que el amor es incondicional e inabarcable desde el minuto cero y, al menos desde mi experiencia, el amor se fue construyendo e incrementando día a día.

2. Es normal tener que usar ropa de embarazada varios meses después de parir.

3. Al principio, la lactancia no suele ser placentera. Tarda varios días en acomodarse, y establecerse. No dudes de la calidad y cantidad de tu leche, de tu cuerpo y de la capacidad de alimentar a tu hijo. Si necesitás ayuda llamá a una asesora en lactancia. Eso si: te garantizo que después es maravillosamente hermosa.

4. Si tuviste episiotomía o un desgarro importante es probable que no puedas sentarte en una silla rígida por varios días. Los almohadones (y sobre todo si conseguís uno en forma de dona) son los grandes aliados para superar esas molestias.

5. Está bien no querer hacer dieta, ni ir al gimnasio ni recuperar la figura y solo querer quedarte en camisón con el bebé. Es la sociedad la que nos pide que volvamos a ser las de antes cuando nunca más vamos a volver a ser las mismas.

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6. Es importante escuchar y darle crédito a nuestro instinto porque, en general, todos dicen otra cosa, pero la única que sabe que necesita nuestro bebé es una. Capítulo aparte para todos los que, incluso sin conocernos, quieren opinar y piensan que saben mejor que nosotras qué le pasa o qué quiere nuestro hijo.

7. Es normal que aparezcan sombras y lugares que estaban tranquilos desde hacía muchos años. Las hormonas se encargan de sacudir y sacar a la luz todo: cosas de la infancia de uno, de nuestra pareja, aspectos de nuestra personalidad que nunca trabajamos, todo aflora en el puerperio.

8. Vas a escuchar muchísimas teorías de crianza, que por momentos te van a hacer sentido pero después pueden hacerte ruido. Cambiá de dirección las veces que creas necesario y acordate que “ lo estás haciendo bien ”.

9. Todas sentimos miedo. No estás loca por sentir eso. Cuando tu bebé estaba en la panza no necesitabas decodificarlo y ahora no sabés por qué llora ni cómo calmarlo. De a poco, y a medida que se van conociendo, todo se va acomodando.

10. Tanto si tu hijo nació por parto o cesárea, las primeras semanas vas a sangrar, algo así como una laaarga indisposición. Tené toallitas a mano y bombachas cómodas para cuando vuelvas de la clínica.

11. Nos puede pasar de enamorarnos aún más de nuestra pareja, querer matarlo a diario o todo a la vez. Es común pensar distinto en un montón de aspectos pero les digo algo una vez me dijeron: “Aunque el otro quiera hacer exactamente lo opuesto a nosotras, él también quiere lo mejor para nuestro hijo y siente que ese es el camino”. En el puerperio se necesita mucho mucho diálogo, paciencia y confianza en la pareja.

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12. La lactancia, cómo duermen tus hijos, tu cuerpo y tu maternidad en general nunca debería estar en tela de juicio. Todas hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos.

13. Sentís que ya no sos la misma y por momentos casi que desconoces por completo a tu versión anterior. ¿Lo bueno? Si uno se entrega a la montaña rusa de emociones, definitivamente sale fortalecido.

14. La cuarentena no tienen por qué ser sólo 40 días. La libido suele estar puesta en el bebé y una puede no tener ganas de tener sexo más allá del “alta médico”.

15. La tribu, rodearse de otras mujeres en la misma situación, es LA HERRAMIENTA para estos primeros meses (y años). Es muy difícil criar un bebé sin ayuda, la soledad se hace carne en uno.

¿Se sienten identificadas con esta lista? ¿Cómo vivieron el puerperio de sus hijos? Las espero en mis redes ( Instagram y Facebook) para seguir compartiendo tips y reflexiones de crianza.

Debbie

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